VadeReto (DICIEMBRE 2021)

Descripción del logo.-
De fondo, una mesa de escritorio, con avíos de escritura: Cuaderno abierto con borrones, una cartera, un cubilete con lápices, un despertador y, destacando, una pluma roja de ave dentro de un tintero. Todo esto queda enmarcado por una corona de laurel dorada. La parte exterior, queda oscurecida. En la parte inferior, aparece en horizontal, una cinta, también dorada, donde aparece escrito el texto "VadeReto" y debajo de éste el mes abreviado y el año, dentro de un rectángulo plateado.
Nota.- Con motivo de la Navidad he colocado varios adornos: Bolas de colores en la parte superior izquierda; un ramito de acebo con tres cerecitas, en la parte superior derecha; dos tréboles verdes, uno en la V y otro en la O de "VadeReto" y una guirnalda de flores rojas y blancas debajo del mes y año.
Para terminar, en el centro y encima de todo "FELICES FIESTAS", en letras doradas.
Para ir a los relatos participantes, pulsa AQUÍ.

Buenos días/tardes/noches sean…

Llegó el último mes del años y con él nos hacemos amigos inseparables de la mantita y los guantes, el chocolate y el café calentitos, el gimoteo nasal y el quejío gargajoso.

Pero también es la época de mayor disparidad de emociones. Gente alegre porque llegan fiestas entrañables, llenas de amor y felicidad; gente cabreada porque las obligan a vivir en un ambiente de hipocresía y cinismo. Vamos, como la vida misma.

En realidad, los dos tienen y no tienen razón, porque hay de todo. Sin embargo, ¿no es mejor quedarse con las cosas positivas? ¿No es preferible aprovechar estas fiestas, sean o no falsas, para unir a la gente y recuperar afectos? ¿No es más propicio contagiar y generar sonrisas que bufar y mostrar odio hacia todo?

Estamos teniendo unos años bastante desastrosos, incluso sin que nosotros mismos los provoquemos, que ya es algo destacable. ¿Por qué no nos permitimos DESEAR que lleguen buenos tiempos? ¿Es mucho pedir DESEAR que seamos mejoren? ¿Podemos DESEAR que nos llueva felicidad del cielo, en lugar de café Juan Luis?

Bueno, en esta divagación de preguntas, parece que estamos en el imperecedero Saber y Ganar, os acabo de avanzar el tema de este mes.

Diciembre es, por antonomasia, la época del año en que más se tramitan los deseos. DESEO de un próspero Año Nuevo. DESEO de buenos propósitos. DESEO que me toque la lotería. DESEO que se me cumplan todos mis DESEOS. ¡Pórtate, Aladino!

Pues a eso vamos, el VadeReto de este mes girará alrededor de: El DESEO.

No, mentes febriles. No hablo de «esos DESEOS». Aunque, hay formas de escribir elegantes y delicadas sobre el tema sin herir sensibilidades. Ya sabéis que este reto intentan ser para todos los públicos, pero si alguno se atreve a escribir una erótica poética sin que los ofendiditos nos cierren el Acervo, pues adelante. (Ojalá se atreviera mi amiga y admirada Helena 😜, maestra en estas lides).

Concretando, el VadeReto de este mes propone que creéis una historia que gire al rededor del DESEO y, como una lámpara maravillosa, os erijáis en Aladinos de vuestro cuento.

Photocomposición creada a partir de un fondo de un bosque, difuminado con tintes azules; y un primer plano, en la parte inferior, terroso, en dónde aparecen algunas setas pequeñas y blancas.
Por la imagen vuelan mariposas, también azules. Y sobre el suelo hay una tetera, transformación de una lámpara antigua dorada, modelo árabe,  que infusiona y suelta por su boca un humo entre blanco y verde.
Composición creada a partir de la Imagen de fondo de Игорь Левченко en Pixabay;
tetera sacada del baúl de san Gúgel y modificada; humo creado con sudores, lágrimas y la paciencia y cabezonería del que suscribe; y la inestimable ayuda del fotoshó.

Podéis hacer que el DESEO se cumpla o no en el relato; que quede en un limbo imaginativo; que seáis los que lo pidáis o los que lo concedáis; que este sea el mismo corazón de la historia o una simple excusa para contarla.

Como en la mayoría de los retos del Acervo, os dejo a vuestra elección el género, los protagonistas, el escenario, la geografía, la historia y hasta la química. ¡Sed imaginativos!

Citas:

«Amor y deseo son dos cosas diferentes; que no todo lo que se ama se desea, ni todo lo que se desea se ama.»

Miguel de Cervantes

«La vida no es significado; la vida es deseo.»

Sir Charles Chaplin

.

Que seáis deseosos, pero no ansiosos, y que las musas os colmen de deseos escritoriles.

Disfrutad de las fiestas con control y moderación, pero que el amor y la felicidad os inunde todos los poros de vuestros cuerpazos. Que como me dijo un camarero, gaditano, castizo y artista: «La vía son tres días y dos y medio ya me han pasao por encima.»

¡FELICES FIESTAS!

Besos Múltiples, Abrazos y ashushones.
😊😉😘😘😘

RELATOS PARTICIPANTES:
(por orden de escritura)

  • SU RECUERDO, de Nuria de Espinosa (Entre Luces y Sombras)
    Blog Comentario

El primer enlace corresponde a la publicación en el blog personal (cuando lo haya),
el segundo, al comentario de aviso en esta entrada
para que podáis expresaros, comentar, interpretar o lo que os apetezca sobre el relato.

VadeReto (NOVIEMBRE 2021)

Descripción del logo.-
De fondo, una mesa de escritorio, con avíos de escritura: Cuaderno abierto con borrones, una cartera, un cubilete con lápices, un despertador y, destacando, una pluma roja de ave dentro de un tintero. Todo esto queda enmarcado por una corona de laurel dorada. La parte exterior, queda oscurecida. En la parte inferior, aparece en horizontal, una cinta, también dorada, donde aparece escrito el texto "VadeReto" y debajo de éste el mes abreviado y el año, dentro de un rectángulo plateado.
Para el reto de este mes, lo he personalizado añadiéndole una sonrisa blanca, estilo smile, con guiño del ojo izquierdo, sobreimpresa en toda la imagen.
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Buenos días/tardes/noches sean…

Entramos en el mes de la Pre-Navidad. Aunque en algunos lugares ya se han decidido a poner bombillitas, arbolitos, villanciquitos y demás parafernalia festiva. No entiendo tanta bulla en adelantar las fiestas y agrandar su tiempo. Luego no quieren que estemos saturados al llegar a ellas. Aunque, bueno, mientras sea para que la gente disfrute. Pero no seáis derrochones que luego llegan los llantos en enero. 😜😝

En el VadeReto de este mes vamos a dar un brusco giro literario con respecto al anterior. Ya habéis demostrado de sobra que sois capaces de asustar, poner los vellitos de punta y acelerar el corazón como el bombo de una chirigota. 🥁💓

¿Que tal si dulcificamos un poco el reto?

Fotografía en blanco y negro de un bebé. Se encuentra arropado por una inmensa toalla, aunque solo le tapa sus partes vergonzosas. ;)
Lo más significativo es su preciosa cara sonriente con media lengua fuera. Sus ojitos, semi cerrados por la risa, muestra una inmensa alegría.
Imagen de Pexels en Pixabay

No, tampoco hace falta que os pongáis empalagosos y moñas. O sí, vosotros veréis.

El tema de este VadeReto es la SONRISA.

No, tranquilos amigos dentistas. No empecéis a salivar. ¡No hay por qué enseñar los dientes! 😂😂😂

Os invito a crear un relato positivo, alegre, de bueno humor, con o sin chistes, que contagie una sonrisa al lector.

Pero, vamos a poner una segunda condición: que la historia esté protagonizado por NIÑOS.

Niños jugando:

Fotografía con tonalidades sepia, como en una puesta de sol, que muestra a varios niños jugando, corriendo tras llantas de ruedas. Sus cuerpos se muestran tenuemente, casi en siluetas, pero se puede ver, perfectamente, que están disfrutando mucho.
Imagen de Tri Le en Pixabay

NIños riendo:

Dos chicas se lo están pasando bomba mojando sus manos en una fuente. Como el agua les salpica se retuercen de risa. El agua cae desde arriba y el chorro se deforma al tocar sus manos.
Imagen de Free-Photos en Pixabay

Niños bailando y cantando:

Una pequeñaja, muy rubia y con cara de traviesa, baila en lo que parece una playa. El entorno está difuminado, así que solo se ven unos troncos apilados en forma de gran fogata o cabaña. La chica lleva un vestido púrpura con adornos y juega con una especie de estola.
Imagen de Zinz25 en Pixabay

O Niños… simplemente… haciendo de Niños:

Tres niños juegan dentro de un lago. Dos de ellos le echan agua al tercero que se sitúa en el centro. El agua aparece congelada en el momento de caer sobre el chico, gracias al momento del disparo fotográfico.
Imagen de Sasin Tipchai en Pixabay

Aunque también hay Niños disfrazados de ancianos… 😉

Un anciano, de barba blanca, aunque corta, aparece disfrazado de arlequín. Resalta el color rojo de su vestimenta y gorro, con ribetes verdes.
Su pequeña sonrisa y sus ojos me representan al niño interior que está disfrutando.
Imagen de Siggy Nowak en Pixabay

Como siempre, tenéis libertad para elegir el género, la trama, los personajes. Perooooo… Esta vez vamos a intentar evitar los terrores, la sangre, los sustos, los malos rollos y disgustos. Que esta historia nos haga sonréir el corazón.

«El niño que no juega no es niño, pero el hombre que no juega perdió para siempre al niño que vivía en él y que le hará mucha falta.»

Pablo Neruda

«Ciertas imágenes de la infancia se quedan grabadas en el álbum de la mente como fotografías, como escenarios a los que, no importa el tiempo que pase, uno siempre vuelve y recuerda.»

Carlos Ruiz Zafón

¡Dejad que vuestros niños interiores se transformen en protagonistas de las aventuras que os gustaría disfrutar!

Besos Múltiples, Abrazos y achuchones.
😊😉😘😘😘

RELATOS PARTICIPANTES:
(por orden de escritura):

BLA BLA, de Marlen Larrayoz (Trujaman)
Blog Comentario
BAILAR CON EL VIENTO, de Ana Piera
Blog Comentario
LA CLASE DE CATECISMO, de Nuria de Espinosa (MisLetrasLiterarias)
Blog Comentario
AMIGO ¿IMAGINARIO?, de Lola García (loquevalelapena)
Blog Comentario
LA JUSTICIA POR SU MANITA. (Juicio en Tres Actos), de Isra (ElDestrio)
Blog Comentario
CHIQUILLADAS, de Virtudes Torres (Vitolosa)
Blog Comentario
DUELO EN EL O.K. (El Otro Korrá), de Jose Antonio Sánchez (JascNet)
Blog
EL NIÑO DE LA SALA DE JUEGOS, de JM Vanjav
Blog Comentario

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VadeReto (Octubre 2021)

Descripción del logo.-
De fondo, una mesa de escritorio, con avíos de escritura: Cuaderno abierto con borrones, una cartera, un cubilete con lápices, un despertador y, destacando, una pluma roja de ave dentro de un tintero. Todo esto queda enmarcado por una corona de laurel dorada. La parte exterior, queda oscurecida. En la parte inferior, aparece en horizontal, una cinta, también dorada, donde aparece escrito el texto "VadeReto" y debajo de éste el mes abreviado y el año, dentro de un rectángulo plateado.
Nota.- En esta ocasión he añadido: una telaraña superpuesta a la imagen; un par de arañas, una sobre la O y otra colgando de la rama izquierda de la corona dorada de laurel; una calabaza sobre la mesa, con los agujeros de los ojos y la boca dentada, iluminada por dentro; y un murciélago que se superpone a la letra V, con la misma forma.
Todo muy Haloweeno. ;)
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Buenos días/tardes/noches sean…

Entramos en el mes del terror.

¿Será porque ya estamos inmersos en el curso?

¿Será porque vamos cuesta abajo a las Navidades y nos da muuuucho «mieo» las comilonas y ver la cartera vacía?

¿Será porque el mes de octubre es el décimo del año y los romanos, listos que eran lo simbolizaban con una «equis», por lo de «qué cruz nos ha caio»?

¿Será porque se adentra en el Jalogüín y ya sabes que ni hay truco ni trato que valga?

¿O será porque es el mes de mi cumpleaños?

¡Cualquiera sabe!

Pero… ¿por qué vamos a rehuir de la tradición?

¿Vamos a montarnos una de TERROR para el VadeReto de este mes?

¿¡Por qué leches estoy haciendo esta entrada con tantos interrogantes!?

De lo dicho al hecho solo hay un pecho, o dos. Se trata de que este mes nos metais mucho susto. Podéis mezclar los géneros, pero el principal será el TERROR TERRORÍFICO EN LA CASA DEL HORROR HORROROSO.

Aquí os voy a dejar algunas imágenes inspiradoras, pero que no tienen por qué ser usadas con obligatoriedad, solo si necesitáis ayuda imaginativa. 😉

Avanti con ellas 👇🏼👇🏼👇🏼

En primer lugar, la típica, tópica, tétrica imagen que hace pegar un triple salto a tu pobre corazón. Luego resulta que es tu niño haciendo gracietas, pero el susto no te lo quita nadie, sobre todo si la ventana es la del vigésimo tercer piso:

Imagen en blanco y negro monstrando una mano a contraluz apoyada sobre un cristal. Vista desde el otro lado.
La silueta portadora del miembro solo se ve muy ténuemente.
Imagen de Free-Photos en Pixabay

No puede faltar para inspiraros la luna, lunita, lunera. Para algunos es una belleza que genera sentimientos de sueños y placer. Para otros es la musa de las pesadillas. Para otros sustituto del crecepelos. Para vosotros…

La luna llena viste entre nubes difusas y rodeada de toda la negrura de la noche.
Imagen de André Féo en Pixabay

¿Quién no ha sentido miedo, o pánico, al encontrarse en carreteras o caminos solitarios, oscuros y… tenebrosos?

Visión de un camino o carretera sin asfaltar. Es de noche o la frondosidad de los árboles, que la circundan, no dejan pasar más que una tenue luz con tonalidades grises azuladas.
El aspecto de los árboles es tenebrosos. Todos los troncos parecen idénticos, desnudos y con apariencia humana. Todos apuntando hacia sus copas que apenas se divisan.
Imagen de André Féo en Pixabay

Y por último, aunque no menos terrorífico, una simpática, bonita, atractiva, dulce y maravillosa muñeca que alimente vuestros sueños… o ¡pesadillas! 😝

—¡Yastá! —Que dijo el chinito.
—¡KómoKeyastá! —Que dijo la chinita.

Como he dicho antes, no tenéis por qué usar las fotografías como elementos de vuestra historia, aunque también podéis coger las que os plazca, ¡incluso todas!

No seáis clementes en esta ocasión y ponednos la carne de gallina, los pelos como escarpias, y los de abajo … Que no podamos dormir durante todo el mes. (Suena la risa sarcástica y maliciosa de mi insomnio).

Para poneros en sintonía os digo una frase que he leído hace poco:

«El mundo está lleno de Monstruos,
tanto si crees en ellos como si no,
ten por seguro que vendrán a por ti.»

Mark Russell, «Exit Stage Left»

.

¡Que las musas se conviertan en brujas y os saque la inspiración a escobazos!

Besos Múltiples, Abrazos y achuchones.
😊😉😘😘😘

P.D. Sin ánimo de ser muy puntilloso y solo pare consensuar y respetar la elección del nombre del reto, me gustaría, y os pediría, que lo escribiérais todo seguido «VadeReto«, (no separado como «Va de Reto» o «Vade Reto«).
Sé que es una pamplina, pero pasa como el acento de mi primer nombre, que no existe, pero algunos se empeñan en colocar.
Gracias
😉👍🏼

RELATOS PARTICIPANTES (por orden de escritura):

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VadeReto (Septiembre 2021)

Descripción del logo.-
De fondo, una mesa de escritorio, con avíos de escritura: Cuaderno abierto con borrones, una cartera, un cubilete con lápices, un despertador y, destacando, una pluma roja de ave dentro de un tintero. Todo esto queda enmarcado por una corona de laurel dorada. La parte exterior, queda oscurecida. En la parte inferior, aparece en horizontal, una cinta, también dorada, donde aparece escrito el texto "VadeReto" y debajo de éste el mes abreviado y el año, dentro de un rectángulo plateado.
Nota.- Para esta ocasión, he añadido un fondo de cielo tormentoso. Azules y violetas se alternan entre las nubes.

Buenos días/tardes/noches sean…

Diciembre es el mes oficial, según el calendario, en el que termina un año para empezar otro. A efectos prácticos, es una de las formas en que medimos las etapas de nuestra vida. Sin embargo, el mes que realmente nos da la sensación de cambio es Septiembre.

Septiembre da finalización a las vacaciones oficiales, las que suelen disfrutar la mayoría de la gente, los que pueden. Pero Septiembre también es el mes del comienzo del curso escolar, para todos los que están en edad de colegio o en etapa de formación. Es el mes del regreso al trabajo. Del fin de las buenas temperaturas, para los que gustan de la «caló», y del comienzo del frío, o al menos de la sabanita en la cama y la rebequita en la calle.

Septiembre para la mayoría es un mes apático, por no decir antipático, desagradable, desteñido… Vamos que andan locos por que llegue al calendario.

Para otros, sin embargo, entre los que me encuentro, es el mes de las vacaciones tranquilas; del comienzo de nuevos proyectos; del tiempo templado, ni frío ni caló; del descanso antes de la vorágina ante, pre y navideña. Un mes para volar.

¿Volar? ¿Quién ha dicho volar? Pues ya que lo mencionáis…

Vamos a coger un vuelo en el VadeReto de este mes.

Imagen de un avión en vuelo realizada a contraluz. Se ve la silueta del aparato sobre un cielo con tonos amarrillos, predominante, y marrones, nubes. El sol está tapado por la aeronave y ésta apunta hacia arriba.
Imagen de Gerhard G en Pixabay

¿Qué os parece si nos inventamos una historia que se desarrolle en el interior de un avión?

Seguro que a más de uno y una se le ha pasado por la cabeza ya una historia terrorífica de accidentes, secuestros, virus o criaturas malévolas flotando en el aire.

Pero, también tienen cabida las historias románticas, de conocimiento, de cambio, de amistad, de nuevas relaciones, de compartir momentos, de vivir unos minutos u horas en un lugar cerrado y a mucha distancia de la sólida y segura tierra.

Interior de un avión. No se ven detalles enfocados, solo la mirada desde el fondo del pasillo (parte trasera del avión) y la tanda de sillones a cada lado de la imagen.
Imagen de Nick Zigic en Pixabay

Como casi siempre, tenéis libertad para usar el género que más os guste: drama, terror, comedia, thriller… mezcolanzas y mixturas, incluidas. Dejaos llevar por las emociones.

Nunca mejor que en este caso, dejad volar vuestra imaginación y que aparezca la musa entre las nubes y os llene de inspiración.

El Comandante y todos los miembros de la tripulación del Acervo os dan las gracias por elegir este vuelo para vuestra travesía escritoril. Esperamos que el viaje sea de vuestro agrado y que nos hagáis disfrutar de vuestros maravillosos relatos.

Reclinad vuestros sillones, conectaros a una buena música y… ¡DEJAOS LLEVAR!
Besos y achuchones.
😊😉😘😘😘

VadeReto (Julio 2021)

Descripción del logo.-
De fondo, una mesa de escritorio, con avíos de escritura: Cuaderno abierto con borrones, una cartera, un cubilete con lápices, un despertador y, destacando, una pluma roja de ave dentro de un tintero. Todo esto queda enmarcado por una corona de laurel dorada. La parte exterior, queda oscurecida. En la parte inferior, aparece en horizontal, una cinta, también dorada, donde aparece escrito el texto "VadeReto" y debajo de éste el mes abreviado y el año, dentro de un rectángulo plateado.

Buenos días/tardes/noches sean…

Ya estamos en pleno verano y, aunque todavía se recomienda la distancia social, será difícil encontrar tranquilidad y lugares sin embotellamientos ni aglomeraciones. Anda la gente muy loca por recuperar los viajes perdidos y si tu pueblo, tu ciudad, es elegido como destino turístico, te vas a rozar más que unos zapatos nuevos.

Dicen que más de uno va a añorar los días de confinamiento, de calles solitarias y escondite tras la máscara. No a todo el mundo le gusta las noches de fiesta, jarana y desenfreno. Algunos preferimos, al salir la luna, degustar un buen libro en nuestro tranquilo rincón favorito, acompañados de buena música y algo que engañe nuestros sibaritas paladares. Nuestras aventuras están entre las páginas y no en las calles.

Andaba yo intentando aislarme de la algazara nocturna de mi barrio, perdiéndome entre cuentos y relatos, cuando me llegó la inspiración para nuestro reto acervolense. Cosas de los hados maléficos, que parecieron responder a mis pensamientos de emigrar a algún lugar desierto y despoblado

Estaba leyendo el cuento «Llamada«, que pertenece al libro «Lo Mejor de Fredric Brown«. Si no conocéis a este autor os lo recomiendo encarecidamente. Así como esta colección de relatos: imaginativos, originales, impactantes, divertidos, con finales increíbles…

Al grano, Acervollano.

La propuesta para el VadeReto de este mes es la siguiente. Primero, leed el siguiente pasaje, que se corresponde, en parte, con el inicio del mencionado cuento:

Después de una catástrofe mundial, la Tierra está desolada. Según todos los indicios, eres la última persona viva en el mundo. Estás encerrado en tu casa, dentro de tu habitación, cansado de vagar solo por parajes desiertos, pensando con desesperanza en tu futuro. En ese momento, unos golpes llaman a la puerta…

Una puerta, blanca, en un pared empapelada en tonos blancos y negros.  Creo que los motivos son ramas ornamentales.
La vista simula un ojo que deja en penumbra el resto de la habitación.
Imagen de Arek Socha en Pixabay

Y ahora… ¡seguid vosotros la historia!

Como siempre, tenéis libertad para extenderos lo que consideréis necesario, así como, en este caso, para elegir el género, los personajes, la situación, los detalles.

Sacadnos de dudas: ¿Qué o quién se esconde tras la puerta?

Tened cuidado al abrirla, pero dejad entrar a la musa difusa que siempre engatusa para que os llene de inspiración vuestra imaginación.

Besos y achuchones múltiples.
😊😉😘😘😘

Despertar con Angustias

Calor asfixiante, oscuridad opresiva y silencio inquietante. Había despertares mejores.

Por mucho que intentaba abrir los ojos no conseguía ver nada. Se sobresaltó un poco y cogió una bocanada de aire. Se asfixió. Quería respirar, pero el oxígeno se negaba a entrarle por nariz o boca. Se empezó a poner nervioso. Tampoco podía moverse. Un peso inerte le aplastaba contra el colchón. Sudaba como si estuviera en una sauna. ¿Por qué sentía tantísimo calor? Estaban en diciembre, se suponía que ya tenía que taparse con el edredón para no tiritar de frío por la noche.

Pensó un instante. ¿Cuándo, cómo y quién le había llevado a la cama? ¿Lo habían atado y amordazado? ¿Estaba secuestrado? ¿Quién iba a pedir rescate por él? Si no iban a pagar ni un céntimo de euro. Seguro que hasta daban las gracias por quedarse con él o quitarlo de en medio.

Intentó calmarse e intuir dónde estaba. Aguzó sus sentidos y prestó atención al entorno. El silencio no era tan rotundo. Un ligero siseo se insinuaba en la habitación. ¿¡Había alguien vigilándolo!?

No le dio tiempo a entrar en pánico, un bufido fétido le roció toda la cara. Olía a salchichas crudas y a… ¿Queso curado? Algo húmedo, pringoso y muy caliente le rebañó toda la cara y le arrebató las gafas que llevaba puestas. Por fin veía algo. ¿Estaba acostado con las gafas de sol?

Consiguió levantar un poco la cabeza y mirar hacia su pecho. Ahora entendía qué le estaba oprimiendo e impidiendo moverse. El mastodonte de Angustias se había acostado encima de él. ¡Solo 110 kilos de pelos y babas! Era la mascota de su exnovia. Le había puesto así, muy ingeniosa la muchacha, porque decía que le recordaba los sentimientos que él le provocaba.

Imagen de Couleur en pixabay.

¿Pero, por qué le costaba tanto respirar? Consiguió, con mucho esfuerzo, sacar un brazo de debajo del lastre melenudo y tocarse la boca. ¿La mare que lo parió? Se había acostado con la mascarilla puesta.

Los recuerdos de la pasada noche irrumpieron dolorosamente en su cabeza.

El cóctel, de Valeriana, Amapola, Lavanda, Tila, Cerveza y Whisky, no había sido una buena idea.

El Circo de la Bruma

Montaje realizado para la entrada.
Sobre un fondo de noche estrellada, se ve la carpa de un circo difuminado tras la bruma.
Una chica, con ojos luminosos, sostiene su preciosa cara entre sus manos (a la derecha). Lleva maquillados, tímidamente, ojos y labios como un clown.
Las líneas discontinuas de una carretera se simulan a la izquierda, teniendo como destino una luna llena, también difuminada.
Montaje realizado a partir de las imágenes de Antranias, Victoria_Borodinova, Duncan Miller, FelixMittermeier, (Pixabay)

Dentro solo se percibe soledad, cansancio, apatía, tristeza. Fuera, la oscuridad lo oprime y, esa infinita línea blanca que va saltando de forma constante, hipnotizándolo, le invita a dar una cabezada. Mantener los ojos abiertos es una batalla insufrible. De nuevo una noche de kilómetros de carretera. De nuevo una noche que se aleja de su familia. De nuevo una noche que falta a la promesa más importante de su vida. La promesa que les hizo a sus hijos.

«Es una reunión importantísima y no puedes faltar a ella», le había dicho su jefe y él, fiel esclavo de la empresa e ingenuo aspirante a un ascenso, se había despedido de su familia y se había vuelto a embarcar en un viaje de negocios hacia el otro confín del estado.

Esta vez ha sido el Halloween. Les había prometido a sus hijos acompañarlos en sus batidas de trato o truco. Pero igual que había pasado en los anteriores, y en otras fiestas, una llamada de teléfono había dado al traste con su promesa. No podía seguir así. Su trabajo era importante. Era el sustento de su familia y la oportunidad de aspirar a una vida más tranquila y cómoda, pero se estaba jugando algo mucho más primordial, el amor de sus hijos y la paciencia de su mujer.

Tan embargado estaba en sus pensamientos que no se había dado cuenta que una espesa niebla se había hecho dueña de la noche. Los faros del coche se reflejaban en esa cortina que le impedía ver con claridad a menos de un par de metros.

Creyendo divisar algo entre la bruma, frena bruscamente. Pone las luces de emergencia y baja la ventanilla. Intenta divisar algo, pero es casi imposible ver nada. Decide bajarse del coche aún a riesgo de ser atropellado. De pronto, unas siluetas apenas se hacen visibles. Con el titilar de los intermitentes se muestran como pequeñas figuras con andares ridículos. No los puede contar, pero está seguro que son muchos y empiezan a rodearle. Cuando uno de ellos se expone a los faros puede ver que es un enano. ¡No! No está seguro. Es un ser pequeño, que parece humano, pero está deforme y desfigurado. Se asemeja a los gnomos de los cuentos que lee su hija. Le tiende una mano y, ante su sorpresa, no tiene miedo. Se la coge y se adentra con él en la niebla. Los demás los envuelven y acompañan en una comitiva tenebrosa.

Sin darse cuenta, se están adentrando en el bosque al que cercenaba la carretera. Extrañas luces parecen señalarle el camino. Se detiene y las mira fijamente, al pasar cerca de ellas, viendo con asombro que son pequeñísimos seres luminiscentes que se mantienen en el aire con sus pequeñas alas. ¿Hadas? Debe haberse quedado dormido y está soñando. Un pinchazo en el trasero le hace continuar andando y pensar que duele demasiado para estar en un sueño.

De vez en cuando, ve unos extraños carteles que se hacen visibles de forma tenue y desaparecen rápidamente.

¿BUSCAS DIVERSIÓN?

¿QUIERES VIVIR EXPERIENCIAS FANTÁSTICAS?

¿TE GUSTARÍA PERTENECER A LA TROUPE MÁS INCREÍBLE NUNCA IMAGINADA?

Y finalmente, antes de salir a un inmenso claro del bosque, las hadas rodean un último cartel consiguiendo iluminarlo plenamente:

EL CIRCO DE LA BRUMA

Se queda embobado ante la belleza del anuncio, pero un nuevo empujón lo hace salir del bosque y contemplar una impresionante carpa llena de colores y un ensordecedor encanto.

La niebla sigue presente, no deja ver claramente nada, pero lo poco que atisba le hace estremecer. Una gran cantidad de figuras han ido apareciendo entre la bruma: Un perro que no ladra, ruge, porque su cabeza es claramente la de un león; una bella dama, vestida de gasas, que tiene grandísimos ojos de búho y manos y cola de rata; un caballo con cuernos de rinoceronte y orejas de elefante; un viejo, con chistera y bastón, del tamaño de una rata; un águila de dos metros de altura con cabeza de serpiente; un avestruz con dos cabezas humanas que no paran de parlotear…

Sin dejar de andar, se va adentrando en el pasillo que le van dejando y que le lleva ante una figura majestuosa que parece esperarle a la puerta del circo. Es una mujer de una belleza asombrosa. Sus ojos centellean con los colores del ópalo. Su mirada le hace olvidar el pavor y lo fascina. Su tez es exquisita y acaramelada. Su figura sinusoidal y sugerente.

—¡Bienvenido seas, desconocido! —Su voz es aterciopelada, dulce y susurrante.

Con el movimiento de las manos lo invita a entrar en la carpa. Su cuerpo se mueve involuntariamente y se adentra en un mundo, tan fantástico, lleno de magia y fantasía, que le hace dudar entre el sueño y la locura. Lo que ve es indescriptible, portentoso, deslumbrante, narcótico. Como un zootropo, las incesante secuencia de imágenes giran vertiginosas a su alrededor. Irrumpen en su cabeza y es incapaz de discernir la alienación que lo está invadiendo. Sin embargo, se siente feliz, reposado, cautivado por tanta belleza.

Ella le escolta y él percibe que van de la mano. Su calidez le genera una seguridad y una complacencia como hacía mucho que no sentía. Quizás, desde que era un niño y se refugiaba entre los brazos de su madre. Cuando la mira, su mente se queda en blanco y solo puede sonreír y seguir disfrutando de la alucinación que le embarga.

No sabe cuánto tiempo ha transcurrido, ni es capaz de reseñar todo lo que ha visto. Se encuentra de nuevo fuera de la carpa y todos, arracimados a su alrededor, parecen esperar algo.

La mujer está frente a él. Le coge las dos manos y le está hablando. Tarda unos segundos en poder volver a la realidad y prestarle atención.

—¡Tienes que elegir! —le está diciendo.

—¿Cómo? —contesta confundido—. No entiendo…

—Tienes que decidir si te quedas con nosotros o te vas. Has de hacer tu propia elección.

Su delicada voz y sus resplandecientes ojos lo tienen totalmente hechizado.

—Has podido vivir lo que significa pertenecer a nuestra familia. Sin embargo, solo tú puedes decidir si quieres formar parte de ella.

Por un instante, se siente aturdido. ¿Familia? ¿Pertenencia? ¡Él tiene la suya! Duda. ¿La tiene?

Inconscientemente, se mete la mano en el bolsillo buscando su pañuelo. Ha comenzado a sudar y temblar. Al sacarlo, su cartera cae al suelo. Abierta de par en par, muestra las fotos de sus hijos, sonrientes, bellos, inocentes. ¿Familia? Se repite a sí mismo. Vuelve a mirar a la mujer y también a todos los que lo rodean. Ya no ve figuras bellas, caras sonrientes, gestos amables.

—¡¡¡NOOO!!! —grita descontrolado y sale corriendo de nuevo hacia el bosque.

En una vorágine de emociones sigue desbocado y no se detiene hasta que sus temblorosas piernas y su punzante corazón lo obligan implacables. Sigue en medio de la niebla y no ve absolutamente nada a su alrededor. Está perdido, abandonado en medio de esa espesura. ¡No! En realidad está perdido en su propia vida.

Unas extrañas luces estroboscópicas llaman su atención. No tiene nada que perder porque cree haberlo perdido todo ya. Se dirige hacia ellas y comienza a escuchar unos murmullos.

—¡Ey! ¡Aquí está!

Unas manos lo cogen de los brazos, lo sacan del bosque y lo devuelven a la carretera. Varios vehículos están detenidos en ella.

—Parece desorientado y estaba deambulando por el bosque —exclama otra voz.

—¡Vamos! Tienes una herida en la frente y pareces conmocionado —le requiere otra.

Aturdido, ve como las luces se corresponden con un coche de policía y una ambulancia. Lo llevan hacia esta última. En un atisbo de lucidez, consigue ver su coche. Está empotrado contra un árbol.

—¡Te ha tocado la lotería del Halloween, amigo! —le susurra la voz amiga—. Ha sido tu día de suerte y parece que te han dado otra oportunidad.

—¿Otra oportunidad? —balbucea.

—¡Desde luego! ¡Menudo airbag debe tener tu coche, amigo! No sé cómo has podido salir de él y alejarte andando.

Cuando mira a los ojos del hombre, cree ver el destello del ópalo.

— El destino te invita a seguir viviendo. Con un poco de suerte, en unas horas estarás en tu casa y podrás disfrutar del Halloween con tu familia —le susurra.

La cara del médico se difumina porque las lágrimas se convierten en turbias cortinas.

Mientras lo acomodan en la camilla y, antes de que cierren la puerta, cree ver siluetas difusas, pequeñas y deformes en la niebla, que le dicen adiós.

La ambulancia arranca y solo piensa en una cosa.

¡Otra Oportunidad! ¡La Oportunidad de cambiar su vida!

Microrrelato publicado en el Reto Literario «Desafío Literario especial Halloween«
de Jessica Galera (@Jess_YK82)
Crea una historia a partir de los datos del reto.

Animado Albedrío

Fotografía de un parque ornamental japonés.  Un riachuelo divide la pantalla desde el centro hacia la derecha y luego hacia abajo y a la izquierda. El verde domina la zona izquierda, los árboles la parte superior y flores de color rosa la zona inferior de la fotografía.
El clima de la imagen contagia serenidad y relax.
Imagen de ADD en Pixabay.

Como cada mañana, se deleitaba con su paseo mañanero. Le encantaba aspirar el aire recién bañado por el sol y contemplar como la vida se iba despertando entre los árboles. Se sentía alegre y enérgica. Solo el hecho de poder salir y disfrutar de la naturaleza le entusiasmaba y llenaba de vigor. Le encantaba saltar, bailar y correr por la hierba. Eso sí, intentando no llamar demasiado la atención.

El dulce gorjeo de los pájaros se veía interrumpido por los madrugadores visitantes del parque. Unos iban a correr y sus resoplidos y pisadas retumbaban en el silencio. Otros sacaban el perro a pasear y protestaban por tener que recoger sus excrementos. Aunque algunos, definitivamente, lo dejaban abandonado con mal disimulo. Pensarían que eran abono para el albero, porque césped quedaba ya poco.

Se encontró una almendra y se la guardó.

De banco en banco, se paraba a contemplar a la gente. Se alegraba de ver a personas mayores con la energía suficiente para marchar joviales por los senderos en sus excursiones diarias. Todavía era temprano para que los niños invadieran el parque y pusieran a prueba su vitalidad. En realidad, no se veía demasiada gente. Aunque, sí había algunas parejas que engañaban sus agendas para compartir un rato entre los árboles. Algunas parecían amanecer ya en plena fogosidad.

Se encontró un anacardo y se lo guardó.

Un chico y una chica estaban sentados juntos en el mismo banco, pero, en lugar de iniciar un tierno y delicado acercamiento, empezaron a discutir. Se alejó de los gritos sin entender por qué estaban de mal humor en lugar de disfrutar del ambiente tan fantástico, tan lleno de vida.

Encontró una nuez y se la guardó.

Se adentró en un parterre lleno de preciosas flores y se dejó cautivar por sus olores y sus colores. Eso sí, de ninguna de las maneras se permitió dañar a ninguna. Ni siquiera molestó a las abejas que zumbaban recolectando el polen y el néctar de los estambres. La naturaleza había que disfrutarla y admirarla, pero nunca molestarla o lastimarla.

Encontró varias semillas más y se las guardó.

Un segundo de distracción y un enorme perro le lanzó un ladrido que le hizo saltar varios metros del susto. Mirándolo de reojo, corrió lo más rápido que pudo y se encaramó a un árbol. Con solo dos saltos consiguió llegar hasta la copa. Desde arribó miró al perrazo y se burló de él. Es lo que tienen estos cuatro-patas barrigones, buena vida, mucho genio, pero poca agilidad.

Decidida a no arriesgarse más, se balanceó de rama y rama y, pasando de árbol en árbol, llegó hasta su casa. Guardó todos los frutos secos, que había encontrado, en su almacén y luego se fue al dormitorio para despertar a sus pequeños retoños. Solo se veían sus enormes y peludas colas que le servían como mantas.

—¡Vamos perezosos, arriba, que ya es de día! —Tocando palmas y dando pellizcos los hizo despertarse.

Después de un fructífero desayuno, todos se asomaron entre las ramas para disfrutar de la jovialidad del parque en primavera.

Relato escrito para la propuesta literaria VadeReto de este mismo blog.
Estas son las condiciones de este mes:
Escribe un relato que hable sobre la Jovialidad.

Moondreams

Sentada en la cama con los pies en el suelo, Selene pasea su mirada perdida por la habitación. Sus pies descalzos, se balancean rozando levemente el suelo. Intenta que el frío de las baldosas le transmita calma y serenidad. Es su manera de tomar contacto con la tierra. Aunque un par de pisos de distancia la separen de ella y en realidad solo esté pisando una pieza de mármol. Piensa en otro día más. Pero no en el día de la semana, ni siquiera del mes. Piensa en otro día más de la vida. Ese que comienza con la luz del sol y termina con la salida de la luna. Pero… ¿por qué no al revés?

Siempre pensamos que el sol es sinónimo de vida y la oscuridad, que difumina la luna, símbolo de la muerte. La luz del sol es sustento de todos los seres vivos y, por tanto, también lo es para nosotros. Pero, ¿por qué no empieza el día con la salida de la luna? ¿Por qué la noche es el final y no el comienzo?

Mientras su cabeza piensa inconsciente en este dilema, su paciencia se incrementa. Las sombras se van alargando lentamente, camino del crepúsculo. Su mirada contempla la ventana abierta. El cielo se va maquillando con matices amarillos, rojos y naranjas. El aire huele a verde y cantiñea con la vida que revolotea en los árboles. Sin embargo, para Selene el día es solo el tránsito necesario para que renazca la luna. Su luna. En cuanto aparece, se empeñan en mandarla a dormir. Por eso siempre se escapa antes de que salga. Para que nada ni nadie le impida ir a su encuentro.

Lleva horas sentada en la cama, esperando vehemente. Contempla como siguen moviéndose las sombras, en un baile siniestro mostrando el transcurrir del tiempo. Cuando ve que se han alargado tanto que presagian la oscuridad, salta impulsivamente de la cama y se dirige el espejo.

Allí ve a una niña de melena morena y ojos melosos que desafían al tiempo. Su cara es impoluta y solo dos pequeñas arrugas bajo los ojos se atreven a desfigurar una piel fresca e inmaculada. La cría que la mira le muestra la rebeldía propia de la juventud, que se niega a acatar las normas. La que no dejará nunca que le maten sus ilusiones. Le lanza un guiño cómplice y se presta a asearse y vestirse.

Coge su mochila y mete en ella lo imprescindible: su cepillo y la pasta de dientes; una muda, por si hiciera falta; su camiseta de la suerte, con el texto “El día tiene ojos, la noche tiene oídos”; y una libreta de notas con su lápiz favorito…

Cuando comprueba que no se olvida de nada, se vuelve y busca a su leal compañera:

—Moony, no te entretengas, es hora de irnos.

—Estaba buscando mi cepillo —le responde su fiel amiga, trasteando entre los cajones.

—¡Vamos, tenemos que salir antes de que nos descubran!

—¡Aquí está! ¡Partamos raudas y veloces a la aventura! —le dice su osita de peluche, saltando a su espalda y agarrándose a su mochila.

Decidida, se acerca a la ventana y, dejando caer su pequeño cuerpo hacia fuera, se encarama a la robusta hiedra que está abrazada a la pared. Baja con dificultad, pero sin miedo. En unos segundos salva los dos pisos que la separan del suelo, aunque para su edad, parece que estuviera bajando por un acantilado. Cuando se posa sobre el césped, sale corriendo sin hacer ruido. Sus pisadas son tan pequeñas y livianas que parece que no tocan la hierba. El viento se pelea con su blanca melena, haciéndola revolotear en un baile entusiasta, pero ella, sin dejar de sonreír, le reta en una rápida carrera hacia un pequeño montículo de rocas que la resguardarán de las miradas de la casa. Escondida tras esta pequeña colina se dispone a ver salir su admirada luna.

Un niño/a pequeño/a se asuma a un risco, acompañado de su oso de peluche, para contemplar una enorme y hermosa luna llena. El cielo no está todavía negro. Una neblina de nubes blancas le dan marco a la luna en un cielo azul cobalto.
Imagen de Myriam Zilles en Pixabay

—Es preciosa, ¿Verdad Selene? —le dice su amiga Moony cuando el astro se eleva en el cielo.

—Hoy está plena y más bella que nunca. Sabe que iremos a su encuentro —le responde Selene.

Cuando la luna alcanza su máxima altura, salta fuera de las rocas y comienza a correr hacia el bosque. Sus doloridas y achacosas piernas se resisten. Le cuesta dar siquiera un paso, pero su entusiasmo las impulsa a galopar por el bosque. En un claro, entre los árboles, se encuentra su nave, un pequeño, pero potente cohete, listo para despegar.

Se dirige hacia él y sin pensarlo sube su escalinata hasta la puerta. Esta se abre automáticamente y le saluda:

—¡Buenos tardes, capitana! —resuena argéntea la voz de la IA—. Espero que haya pasado un buen día. ¿Dispuesta para el viaje?

¡¡¡Sí, siempre!!! —grita Selene. Arroja su mochila y se acomoda en el asiento del piloto.

—Despegamos, capitana. ¿Rumbo a la luna?

—¡Claro! ¿Hay un destino mejor?

De forma inmediata, los motores comienzan a rugir y un estremecimiento gradual comienza a hacer temblar toda la nave. Mientras, en el exterior, una gran polvareda los va envolviendo y ocultando de curiosas miradas. Propulsado por una gran nube blanca y azul, el cohete va rasgando el aire y se eleva hacia los cielos. Selene siente la brutal fuerza que la incrusta contra el asiento, pero su inmensa sonrisa no deja de iluminarle la cara.

La astronave abandona la atmósfera y se adentra en el oscuro espacio camino del satélite. Selene puede contemplarla en la inmensa ventana que domina toda la consola. Ve cómo se va haciendo cada vez más grande y su corazón trota desbocado.

La distancia se le hace muy corta, para ella han pasado solo unos minutos, y ya está alunizando sobre el regolito que cubre el suelo. En el justo momento que los motores se detienen, salta del asiento y se dirige hacia el traje espacial que se encuentra preparado al fondo de la cabina. Se enfunda en el compacto mono y se coloca el casco.

—¿Lista, capitana? —le reclama la IA.

—¡Lista y dispuesta! —responde Selene.

—Yo me quedo guardando la nave —le dice su amiga, la osa—, disfruta del paseo, pero ten cuidado ahí fuera.

La puerta se abre y la pasarela se despliega hacia el suelo lunar. La noche se deja agujerear por la miríada de estrellas que intentan iluminar tenuemente el astro.

Selene se asoma al exterior e, inconscientemente, aspira intentando impregnarse del olor de la luna. Por un momento, está a punto de abrirse el casco y sonríe ante su torpeza. No, es una astronauta experimentada y no cometerá ese fallo.

Comienza a descender de la astronave y la poca gravedad la hace flotar. No puede evitarlo. Se pone a saltar y, poco a poco, va ganando altura. Comienza un alegre baile que le hace dar volteretas en el aire, brincando cada vez más alto, cada vez más feliz. Sus risotadas parecen escucharse a través de la escafandra y alterar el silencioso eco de la noche lunar.

Sin darse cuenta se está alejando del cohete y va adentrándose en la soledad de la luna. Cuando sus huesos empiezan a quejarse y la avisan de que es suficiente, consigue calmarse y aterriza de nuevo en el suelo. Desde donde está, no puede divisar la nave. Sin embargo, no está asustada porque la luna es su refugio, su hogar. Tan solo tiene que espera a que aparezcan sus anfitriones.

En pocos instantes, tenues siluetas la invitan a seguirlas. Corre, salta y juega con ellas y, después de una corta caminata, las ve perderse en un inmenso agujero que se adentra en el subsuelo. Como unas fauces, produce un estruendoso temblor que parece querer engullirla. Tres inmensas escaleras comunican la superficie con la negrura interior. Las dos laterales son automáticas, una sube y otra baja. La de en medio mantiene sus escalones estáticos invitándola a descender. Le gustaría bajar por esta última, pero está ya muy cansada. Siempre le han dado miedo las escaleras mecánicas, sobre todo las que bajan hacia la oscuridad, parecen lenguas con vida propia que la llevarán hacia el estómago de una bestia hambrienta.

Una escalera central aparece escoltada por dos escaleras mecánicas (se supone que una de subida y otra de bajada) . El ambiente es oscuro y la iluminación incide principalmente en la escalera no mecánica, dejando las otras dos en penumbra y ocultando todo el entorno.
Imagen de Okan Caliskan en Pixabay

Con un ligero encogimiento de hombros, se deja arrastrar por ella y se adentra en la oscuridad. El silencio es fúnebre y denso. Ni siquiera el movimiento de la escalera es capaz de disiparlo. No le asusta el camino porque está acostumbrada a usarlo. Sin embargo, siempre le embarga una inmensa tristeza. Su aventura está a punto de terminar.

La poca luz que la iba acompañando, termina por abandonarla. Las luces de su traje se activan y espantan las tinieblas. Sabe que se puede quitar el casco, allí abajo puede respirar sin dificultad, pero aún aguanta un poco más. El aire no es fresco, pero tampoco huele a caverna. Huele a limpio, a demasiado limpio. Apesta a alcohol y desinfectante.

Cuando llega al último escalón, la escalera la deposita suavemente en el suelo. Ella avanza un paso más y se quita el casco. Espera unos segundos y, con un afligido suspiro, reanuda el camino hacia la negrura. Conforme sus ojos se van adaptando a la oscuridad divisa una solitaria mesa, brevemente iluminada. Encima hay un libro abierto. Se dirige hacia ella y se sienta en la incómoda silla. Alguien, sin preguntar, le pone por delante cubiertos y un plato lleno de un líquido burbujeante. Selene acerca el libro, lo coloca junto al plato y comienza a leer al mismo tiempo que va tomando pequeños sorbos de su cuchara.

A los pocos minutos, alguien la llama:

—¡Selene! —Se escucha en la oscuridad—.  ¡Selene! —repiten de nuevo.

Ella está ensimismada intentando leer en las páginas del libro, pero no la dejan concentrarse.

—¡Selene! ¿Selene? ¡Contesta! ¿Has terminado con tu sopa?

Levanta muy despacio la cabeza, mira el plato con el líquido frío y luego le sonría a la enfermera. No responde, solo hace un gesto afirmativo con la cabeza. La chica se lleve su plato y la deja de nuevo a solas con su libro. Su mirada deambula por la estancia, va despertando de su ensoñación y ve como los demás ancianos también han terminado su cena y se disponen a regresar a sus habitaciones.

Un rayo de luz incide sobre un libro abierto, aproximadamente por el centro de sus páginas. El entorno es oscuro para resaltar la iluminación sobre el libro.
Imagen de Nitin Arya en Pexels

Finalmente, sus ojos se dirigen a una pequeña ventana que deja entrar los tenues rayos de la luna. Estos la dirigen de nuevo hacia el libro, iluminando sus páginas. Sin embargo, ya no puede seguir leyendo. Mientras sonríe, piensa en lo fácil que es viajar con los libros, pero lo difícil que es permanecer dentro de ellos. Lo cierra, suspira, acaricia su portada y la vuelve a leer: «De la Tierra a la Luna» y regresa a la realidad de su habitación.

Relato escrito para la propuesta literaria VadeReto de este mismo blog.
Estas son las condiciones de este mes:
Crea un relato a partir de las imágenes propuestas.

No es Fácil Ser un Superhéroe

Después de un duro día de batallas siempre me gusta sentarme a pensar sobre mis sufridas aventuras. A veces, creo que no merecen la pena tantas magulladuras, moratones y heridas en el cuerpo, pero, cuando veo la sonrisa en la cara de aquellos a quienes he conseguido ayudar, las ilusiones se me recargan y me empujan a seguir luchando contra los malvados.

No todos piensan así, claro. La gente que me ve por la calle corriendo detrás de un perro malvado, se pone histérica cuando tropiezo con ellos y les tiro lo que llevan en las manos. Son accidentes sin importancia. Un superhéroe no puede evitar ciertas cosas, sobre todo cuando no puede volar. Mis profesores han gastado ya decenas de bolígrafos poniéndome partes y notificaciones. Solo porque en medio de la clase me pongo a gritarles a las malvadas sombras que acechan entre los pupitres. Y mis padres… ¡¡¡Ufff!!! Esto es lo peor. Son los que menos me creen. Quieren ponerme en manos de un psicólogo o un psiquiatra. No sé cuál ha sido su última elección. Dicen que están desesperados, pero es que yo soy así. Soy un superhéroe y no puedo actuar de otra forma.

Hoy la cosa ha sido bastante complicada. Hace unas semanas llegó a clase un alumno nuevo. Un chico que no es de por aquí. Yo creo que incluso es de muy afuera. Tiene aspecto muy distinto a nosotros y habla de una forma muy rara. El color de su piel, sus ojos, su pelo… hasta su risa es distinta. No sé por qué no les gusta a los demás compañeros. A mí me encanta su forma de ser. Sobre todo su amplia, blanca y sincera sonrisa. Porque aunque lo empujen, le den coscorrones, lo tiren al suelo… él siempre responde mostrando ese brillo inocente en su cara. Eso hace que los demás se enfaden todavía más. ¡No sé por qué! No recuerdo su nombre, porque es difícil de pronunciar, pero yo le llamo Robin. Es el compañero perfecto para un superhéroe como yo.

Hoy hemos tenido que enfrentarnos solos a los matones. Solos. Porque el resto de la clase, como siempre, ha mirado a otra parte, y los profesores, siempre despistados con sus cosas, ni se han dado cuenta de la trifulca. Pero les hemos dado para el pelo. Querían quitarle el bocadillo a una chica muy pequeña y tímida. No lo hemos dudado ni medio pestañeo. Nos hemos lanzado en su defensa e, incluso, hemos conseguido que se manchen la ropa. Nosotros hemos necesitado más tiritas y mercromina, pero que sería de un superhéroe sin heridas para contar.

Robin y yo estamos acostumbrados a batirnos en duelo todos los días para defender a los compis más débiles. Aunque terminemos casi siempre en el despacho del director. Él no entiende de superhéroes y, además, siempre piensa que las peleas las empezamos nosotros. Bueno, en eso tiene razón, pero lo hacemos por una buena causa.

Pero esto no ha sido lo más difícil. Al salir de la escuela hemos visto, en uno de los árboles del jardín, cómo un precioso, colorido y gran pájaro estaba enredado entre sus ramas. Sus graznidos sonaban muy fuertes y como con eco. No entendíamos cómo había podido meterse allí dentro él solo. Tal vez, alguien malvado lo empujó allí y luego se fue corriendo huyendo. La gente malvada es así de malvada. Cuando Robin y yo lo hemos visto, no lo hemos dudado ni un pestañeo. Como él es más grande y fuerte que yo, me ha ayudado a subir al árbol para sacarlo de allí. Ha sido un poco difícil, pero al final lo hemos conseguido. Bueno, lo ha conseguido él. Me ha aupado hasta la rama, yo he podido encaramarme a ella y… Parece que el pobre pájaro estaba muy asustado, porque la ha emprendido a picotazos conmigo. Se ha puesto muy alterado y a punto he estado de tirar un nido con huevos que había cerca. Menos mal que mi súper-agilidad y mi súper-velocidad han evitado que se cayeran del árbol. Los huevos, yo he terminado desplomándome encima de Robin. Sin embargo, el pájaro ha salido volando y gritando. ¡¡¡Misión cumplida!!! Otra colección de tiritas y moratones para presumir de la batalla. Pero eso es lo de menos cuando se hace feliz a un pajarete. Aunque el muy travieso no se ha parado ni a darnos las gracias. Estaría demasiado asustado y loco, porque cuando nos íbamos, hemos visto que se empeñaba en volver al árbol. Bueno, él sabrá. No puedo estar todo el día ayudándolo a él, hay más gentes que necesitan de nuestra ayuda.

Luego, cerca de casa, una mujer mayor. Mayor quiero decir de más edad. Vamos que parecía vieja. Pero no les gustan que las llames así. Mujer mayor les parece menos insultante. Aunque yo no la estaba insultando. Bueno, pues esta mujer vieja estaba tirando de un carro lleno de trastos y parecía que pesaba mucho y le costaba moverlo. Robin y yo no lo hemos pensado ni tres pestañeos. Sí, un poco más que con el pájaro, porque la cara de la vieja mayor no era muy amigable. No hemos hecho caso de sus gritos y la hemos ayudado a subir el carro a la acera. El escalón era demasiado grande y ella estaba atascada intentando empujarlo. Muchos tiestos de los que llevaba en el carro se han caído al suelo. No se han roto, porque ya estaban bastante averiados. De hecho, creo que eran bastante viejos y muy estropeados y sucios. Pero no seré yo el que le diga a esa señora vieja lo que tiene que comprar o no. Cuando la hemos dejado felizmente, encima de la acera, parece que quería abrazarnos, aunque a mí me ha dado cosa, su ropa estaba un poco sucia. Luego se ha puesto a gritar, supongo que de alegría, pero como no tiene dientes no se le entendía muy bien. Además, parecía que quería bajar el carro de la acera, otra vez. A lo mejor es que es muy indecisa. Quizás es que ha visto como lo hemos hecho nosotros y ha querido probarlo por ella misma. ¡No importa! ¡¡¡Otra misión cumplida!!! No, tampoco nos ha dado las gracias, pero un superhéroe no espera gratitud de la gente. Solo nos contentamos con una sonrisa. Aunque la de esta mujer asustaba un poco, al no tener más que un par de dientes.

Pero el trabajo de hoy no había terminado. Por eso digo que ha sido un día muy duro. Al llegar a casa, antes de despedirnos Robin y yo, hemos visto que mamá se había olvidado de sacar unas cajas para que las recogiera el camión de la basura. Eran unas cinco cajas de cartón muy pesadas. Hemos tenido que sudar bastante y sacar nuestra súper-fuerza, pero después de mucho lo hemos conseguido. Justo por los pelos. El camión ha llegado escasos segundos después de que nosotros hubiéramos sacado la última caja. Los empleados de la basura son muy curiosos y no han dudado ni dos pestañeos en mirar lo que había dentro de las cajas. Se han puesto muy contentos al verlo. Creo que estaban muy felices de que les hayamos ayudado.

Robin se ha ido ya a su casa para comer y estudiar. Yo aún tengo que hacer mi reflexión diaria. Me escuecen las heridas y me siento muy cansado. Sin embargo, ya lo dice mi superhéroe favorito: «¿Por qué nos caemos? Para aprender a levantarnos».

Necesitaré unos minutos más para dejar aquí al superhéroe y entrar en mi casa siendo de nuevo solo un niño. Aunque antes, intentaré calmar a mi mami. Está como loca gritando: ¡¡¡Quién se ha llevado mis cajas de libros!!! Parece que hay ladrones por el barrio. Está muy claro. Este vecindario no sería lo mismo sin un superhéroe como yo.

Relato escrito para la propuesta literaria VadeReto de este mismo blog.
Estas son las condiciones de este mes:
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