VadeReto (OCTUBRE 2022).-

Descripción del logo: El fondo es una composición realizada con una imagen de un bosque otoñal: hojas de colores ocre, parduzcos y amarillos y musgo en la parte inferior. Impreso sobre él, y algo difuminado (centro-izquierda), aparece una calabaza a la que se le ha cincelado ojos y boca al estilo de Halloween. En la parte superior aparece el texto "VadeReto", en rojo, con relieve y con trazo blanco bordeándolo. En la zona inferior, una cinta dorada, a modo de banner, con un par de pliegues, lleva grabado encima el mes en curso del presente año, en rojo, seguida por una pluma de ave, también roja. La imagen queda formando un cuadrado, con los textos centrados horizontalmente.
Para ir a los relatos participantes, pulsa AQUÍ.

Buenos días/tardes/noches sean…

¡Atención, pasajeros del Acervo ferroviario! Nos adentramos en los últimos trayectos del año y vamos cuesta abajo y sin frenos hacia el impredecible, inquietante, pero inapelable 2023. Yo, por si acaso, no le voy a pedir ni permiso. Que los anteriores se pasaron los deseos por el triángulo de Bermudas. Mejor hago como el del chiste, ¡Diosita, diosita del destino, que al menos me quede como estoy!

Acabamos de inaugurar el Otoño y los ocres, parduzcos, rojizos, amarillos y demás colores de la estación, embellecen nuestras calles y parques. Para unos es un tiempo depresivo y melancólico; para otros, son días de sosiego, recogimiento, lectura y tazón calentito.

Este es el mes del Terror, porque termina en Jaloguín, aunque algunos dicen que este título le corresponde a noviembre. Para mí, como es el mes en que cumplo años y las velas se caen ya por los bordes del pastel, OCTUBRE es el mes más terrorífico del año.

El miedo es motivador de muchísimas emociones. Cada uno reacciona de una forma diferente. Hay quién disfruta como un niño pisando charcos, ríe y salta de júbilo ante un buen susto. Y, claro, también están quienes te dejan el brazo lleno de hematomas si te atreves a ver una peli de miedo con ellos.

La imaginación toma aquí el timón para llevarnos a vivir increíbles experiencias. Tu mente crea tus propios monstruos y lo que para unos es un payaso que lo hace reír a carcajadas, para otro es el ser más terrorífico que se puede uno encontrar en una esquina, y maldita la gracia que hace.

Por eso son interesantes estas historias. Te permite explorar, como escritor, tus propios miedos y, como lector, experimentar el que otros crean.

¿Otoño? ¿Terror? Parece una combinación interesante, ¿no?

Pues Amo a dahle.

Este mes queremos que en el VadeReto nos contéis historias de…

UN OTOÑO DE MIEDO

Imagen típica otoñal. Un bosque, o un parque, lleno de árboles cuyas hojas se han convertido en preciosos colores ocres, marrones, rojizos...
Desde la parte inferior se abre un camino de tierra que se adentra hacia el centro y tuerce finalmente hacia la izquierda, perdiéndose entre los árboles.
La tonalidad global de la fotografía es la de las hojas, con el contraste del negro de los troncos. Hay luz diurna que permite ver perfectamente todo el conjunto.
Imagen de Valentin en Pixabay

Pero, ¿Qué tal si le ponemos algunas condiciones?

Vamos a intentar alejarnos de las figuras y escenarios clásicos y típicos. El cementerio, los fantasmas, los monstruos hollywoodenses, la oscuridad, la niebla… todos estos son recursos bastante trillados y de fácil inspiración.

¿Os atrevéis a usar escenas cotidianas, personajes corrientes, sucesos nada relevantes… y transformarlos en auténticas historias de terror?

No os olvidéis que debe ocurrir en Otoño.

Aquí van algunas fotografías, por si necesitáis inspiración:

En primer plano, vemos a un anciano sentado, de espaldas a nosotros, en un banco de madera. Está en medio de un campo, sin árboles, bastante solitario. Los tres cuartos del fondo están ocupados por el cielo que muestra la vía láctea, motivo de la contemplación del hombre.
Negro, azul oscuro, salpicado de luces blancas para el cielo; marrones y amarillos para el campo, el banco y la vestimenta del viejo.
Imagen de Pete Linforth en Pixabay
El centro de la imagen es una taza humeante. Café, chocolate o algo parecido, solo se ve la espuma de su superficie. Alguien lo mantiene en sus manos que, sin embargo, no se ven, porque están embutidas en las magnas de un jersey gris claro. Parecen reposar sobre una mesa. De fondo se ve un libro abierto con hojas parduzcas encima, difuminado.
Imagen de Melk Hagelslag en Pixabay
Un hombre asando castañas en la calle. El fondo está casi oscuro y un farol de gas sobre la mesa es la única iluminación de las tareas. El hombre parece mayor, dado su pelo y bigotes canosos, y está afanado con unas pinzas dándole vueltas a las castañas en el recipiente de cocción.
Predominan los tonos negros y marrones, sobresaliendo la luz blanca del farol.
Imagen de Isa KARAKUS en Pixabay
Sobre un suelo, lleno de hojas amarillentas, se ve a un niño que lleva un peluche de Winnie the Pooh, agarrándolo de una pierna.
El niño está de espalda a nosotros y solo se ve la parte inferior de su camisa, unos pantalones tejanos y unas zapatillas de deporte. El oso es entero naranja.
Imagen de Madalin Calita en Pixabay

Citas:

«A mí nunca me ha parecido el otoño una estación triste. Las hojas secas y los días cada vez más cortos nunca me han hecho pensar en algo que se acaba, sino más bien en una espera de porvenir».


«¡Claras tardes del otoño moguereño! Cuando el aire puro de octubre afila los límpidos sonidos, sube del valle un alborozo idílico de balidos, de rebuznos, de risas de niños, de ladridos y de campanillas…».


«El otoño es un andante melancólico y gracioso que prepara admirablemente el solemne adagio del invierno».


Preparad vuestros mitones, poneos una bebida calentita, arrebujaos junto al fuego y dejad que vuestra musa se acomode en la inspiración otoñal. Que esos sabores y olores a castaña, miel, canela, ponche, calabaza, chocolate, vainilla o jengibre inunde vuestra habitación y os ayude a crear preciosas y sensitivas historias.

Besos Múltiples, Abrazos y ashushones.
😊😉😘😘😘

P.D. Fondo de la Cabecera a partir de una imagen de Peter H en Pixabay.
Composición del fondo del Logo a partir de las imágenes de Petra en Pixabay y de Benjamin Balazs en Pixabay.

RELATOS PARTICIPANTES:
(por orden de participación)

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El primer enlace corresponde a la publicación en el blog personal (cuando lo haya),
el segundo, al comentario de aviso en esta entrada
para que podáis expresaros, comentar, interpretar o lo que os apetezca sobre el relato.

Un Paso Hacia el Abismo

Imagen de un puente al amanecer.
Predominan los tonos azules y metálicos. El puente se ve salir desde el lado izquierdo hasta el centro de la imagen. En la parte frontal superior se ve el cielo azul con nubes difusas, presentando las primeras luces del amanecer. La mitad inferior está ocupada por las aguas en las que se sitúan los pilares del puente, de tonalidades azules y grises oscuras. En la parte inferior izquierda se ven unas piedras inmensas que llevan la mirada hacia la base del puente.
Imagen de Kanenori en Pixabay.

La suave brisa de la mañana le acariciaba el pelo y le secaba el sudor de la frente. Le había costado mucho, muchísimo decidirse, pero ahí estaba. Nerviosa, pero decidida; temblona, pero confiada; capaz, valiente, arrojada… A quién quería engañar, ¡estaba aterrorizada!

Se asomó a la barandilla del puente y miró hacia abajo. La distancia le produjo un convulsivo vértigo. Las aguas del río, que allí aguardaban tranquilas, le parecían hambrientas. Pequeñas olas brotaban espontáneas, como incitándola a doblegarse. Cerró los ojos y respiró profundamente, en un intento por buscar en su interior la fuerza suficiente y la determinación que, hasta hace unos minutos, tan impetuosa le parecía. No la encontró.

Miró a su alrededor y los vio. El mutismo del gentío que la rodeaba creaba una atmósfera aún más sombría que la difusa luz de la mañana. La miraban impasibles, aunque expectantes. En unos veía transmitirle una invisible vitalidad para hacerlo. Otros parecían aún más asustados que ella.

Volvió a coger aire, intentando atiborrar sus pulmones hasta hacerlos reventar de confianza, y lo soltó como un torrente, arrojando con él todos los demonios y miedos que se aferraban en su interior.

Con dificultad se agarró al andamiaje y se subió a la barandilla, tan estrecha que la obligó a realizar un acrobático equilibrio y a punto estuvo de caer. «¡No, todavía no! Necesito unos minutos más» pensó. Recuperó la entereza y miró hacia el frente, evitando vislumbrar el abismo y, de nuevo, pensó en el por qué… y este sí lo encontró. Su vida era tan monótona, aburrida, absurda y carente de sentido que necesitaba dar este paso. Quizás después se encarnara en una persona más valiente, más decidida, más capaz, en definitiva, más feliz.

Cerró los ojos y, abriendo los brazos como un ángel celestial, lanzó un estentóreo grito y se dejó caer al vacío.

La gente corrió presta a asomarse al borde del puente, lanzando exclamaciones que denotaban más regocijo que aflicción. La veían alejarse hacia las profundidades expectantes ante el momento culminante de la caída, ante el inexorable desenlace.

Mientras, ella se hundía desamparada hacia el abismo, bebiendo el aire que cada vez adquiría más velocidad, haciéndole imposible abrir los ojos y dificultándole la respiración. Sin embargo, el miedo la había abandonado. Su pánico se había transformado en un estado de paz y libertad que le hacían sonreír el alma.

Cuando quedaban escasos metros para tocar con su cabeza el agua, una descomunal fuerza la inmovilizó, durante apenas unas décimas de segundo. Inmediatamente después, volvió a impulsarla hacia arriba, alejándola del trágico destino y atrayéndola de nuevo hacia el puente.

Arriba, la gente atronaba con sus gritos y aplausos. Saltaban y se abrazaban por el éxito de la hazaña.

Abajo, rebosante de energía, ella se desgañitaba bramándole al mundo que lo había conseguido. Que se había renovado. El eco repetía incansable sus gritos. Se sentía renacida mientras se mecía al antojo de la cuerda elástica que la mantenía atada a la vida. Sí, decididamente, había sido una increíble experiencia hacer puenting.

Este relato ha sido escrito para la propuesta del VadeReto de este mes:
Crea una historia que tenga como escenario un PUENTE.

P.D.: Cabecera creada a partir de la Imagen de Kevan Craft en Pixabay

VadeReto (SEPTIEMBRE 2022).-

Descripción del logo: Fotografía de fondo de la silueta de un puente sobre el cielo de un atardecer. El puente es una estructura metálica en forma de arco doble, aunque se ve totalmente negro debido al contraluz, que se eleva desde el primer plano, hacia la mitad de la parte derecha, para perderse en perspectiva hacia el fondo, en la parte inferior izquierda. En la parte superior aparece el texto "VadeReto", en rojo, con relieve y con trazo blanco bordeándolo. En la zona inferior, una cinta dorada, a modo de banner, con un par de pliegues, lleva grabado encima el mes en curso del presente año, en rojo, seguida por una pluma de ave, también roja. La imagen queda formando un cuadrado, con los textos centrados horizontalmente.
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Buenos días/tardes/noches sean…

Le decimos adiós al verano y a las vacaciones, quién las tenga, y damos inicio a una nueva etapa, curso, fase, período… como queráis llamarla. Porque septiembre es un mes de transición, es un puente hacia un comienzo agridulce, alegre para unos, triste para otros.

El colegio y el curro es un delimitador más certero que el mismo calendario. En diciembre se cierra oficialmente el año, pero en septiembre es cuando notamos, realmente, que ha terminado lo bueno y empieza lo malo, ¿o era al revés?

Para los niños, por mucho que les guste volver a reunirse con los compañeros de clase y aprender cosas nuevas, pegarse el día en la playa o el sofá no es comparable a levantarse temprano todos los días y tener que atender a profesores y materias que, en esos momentos, no les parecen interesantes. Lo mismo pasa con los que interrumpieron sus labores ocupacionales. El calorcito, la playita, el chiringuito, el descanso… Las posibles vacaciones, son ansiadas y lloradas en este mes, porque a lo güeno todo el mundo se acostumbra.

Aunque en ambos casos, puede ocurrir lo contrario: niños locos por alejarse del control paterno y adultos deseosos de esconderse de nuevo en el trabajo. Hay de todo como en las antiguas boticas.

De todas formas, estamos en un puente de emociones que nos hace mirar hacia atrás con añoranza o cansancio, y hacia delante con temor o esperanza.

Eso es lo que tienen los puentes, comunican dos mundos, dos realidades, dos destinos.

¿Qué, vais cogiendo el hilo?

¡Exacto! El protagonista escénico o metafórico del VadeReto de este mes es:

EL PUENTE

Un puente, dorado, parte del primer plano y se pierde en la entrada de un bosque. No se ve el final y una difusa niebla salpica toda la imagen. Predominan los tonos amarillos y naranjas, dándole a la fotografía un aspecto mágico y fantasioso.
Imagen de Larisa Koshkina en Pixabay.

En vuestra historia debe aparecer este elemento arquitectónico, bien en su forma física o bien en su aspecto simbólico, y al menos una vez la palabra PUENTE.

Porque un puente también es una persona que permite unir a otras dos; un objeto que nos pone en contacto con otro mundo, otra época, alguna persona o un recuerdo; una idea que nos posibilita una transformación en nuestra vida.

Aunque en nuestro país, cuando alguien escucha la palabra puente, en lo primero que piensa es en varios días de vacaciones seguidos. 😉

Algunas palabras que pueden explicar el concepto de puente son: comunicación, cambio, conexión, enlace, contacto, esperanza, expectativa… Aunque también puede representar cosas tan opuesta como unión o separación. Un puente puede ayudar a conectar dos mundos o a mantenerlos separados.

Estas son solo algunas ideas para animar vuestra imaginación. Lo interesante siempre será que dejéis volar la vuestra para crear historias increíble y fantásticas. Como siempre hacéis.

Citas:

«La grandeza del hombre está en ser un puente y no una meta».


«Construimos demasiados muros y no suficientes puentes».


«Los mejores profesores son aquellos que saben transformarse en puentes, y que invitan a sus discípulos a franquearlos».


Así que, estableced un puente con vuestra musa. Atravesadlo y colaros más allá del camino que os muestra. Pero que ese puente nunca separe nuestra maravillosa familia acervolense.

Besos Múltiples, Abrazos y Ashushones.
😊😉😘😘😘

P.D. Imágenes de fondos:
Peter H en Pixabay para la cabecera;
Kevan Craft en Pixabay para el logo.

RELATOS PARTICIPANTES:
(por orden de participación)

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VadeReto (AGOSTO 2022).-

Descripción del logo: Fondo de una estatua que representa a varios angelitos tocando instrumentos musicales. Gotas de agua caen sobre ellos creando motas sobre la imagen. En la parte superior aparece el texto "VadeReto", en rojo, con relieve y con trazo blanco bordeándolo. En la zona inferior, una cinta dorada, a modo de banner, con un par de pliegues, lleva grabado encima el mes en curso y el presente año, en rojo, seguida por una pluma de ave, también roja. La imagen queda formando un cuadrado, con los textos centrados horizontalmente.
Para ir a los relatos participantes, pulsa AQUÍ.

Buenos días/tardes/noches sean…

¿Cómo lleváis la caló?

Supongo que muchos estáis pidiendo ya a gritos que el invierno se dé bulla en llegar. Otros no os quitareis el bañador/bermudas y las chanclas ni para ir de compras. Y los que más ,tendrán puesto el ventilador, con un vaso de hielo detrás, y un fondo de pantalla en el ordenador de algún lugar del caribe. Soñar es gratis. ¡Todavía!

Para quitarse las calores no hay como un paseíto por la sombrita fresca con un barquillo de helado derritiéndosete en las manos, o darse un vueltazo por los parques de la ciudad. Allí los árboles se mostrarán generosos y nos regalarán una rebajita de la temperatura y puede que hasta algún soplío relajante.

Cádiz no suele ser una ciudad de clima extremo, pero estamos notando esta calorsita tan exagerá. Uno de nuestros sitios más bonitos, fresco y natural es el Parque Genovés. No tenemos abundancia de zonas verdes y este no es solo el más representativo, también tiene su pizquita de misterio, como el que se cuenta en el enlace que tenéis al pie de la imagen que veréis más abajo.

Imaginad la siguiente escena:

Vais paseando por una ciudad (puede ser la vuestra, una que visitéis o una imaginaria). Entre divagaciones y ensoñaciones llegáis a una plaza. En ella, justo en el centro y dominando toda la escena, veis una estatua como la siguiente:

Los Niños del Paraguas, Parque Genovés, Cádiz
Fuente de la imagen: La Azotea de Cádiz

Pues a partir de aquí el relato corre de vuestra cuenta, porque el VadeReto de este mes lleva por tema:

LA ESTATUA

¿Es la estatua la que os inspira o hace recordar alguna historia, o es ella misma la que os la cuenta?

¿Habéis traspasado el umbral de la realidad y adentrado en un mundo de fantasía dónde la estatua cobra vida?

¿Ocurre algo en la plaza que hace protagonista a la estatua?

¿Qué tiene de diferente esta estatua para evocaros una historia fantástica?

Todas estas preguntas son solo orientadoras, tenéis imaginación y talento a raudales para confeccionar vuestras propias locuras.

La imagen también es solo ambientación para la entrada y publicidad de una de las estatuas más emblemáticas de mi tierra. Podéis usar una que os guste, una que haya en vuestra ciudad o también inventarla. Ya sabéis las normas de este reto, no hay normas.

Citas:

«La escultura es el arte de la inteligencia».


«La arquitectura es la ordenación de la luz; la escultura es el juego de la luz».


«Los ojos de las estatuas lloran su inmortalidad».


Describid esa imagen en piedra que os hace entrar en ensoñación. Contadnos vuestra historia. Pero ¡cuidado!, no os vaya a pasar como a Edith o a los admiradores de Medusa.

Conectad los ventiladores, preparaos una bebida refrescante y sacad a pasear vuestros monstruos más pétreos.

Besos Múltiples, Abrazos y ashushones.
😊😉😘😘😘

P.D. Imágenes de fondo: Para la Cabecera a partir de una Imagen de Peter H en Pixabay y en el Logo una imagen de Michael Schwarzenberger en Pixabay

RELATOS PARTICIPANTES:
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Un Náufrago de Poca Talla

Fotografía de un espigón tomada desde casi el nivel del suelo y mostrando su entrada en el mar. También se ve, a lo lejos por la derecha, el perfil de la costa que termina en un faro.
Imagen de Lapping en Pixabay. 

Las olas del mar le acarician los pies. Él ríe porque le hacen cosquillas. Juguetea un rato con la espuma, sentado sobre la arena, mientras observa la inmensidad del océano y la tranquilidad que le rodea. Se siente el amo del mundo, allí solo, y disfruta del viento que le zarandea el flequillo. ¿Se puede ser feliz en esta situación? ¡Claro que sí! Él lo es. Tal vez siga aturdido todavía, pero disfruta de su comunión con la naturaleza.

A unos metros, ve como un cangrejo, descarado y desinhibido, sale de su escondrijo y ladeando va en busca de alguna lapa o camarón que llevarse a la boca. Queda sorprendido por sus raros andares y las grandes pinzas que le sirven de manos. No se lo piensa y le sigue los pasos intrigado.

No puede hablar, tiene la boca pastosa y torpe, pero sus gestos expresan, perfectamente, su emoción. No puede casi andar, pero a gatas, escala cada roca, cada saliente del espigón. El cangrejo se da cuenta de su presencia y huye raudo del que cree su enemigo. Él ríe a carcajadas. Todo le resulta sorpresivo y divertido.

Cuando consigue llegar a la cima de su falso Parnaso hace malabarismos para erguirse. El peso de su culo y de su cabeza le confieren cierta armonía y le ayudan a equilibrarse. Despacio y con perseverancia, lo consigue y, en su extraña verborrea, celebra su proeza. Ríe y agita los brazos llenos de felicidad.

El inmenso mar le rodea y sus rompientes parecen aplausos por su gesta. Las escandalosas gaviotas sueltan alborotadas carcajadas y hasta cree ver algún pez saludándolo desde las aguas.

Sin embargo, poco le dura la celebración y el tranquilo misticismo del momento.

A escasos metros aparece una pareja, ella gritando histérica, él farfullando sin respiración.

—¡Lamarequeteparió, Robinson!, que soy yo. ¡Llevo una hora, desesperada, buscándote! —grita ella.

—En realidad, solo han sido unos minutos. El tiempo que lo he perdido de vista —resuella él.

—¡Claro! Tú qué vas a decir. Se te van los ojos tras los tangas y no te das cuenta ni de la escapada de tu niño.

Baba, sugu, yanyo —exclama el pequeñajo náufrago.

—¿¡Qué estabas jugando!? ¡Maravilloso! Pero un día de estos me matas de un disgusto —le reprocha su madre, aunque no puede resistirse a darle un achuchón—. ¡Ay, mi bebito! —exclama dirigiéndose al niño—. ¡Ay, qué cruz! —impreca mirando a su marido.

Mientras ambos se vuelven camino de la sombrilla, él trastabillando porque además de buenos ojos también tiene buen saque, el pequeño vuelve su cabeza hacia su «isla» y balbucea:

Guta, lala, chucho —Que traducido resulta, cuando sea mayor me voy a embarcar en mi propia aventura.

Relato propuesto para el VadeReto de este mes:
Crea una historia relacionada con el tema los Náufragos.

P.D.: Cabecera creada a partir de la Imagen de David Mark en Pixabay.

VadeReto (JULIO 2022).-

Descripción del logo: De fondo se ve la imagen de una playa desértica, mitad inferior arena y en la superior el cielo. Los restos de un árbol en la parte derecha y una pequeña cabaña sobre palos dentro del mar al fondo, derecha. En la parte superior aparece el texto "VadeReto", en rojo, con relieve y con trazo blanco bordeándolo. En la zona inferior, una cinta dorada, a modo de banner, con un par de pliegues, lleva grabado encima el mes y año en curso, en rojo, seguida por una pluma de ave, también roja.
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Buenos días/tardes/noches sean…

¡Ya estamos en pleno verano!

Después de los años precedentes, de miedos y restricciones, la gente está histérica por pegarse un viajecito y largarse de turisteo por el mundo. Ahora es cuando los no viajeros nos lo pasamos de maravilla, porque nos dejan la ciudad vacía para nuestro disfrute y podemos pasear tranquilamente y hasta encontrar sitio libre en las terracitas.

Bueno, por aquí abajito No. Cádiz se ha convertido en ciudad de moda y hay que andar con coderas de púas para no ir como una peonza o un molinete, entre rachas y empujones. Me encantaría ser Salamanquesa (el réptil, no de Castilla y León), para poder trepar por las paredes y evitar las calles estrechitas y empetadas (atascadas, obstruidas, taponadas…) de gente observando una pared o un balcón. ¡Lamarequelosparió!

¡Qué alegría ser un Náufrago en tu ciudad!

Todos andan como locos por coger un barco, un avión o un cohete y embarcarse en una travesía que los lleve bien lejos. ¿Será por airearse? ¿Será por dejar de ver las mismas caras? ¿Será por alejarse de la maraña de noticias dramáticas y nocivas que nos inunda cada mañana? Hombre, lo mismo si terminan de Náufrago en alguna isla, se salvan de los Mass Media y las RRSS.

Me imagino yo lo tranquilotes que estaban Robinson Crusoe o Tom Hanks en sus idílicas islitas. Bueno, el segundo solo de postureo, que después del «¡Corten!» le esperaría su buena cohorte de servidores para atenderlo.

Y ¿por qué estoy haciendo tanto hincapié en los solitarios Náufragos?

¡Exacto! ¡Una chochona de premio!

Porque el VadeReto de este mes va de:

¡¡¡EL NÁUFRAGO!!!

Imagen a modo de silueta de una persona sentada en un banco, de espalda a nosotros. Tiene algo parecido a una mochila, sobre el banco, en la parte izquierda, y hay una bicicleta apoyada en la parte derecha.
Está mirando una puesta de sol, aunque éste ya está oculto en el horizonte.
De esta forma la imagen aparece dividida horizontalmente por tres franjas de colores: violeta por el cielo, en la parte superior; rojo y naranjas en la zona central, por efecto del sol; y totalmente negro en la parte inferior, aunque se ve algunos trazos de lo que parece hierba.
El chico o chica está centrado en la imagen y lleva la capucha de su chaqueta puesta. Parece estar en actitud contemplativa.
Imagen de Melk Hagelslag en Pixabay

El reto es sencillo: Eres un Náufrago y tienes que contarnos tu historia.

Pero no tiene por qué ser el resultado de un accidente de barco, la pérdida de la brújula, o el escarmiento y destierro por haberte sobrepasado con el carnet de socio civilizado. Puedes ser Náufrago en tu propia ciudad, en tu misma casa, en el trabajo, en el mundo, en el espacio, en la vida. Las condiciones básicas son claras: Soledad y algo de Desesperación.

Desde mi punto de vista, el corazón del relato es el sentir emocional o mental del que se encuentra en este estado. Pero ya sabes que puedes pegarle a la idea tantas volteretas como se te ocurran. ¡Viva la imaginación!

Puedes escribir la historia desde la primera persona, para hacerlo más íntimo y sensitivo; o usar la tercera si te apetece contarlo de forma más impersonal y externa.

Citas:

«Estoy absolutamente cautivado por el ambiente de un naufragio. Un buque muerto es el hogar de una gran cantidad de vida: peces y plantas. La mezcla de la vida y la muerte es un misterio, incluso religioso. Existe la misma sensación de paz y el mismo estado de ánimo que el que sentimos al entrar en una catedral.».


«La muerte para los jóvenes es naufragio y para los viejos es llegar a puerto».


«No culpes al mar de tu segundo naufragio.».


Preparad vuestras mochilas. Meted en ellas esas tres cosas que siempre os preguntan. No se os olvide el papel y el lápiz y… ¡Lanzaos a la aventura!

Besos Múltiples, Abrazos y ashushones.
😊😉😘😘😘

P.D. Imágenes para los fondos: Cabecera de Peter H en Pixabay y Logo de Kanenori en Pixabay.

RELATOS PARTICIPANTES:
(por orden de escritura)

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La Liberación del Monstruo

Sobre el fondo de una carta manuscrita, amarillenta por el tiempo, aparece la imagen de una especie de monstruo, levemente difuminada. Lo más significativo de este son sus imponentes hombros desnudos; una perilla blanca y muy larga; y los ojos blancos y relucientes. Su pose es descarada mirándote de frente.
Composición a partir de las imágenes de: Artemtation en Pixabay (Fondo); Kalhh en Pixabay (Monstruo).

Buenos días, no van a ser, inspector Kelly.

Tampoco le diré que deseo que se encuentre bien al recibo de esta misiva, porque sé perfectamente que no es así. Cada una de las cartas que le he mandado ha tenido la misión de minarle la moral, jugar con sus emociones y reírme de su inteligencia.

Siempre fue mi intención dejarlo derrotado tras leerme, porque quería que sintiera como suyo lo que yo siento con cada víctima que dejo en el camino. Quería que supiera lo que siente el Monstruo, como me han apodado los medios, esos que se nutren con mis crímenes cual carroñeros. ¡Qué ironía!

Sin embargo, como comprenderá al terminar de leer, esta vez será distinto, porque esta será la última carta que reciba. Ya no le dejaré más pistas falsas, ni habrá más notas de prensa, ni más burlas a sus fatídicas pesquisas. Por fin podrán dormir tranquilos todos los miembros de su departamento y descansar, sobre todo usted, en paz y sosiego.

Mi captura se ha convertido en su gran obsesión y obligarme a dejar de matar su gran preocupación. En lo primero no lo voy a complacer. En lo segundo, puede estar seguro que así será. Esa es la intención de esta carta.

Siempre hemos estado en lados opuestos del bien y el mal, o eso es lo que usted siempre ha querido creer. Yo me he limitado a limpiar nuestra ciudad de indeseables, corruptos, ladrones y delincuentes. Los mismos que usted y sus amos han estado encubriendo y salvando del castigo. Permitiendo que se mofen de sus víctimas y otorgándoles privilegios para seguir pisoteando a quienes se les antojen.

No, no me malinterprete. De ninguna forma le estoy presentando una excusa. Mi primer instinto nunca fue establecer una misión de justicia allí en dónde ustedes apartaban la vista. No. Mi impulso natural siempre ha sido matar. Así de sencillo. El que las primeras víctimas fueran de tal calaña solo fue cosa del destino y la casualidad. Luego, los medios, la gente y jugar a burlarme de la autoridad, estableció el camino.

Tranquilo, no desespere, ya estoy terminando. Solo necesitaba prolongarme lo necesario para que este comunicado fuera lo suficientemente extenso. Soy consciente de la ansiedad que le creo y de su manía de humedecerse los dedos con saliva para pasar las páginas. Ambas cosas han determinado su destino, nuestra fatalidad.

¿Qué le pasa, empieza a tener dificultad para leer? ¿Comienza a ver borroso? ¿Le falta la respiración? Ya queda muy poco.

Quería matar al Monstruo, pero nunca se ha visto capaz. Se lo puse en bandeja muchas veces. De hecho, se lo mostré continuamente. Incluso, se lo dejé intuir en cada misiva. Pero es verdad ese dicho: No hay peor ciego que el que no quiere ver.

¿Aún no lo entiende? ¿No le dice nada el regusto en su boca? El veneno que ha chupado ya está haciendo su efecto y no tiene vuelta atrás. Al final ha sido sencillo, muerto el Hombre, muerto el Monstruo.

Sé que en el fondo terminará de leer esta carta con una sonrisa en los labios.

Siempre dentro suyo, Inner Freak.

Este relato es mi aportación para el VadeReto de este mes:
Escribe una historia contada a través de una Carta.

P.D.: Cabecera creada con la Imagen de fondo de CocoParisienne en Pixabay.

VadeReto (JUNIO 2022).-

Descripción del logo: Fotografía de fondo de la mesa de trabajo de un escritor. Está recortada de forma que solo se ve un primer plano de una máquina de escribir antigua. En la parte superior aparece el texto "VadeReto", en rojo, con relieve y con trazo blanco bordeándolo. En la zona inferior, una cinta dorada, a modo de banner, con un par de pliegues, lleva grabado encima el mes en curso del presente año, en rojo, seguida por una pluma de ave, también roja. La imagen queda formando un cuadrado, con los textos centrados horizontalmente. Nota.- Para el tema de este mes, he superpuesto la imagen de una carta manuscrita.
Para ir a los relatos participantes, pulsa AQUÍ.

Buenos días/tardes/noches sean…

Es una verdad universalmente reconocida que nos gusta hablar más que a un loro prisionero, pero a algunos nos gusta más hacerlo por escrito. Ese es uno de los privilegios de la familia acervolense.

Ahora, con el guasa, las RRSS, el email y toda la tecnología que invade nuestra vida es más propio hacerlo así. Sin embargo. hay una práctica bellísima que se está perdiendo y que fue el modo fundamental de comunicarse de nuestros abuelos, padres y, bueno, también de los que tenemos el coco nevado.

Me refiero a comunicarse por carta postal, la de toa la vía. La que teníamos que echar al buzón, llenos de ilusión, y esperar la respuesta con ansia y mucha paciencia, a manos de nuestro cartero.

Escribir una carta puede parecer sencillo, pero antes no existían emoticones o gif animados que nos ayudaran a transmitir las emociones. Es muy difícil sustituir la expresión de unos ojos, una boca o las mismas manos al hablar. Por eso creo que el arte de emocionar mediante las palabras es una práctica que no debería perderse y seguir usándose, aunque sea de forma esporádica y con contactos muy especiales.

Así que, este mes os propongo lo siguiente:

El relato, la historia que contéis, tendrá que ser narrado a través de una carta escrita.

Porque el VadeReto de este mes es:

¡¡¡La Carta!!!

Composición en la que se ve una carta manuscrita sobre la que reposa una pluma de escritura, con cobertura de plata y una pluma de ave roja en la cola.
Sobre la carta aparece un lacre rojo y la tinta que chorrea de la pluma.
Al rededor, sobre la mesa, se ve el tintero, una vela apagada, el soporte para la pluma y varios libros antiguos.
Imagen de Bru-nO en Pixabay

Así de simple y también de complicado.

Escrita, supuestamente, en primera persona y relatando hechos, aventuras, emociones reales o ilusorias.

Puede ir firmada con nombre, apodo o seudónimo, o dejarla anónima. Podéis dirigirla a alguien en particular o lanzarla al viento para que la lean las nubes.

Puede ser una carta de amor, de venganza, de súplica, de amenaza, de ayuda… lo que vuestras locas y traviesas musas os inspiren.

Citas:

«Escribir esta carta es como meter una nota en una botella…
Y esperar que llegue a Japón».


«Las cartas no son más que un trozo de papel. Aunque se quemen, en el corazón siempre queda lo que tiene que quedar; por más que las guardes, lo que no tiene que quedar desaparece».


«Uno de los placeres de leer cartas antiguas está en que no necesitamos contestarlas».


¡Afilad vuestras plumas! ¡Llenad vuestros tinteros! ¡Desenrollad vuestros pliegos!

¡El cartero está en camino!

Besos Múltiples, Abrazos y ashushones.
😊😉😘😘😘


P.D. Fondo de la Cabecera y del Logo a partir de una Imagen de Peter H en Pixabay. Carta sobreexpuesta en el logo de CocoParisienne en Pixabay.

RELATOS PARTICIPANTES:
(por orden de escritura)

La Semilla de una Pasión

Fotografía virada al blanco y negro con tonalidades sepia.
En ella se ve, centradas en un primer plano, unas manos, de una persona muy anciana, hojeando un libro.
Nada más y nada menos.
Composición a partir de la imagen de Alexas_Fotos en Pixabay.

Paseando la vista por el paradisíaco parque se ven escenas corrientes de un día soleado y hermoso. Niños jugando a la pelota o correteando entre los árboles; orgullosos paseantes con sus queridas mascotas; atrevidos corredores, que ponen al límite su resistencia; o gente menos entusiasta que prefiere descansar en los bancos o sobre la misma hierba. Algunos entablan conversación, pero otros prefieren aislarse del mundo con sus auriculares. Podríamos estar contemplando una pintura costumbrista de Manet o Brueghel.

Pero, un momento. ¡Hay una nota discordante!

Bajo un frondoso y gigantesco fresno se encuentra una anciana. Está sentada sobre el césped con las manos en su regazo en donde reposa un libro abierto. No solo extraña la facilidad con que lee a esa distancia, para su edad, sino que parece hacerlo musitando cada palabra leída con sus gastados, pero todavía vivaces labios.

Está tan ensimismada en su lectura que no percibe las hojas, que balanceadas por el viento, caen sobre sus hombros. No siente el gélido frescor que la mañana obsequia, antes de que el sol haga arder los pavimentos. Tampoco la perturba de su atenta lectura el ruido ensordecedor de los vehículos que rebumba desde la lejana carretera. Ni siquiera los niños, que juegan cerca de ella, la hacen levantar la vista de las páginas de su libro. Su cuerpo está sentado sobre la hierba, pero parece que su espíritu y su corazón hacen rato que se adentraron entre las palabras escritas y viajan por mundos distantes y fantásticos.

Poco a poco, sin darse cuenta, el murmullo que antes no superaba el siseo de la brisa, ahora escapa de su boca transmitiendo lo que sus ojos van asimilando. Ha pasado de lectora discreta y reservada a expresar en voz alta los pensamientos del autor. Antes leía para su alma, ahora parece hacerlo para que el entorno la escuche.

«Aquella tarde de brumas y llovizna me robó el corazón, la respiración y el sueño. Al amparo de la luz embrujada del Ateneo, sus manos escribieron en mi piel una maldición que habría de perseguirme durante años. Mientras yo la contemplaba embelesado, ella me explicó su historia y cómo había tropezado, también por casualidad, con las páginas de aquel libro. El accidente había tenido lugar en un pueblo de la Provenza… Los pueblos no se miran nunca en el espejo, decía siempre su padre, y menos con una guerra entre las cejas. El hombre era un buen lector de la historia y sabía que el futuro se leía en las calles, las factorías y los cuarteles con más claridad que en la prensa de la mañana… Durante meses les escribió todas las semanas. Al principio lo hacía desde el bufete, luego sin remite y, finalmente, a escondidas, desde una celda en el castillo donde, como a tantos, nadie le vio entrar y de donde nunca volvió a salir…»

Al terminar de leer este texto, se toma un ligero descanso. Quiere que la belleza impregnada en cada palabra se asiente en su mente, digerirla pausada y placenteramente. Lo hace con los ojos cerrados y cuando vuelve a abrirlos recibe una extraordinaria sorpresa, en lugar de ver el fresco y verdoso césped o los inhiestos e impasibles árboles, se encuentra con dos niños que se han sentado delante de ella y le sonríen complacidos de escucharla. Están expectantes y con sus inocentes, pero atrevidas caras, parecen invitarla a que continúe leyéndoles.

Ella los mira inquisitiva, pero no se atreve a hablarles. La escena es demasiado idílica y teme que sus palabras pueden romper el dulce encanto del momento. Así que decide acceder a su muda solicitud y sigue leyendo, aunque ahora eleva un poco más su voz e, incluso, la impregna de más emotividad.

«Hubo un tiempo, de niño, en que quizá por haber crecido rodeado de libros y libreros, decidí que quería ser novelista y llevar una vida de melodrama. La raíz de mi ensoñación literaria, además de esa maravillosa simplicidad con que todo se ve a los cinco años, era una prodigiosa pieza de artesanía y precisión que estaba expuesta en una tienda de plumas estilográficas en la calle de Anselmo Clavé. El objeto de mi devoción, una suntuosa pluma negra ribeteada con sabía Dios cuántas exquisiteces y rúbricas, presidía el escaparate como si se tratase de una de las joyas de la corona… Mi padre decía que aquélla debía de ser, por lo menos, la pluma de un emperador. Yo, secretamente, estaba convencido de que con semejante maravilla se podía escribir cualquier cosa, desde novelas hasta enciclopedias, e incluso cartas cuyo poder tenía que estar por encima de cualquier limitación postal. En mi ingenuidad, creía que lo que yo pudiese escribir con aquella pluma llegaría a todas partes, incluido aquel sitio incomprensible al que mi padre decía que mi madre había ido y del que no volvía nunca…»

De reojo, observa por encima de las páginas la actitud de los niños, estos siguen atentos abstraídos por su Retórica Literaria, pero ya no están solos. Sorprendentemente, su auditorio ha crecido, varios pequeños más se han unido al cuadro. Conforme sigue leyendo ve llegar a más niños que han decidido abandonar por un momento el balón y las correrías y fisgonear lo que los demás están atendiendo tan interesados.

Primero ha sido simple curiosidad, luego sorpresa e interés, finalmente les ha gustado lo que escuchaban. Así, han terminado por sentarse en la hierba y asistir callados y embelesados a lo que cuenta la cautivadora voz de la anciana.

Ella prosigue con su lectura, aunque ahora se la ve conmovida y maravillada con la escena. Ahora lee para ellos, termina cada frase mirándolos y no puede dejar de sonreír ante sus expresiones de interés y fascinación:

«Un manto de nubes chispeando electricidad cabalgaba desde el mar. Hubiera echado a correr para guarecerme del aguacero que se avecinaba, pero las palabras de aquel individuo empezaban a hacer su efecto. Me temblaban las manos y las ideas. Alcé la vista y vi el temporal derramarse como manchas de sangre negra entre las nubes, cegando la luna y tendiendo un manto de tinieblas sobre los tejados y fachadas de la ciudad. Intenté apretar el paso, pero la inquietud me carcomía por dentro y caminaba perseguido por el aguacero con pies y piernas de plomo.
Me cobijé bajo la marquesina de un quiosco de prensa, intentando ordenar mis pensamientos y decidir cómo proceder. Un trueno descargó cerca, rugiendo como un dragón enfilando la bocana del puerto, y sentí el suelo temblar bajo mis pies. El pulso frágil del alumbrado eléctrico que dibujaba fachadas y ventanas se desvaneció unos segundos más tarde. En las aceras encharcadas, las farolas parpadeaban, extinguiéndose como velas al viento. No se veía un alma en las calles y la negrura del apagón se esparció con un aliento fétido que ascendía de los desagües que vertían al alcantarillado.
La noche se hizo opaca e impenetrable, la lluvia una mortaja de vapor. «Por una mujer así, cualquiera pierde el sentido común…».
Eché a correr Ramblas arriba con un solo pensamiento en la cabeza: Clara…».

Pasan intensos minutos, aunque ni niños ni anciana parecen notar el trascurrir del tiempo. A ninguno le importaría seguir disfrutando de aquella improvisada y bellísima reunión durante horas, pero, antes de que los chicos se cansen o sus madres o padres vengan a requerirlos, la mujer decide cerrar el libro y dar así por terminada su lectura, no sin antes culminar en voz alta con una de las citas literarias que más le gustan:

«Un hogar sin libros es como un cuerpo sin alma».

Los niños salen del encantamiento y se dispersan, sin atreverse a decir nada. Sin embargo, la expresión de sus caras y sus satisfechas sonrisas son más elocuentes que las palabras. Solo una pequeña, de las primeras en sentarse junto a ella, le grita un divertido gracias al mismo tiempo que sale corriendo.

La mujer recoge sus escasos enseres y se dispone a regresar a su asilo. Tal vez no repare en que ha sembrado una portentosa semilla en las mentes de aquellos niños. Igual no en todos, pero alguno, al llegar a casa, buscará algún libro en un estante e se propondrá imitarla. Las palabras transformadas en historias le cautivarán, se harán fieles devoradores de aventuras y relatos y, de forma inconsciente, le darán las gracias por haberlos iniciado en tan maravillosa experiencia.

Nadie sabrá nunca que este acto involuntario de la anciana, prendido por el espíritu de Seshat, ha servido como modelo para sembrar el amor por los libros y su lectura. Puedes poner en las manos de un niño un libro o una espada, de ello dependerá su futuro y tal vez el del mundo.


Notas.- Todos los fragmentos leídos por la anciana están extraídos del libro «La Sombra del Viento» de Carlos Ruiz Zafón.
Seshat es la llamada «Señora de los Libros», diosa de la Escritura y la Historia, protectora de las Bibliotecas en la mitología egipcia.

Relato escrito para la propuesta literaria VadeReto de este mes:
Crea una historia que hable de la Lectura, inspírate en la imagen e incluye una de las citas propuestas.

P.D.: Cabecera creada a partir de la Imagen de Pexels en Pixabay