Acerca de JascNet

Docente, devoralibros y creador de historias. Tal vez no llegue a ninguna parte, pero como lo importante es disfrutar del camino, ¡pues ahí estamos!

El Santuario

El cielo parecía haberse confabulado con el ánimo de Alonso Hidalgo, dejando caer tanta agua que le resultaba casi imposible ver dónde ponía sus pies. Su imprudencia al olvidarse de coger el paraguas y guarecido con un insuficiente impermeable, que había tenido tiempos mejores, vaticinaba que un gran constipado se uniría a su ya deprimente estado físico.

Sus pisadas sorteaban con dificultad los inmensos charcos que reflejaban su triste figura, encorvada y taciturna. La misma que hasta hacía unas semanas saludaba a sus vecinos, briosa y enérgica. Antes, cada paso que lo encaminaba a su santuario era firme y animado, a pesar de que el día todavía se estuviera desperezando. Ahora, arrastraba los pies como si lo llevaran a un cadalso o al mismísimo sacrificio. El camino que antes le trasladaba a su mundo secreto, mágico e íntimo, ahora se le volvía tortuoso, absurdo e insulso.

Cuando divisó el letrero se detuvo enfrente del escaparate y lanzó un hondo, extenso y lastimero suspiro. En letras mayúsculas, gruesas y de trazo gótico se leía el título que con tanto orgullo ideó hacía tanto tiempo y que dentro de poco caería en el olvido:

EL SANTUARIO DE LAS VIEJAS HISTORIAS

Había sido su gran ilusión, su deseo, su sueño desde que el primer libro cayó en sus manos y se adentró en aquellos mundos llenos de aventuras y fantasía. Montar una librería. Pero no una cualquiera, siempre quiso convertirse en un Librero de Viejo. Poder darle una nueva vida a los libros desahuciados, abandonados y rotos por el tiempo. Ponerlos al alcance de todos los bolsillos. Contagiar el amor por la lectura y sacar sonrisas en corazones oprimidos por la realidad. Había otra vida para disfrutar y esa estaba dentro de los libros.

Nadie pensó que su tienda fuera a funcionar en aquella solitaria y alejada calle, en un barrio tan humilde que hasta los libros eran un lujo. Pero el carácter afable de Alonso, su sociabilidad, su manera de hablar de los libros y su atención incondicional a sus clientes, le confirió enseguida un lugar significativo dentro de la comunidad. Siempre estaba dispuesto a recomendar lecturas. Hablaba con tal entusiasmo de las historias que contaban sus libros, que pronto pasó de ser considerado, más que un simple librero, un apasionado CuentaCuentos.

Su librería era un rincón muy especial del barrio, había conseguido decorarla y dotarla de una intimidad y un ambiente hogareño que hacía las delicias de todo aquel que traspasaba sus puertas. Tenía los precios más bajos de la ciudad y a pesar de ello, a veces, hasta dejaba que leyeran sus libros sentados en el suelo, sobre todo a los jóvenes. Él decía que era su pequeña aportación, porque de esa forma, aunque mínimamente, conseguía que se alejaran de la miseria y la delincuencia de las calles.

Pero ahora la existencia de su tienda, de su hogar, de su santuario peligraba inevitablemente. Eran pocos los ingresos y muchos los gastos. Además, con las redes sociales pocos leían libros y los pocos que lo hacían preferían la tecnología al papel. Su continuidad estaba avocada al fracaso y el fatal destino estaba claramente decidido.

Dado que siempre había ayudado a sus vecinos en sus problemas, tanto sociales como económicos, en el barrio se habían esforzado por hacer una colecta para ayudarlo, pero era demasiado lo necesario para mantener abierto su negocio. Él les había dedicado lágrimas de agradecimiento, pero les había dejado claro que no aceptaría un dinero que ellos necesitaban mucho más que él.

Después de cambiarse la ropa empapada, secarse y servirse su habitual taza de café, humeante y caliente, se puso detrás de su vetusto y sencillo mostrador. Ni siquiera se dignó a cambiar el letrero que colgaba de la puerta y que anunciaba que estaba todavía cerrado. Se dedicó a hojear de forma mecánica su libro de cuentas. Por muchas virguerías que hiciera no conseguiría cambiar el color de los números. Miraba las hojas, pero no las veía. Su mente andaba perdida entre los recuerdos de los buenos tiempos vividos.

Composición formada por dos fotos: De fondo, unas gafas sobre un libro sobre una mesa; superpuesto, varias fotografías, en blanco y negro, apiladas. Estas últimas se ven muy difuminadas y lo que más destaca son las gafas. La fotografía se muestra con tonalidades oscuras.
Composición a partir de las imágenes de Dariusz Sankowski en Pixabay y Suzy Hazelwood en Pexels

La campanilla de la puerta lo sacó de su ensimismamiento y la taza de café, que ya se mostraba fría, le hizo darse cuenta que había vuelto a perder la noción del tiempo, como le pasaba con asiduidad en los últimos días.

—Buenas, Alonso. Valiente día del libro se ha presentado, ¿eh? —lo saludó su longevo amigo el cartero.

—Buenos no espero que sean, Matías. Hasta el tiempo está triste —respondió el librero, dedicándole una tímida sonrisa que apenas se convirtió en una mueca.

Ambos se miraron y en sus ojos se estableció el diálogo que sus bocas no tenían ganas de pronunciar.

—Tengo este sobre certificado a tu nombre. Parece importante —le dijo Matías, mostrándole un pequeño sobre marrón, increíblemente seco dado el tremendo vendaval del exterior.

Alonso lo cogió y lo observó, más asustado que sorprendido. No recibía habitualmente correspondencia personal y después del aviso de embargo que le llegó hacía ya dos semanas, cada carta era una bomba a punto de explotarle en sus manos.

La sostuvo petrificado y ni siquiera se dio cuenta de que su amigo se había marchado hasta que sonó, de nuevo, la campanilla. Miraba alternativamente la puerta y la misiva, que había comenzado a temblarle de forma inconsciente. No se atrevía a abrirla.

Le costó tragarse el suspiro y respirar profundamente. Cerrando los ojos, se dijo a sí mismo que, después de la librería, ya no le quedaba mucho más que perder. Se encogió de hombros y la abrió.

Sobre el mostrador cayeron una tarjeta, una carta y un cheque. Sus ojos se fueron de forma instintiva hacia éste último y, al ver la cifra que en él aparecía, estuvo a punto de derrumbarse como un árbol centenario sin raíces. La impresión de ver tantos ceros, le hizo imposible descifrar la cantidad escrita. Pero lo que más le impactó fue la tarjeta. Se apoyó en el mostrador y la releyó tantas veces que las palabras bailaban ante sus ojos. No podía dejar de pensar que parecía una cruel e insana broma. Incluso, se dio una sonora bofetada para cerciorarse de que no estaba soñando. Su cuerpo tiritaba y las lágrimas le hacían verla borrosa. Tomó un buche de café y la volvió a leer por enésima vez:

«Espero que este cheque pueda saldar la deuda contraída y que amenaza la subsistencia de su librería. Un santuario como el suyo no puede caer en otras manos y mucho menos ser convertido en cualquier otro establecimiento. En la carta que acompaña esta tarjeta se lo explico todo».

Aquellas 48 palabras conmocionaron al mundo que ya daba por perdido. Creyó ver temblar las estanterías y a los libros sacudiéndose el polvo acumulado en sus lomos. Tardó en darse cuenta que era él el que se estremecía.

Sin llegar a creérselo todavía, con sus manos temblorosas consiguió abrir la carta y desdoblar el folio que contenía. Sus ojos eran incapaces de fijar las letras. Ya no lloraba, pero los nervios y la ansiedad le enturbiaban la visión.

Cogió la carta y su taza de café y se sentó en una silla. Se bebió más de la mitad del líquido frío de un solo trago y consiguió la serenidad suficiente para intentar desvelar las tantísimas preguntas que supuestamente le respondería la carta. Se ajustó las gafas y leyó:

«Buenas sean, don Alonso.

»Quizás no se acuerde usted de mí, hace ya muchos años que visité por primera vez su librería. Quise comprar un libro para mi padre y usted me recomendó uno, tan entusiasta y amable, que me enamoré enseguida de él. Sin embargo, yo no tenía suficiente dinero para comprarlo.

»Usted vio la ilusión en mis ojos y el cariño que quería ponerle a ese regalo y me hizo una propuesta. «llévatelo, si tu padre al leerlo sonríe de satisfacción, vendrás y hablaremos de la forma de pagarlo. En caso contrario, si no se le gusta, me lo devuelves y estaremos en paz».

»Mi padre no sólo sonrió con su lectura, lo disfrutó tanto que se empeño en que yo lo leyera también y desde ese día el mundo de los libros ha sido mi cobijo, mi aprendizaje, mi razón de viajar, de vivir y descubrir el mundo.

»Gracias a los libros soy mejor persona y usted hizo que llegara a convertirme en el hombre que ahora soy.

»Afortunadamente, me he enterado a tiempo del problema que le acusa y tengo el deber y el placer de ayudarlo. Acepte, por favor, mi ofrecimiento. Aunque le parezca mucho no es ni la mínima parte de la riqueza que usted me ha permitido alcanzar.

»Gracias por todo. Mantenga abierto ese santuario y siga pregonando las bondades de los libros. Seguro que todavía consigue cambiar muchas vidas.

»Siempre deudor de usted, M. Cervantes».

Por supuesto, la taza terminó estrellada en el suelo, aunque ya casi vacía, y las lágrimas volvieron a inundar los viejos ojos del librero. Él nunca había creído en los milagros. Cada una de las empresas que había acometido las había consumado gracias a muchísimo trabajo, tesón y fe en sus capacidades. “Sudores y lágrimas”. Jamás un dicho fue más real en su vida. Nadie le había regalado nunca nada.

Sin embargo, parece que el espíritu de Cervantes, que cada 23 de abril se manifestaba a través de cada libro y a cada lector, se había apiadado de su imposible dilema.

Pasillo de un librería (o biblioteca) en dónde se muestra, desde la izquierda, una estantería llena de libros, desde el suelo al techo. La imagen está en perspectiva, con el primer plano enfocado y un desenfoque gradual hacia el fondo. Unas bombillas que cuelgan del techo ofrecen la tenue luminosidad de la escena.
Imagen de StockSnap en Pixabay

Miró sus estanterías. Se paseó entre ellas, y se deleitó acariciando los lomos de sus libros. Luego, con una resplandeciente y complaciente sonrisa, se dirigió a la entrada y giró el cartel que avisaba del estado del establecimiento.

No satisfecho con esto, abrió la puerta, salió a la calle y, aunque la lluvia seguía arreciando, gritó con toda la fortaleza y contundencia de que fueron capaces sus pulmones:

¡EL SANTUARIO SEGUIRÁ ABIERTO!


Esta historia fue presentada al Desafío Literario Relato48 y, aunque no fue premiada ni seleccionada para su antología, me proporcionó un interesante aprendizaje y la oportunidad de mostrar mis escritos al mundo editorial.
Me encantaría que en los comentarios, más allá de vuestros halagos, siempre agradecidos, me dierais vuestra opinión de los puntos negativos en la redacción o de la historia.
Una de las cuestiones que más se hecha en falta, ¿verdad, Isra?, es la necesidad de críticas, siempre respetuosas y educadas, que nos ayuden a ver nuestros relatos desde otro punto de vista y con ello mejorar.
Muchas Gracias.

P.D.: Cabecera creada a partir de la Imagen de Peter H en Pixabay.

Charlemos sobre: Arquetipos Narrativos

Buenos días/tardes/noches sean…

Si os digo que Star Wars, Harry Potter o el Señor de los Anillos usan la misma trama para mostrarnos la transformación del protagonista: su iniciación, viaje, superación y culminación; tal vez me creáis. Pero si os digo que también la usa Full Monty, Men in Black, Pinocho, El Club de los Poetas Muertos o Inside Out; entonces me diréis que estoy bastante loco.

Sin embargo, es así. Todas estas historias se basan en El Viaje del Héroe. Es lo que se llama un Arquetipo de Historia o Personaje.

¿Qué es un arquetipo? Pues un tipo de personaje, historia o suceso que se repite con bastante frecuencia. Cuando se usa en novelas y películas, permite que tanto lectores como espectadores se identifiquen fácilmente con la narración y necesiten menos explicaciones para disfrutarlas. En realidad, se están divirtiendo con la misma historia contada por distintos personajes, distintos puntos de vista o aventuras que pueden, incluso, ser experiencias de nuestra vida diaria.

El Viaje del Héroe se estructura, según los expertos, en 12 etapas bien diferenciadas y que podéis encontrarlas, mejor explicadas de lo que lo haría yo, al pie de esta entrada en la bibliografía. Pero existen otros Arquetipo de Historias que tienen otra disposición: no lineales, circulares, interactivas…

Sin embargo, ya os dije en la primera entrada de esta sección que esto no es un taller, ni yo el docente. Se trata de aprender entre todos. Yo inicio el debate, la conversación, la reunión, la mesa redonda, como queráis llamarle, pero ahora…

Charlemos sobre:

Los Arquetipos Narrativos

Una figura, silueteada, aparece en un primer plano, a la izquierda, mirando hacia el fondo. A la derecha, una torre de electricidad. Hacia el fondo, árboles, un camino y montañas. No se trata de una fotografía, sino de un tramado de colores: negro en el primer plano, verdes en el resto.
Imagen de Vitaliy Bychkov en Pixabay.

A modo de ayuda os propongo algunas preguntas, pero son solo orientativas. Podéis hablar de lo que os plazca, dentro del tema, claro.

  • ¿Cuáles conoces? Cada uno puede nombrar uno y explicar en qué consiste. Leed los comentarios precedentes para no repetiros.
  • ¿Cuál es el que más te gusta leer?
  • ¿Cuál crees que te costaría más escribir?
  • ¿Cuáles asocias mejor según el género literario?

Por supuesto, también podéis aportar cualquier material que os parezca interesante para ilustrar el tema: Enlaces, libros, vídeos… Si incluís recortes o fragmentos o artículos, cuidado con el copyright. Respetemos las autorías.

Bibliografía para curiosos:

¡Charlemos! ¡Platiquemos! ¡Conversemos! ¡Departamos!

Besos Múltiples, Abrazos y Ashushones.
😊😉😘😘😘

P.D. Fondo de la Cabecera a partir de una Imagen de Tomislav Jakupec en Pixabay

VadeReto (MAYO 2022).-

Para el VadeReto de este mes hemos hecho algunos cambios en el logo. La fotografía de fondo presenta unas manos ancianas sobre un libro cerrado, este parece descansar sobre la falda de la persona que lo sostiene. El resto es igual que en logos anteriores: En la parte superior aparece el texto "VadeReto", en rojo, con relieve y con trazo blanco bordeándolo. En la zona inferior, una cinta dorada, a modo de banner, con un par de pliegues, lleva grabado encima el mes en curso del presente año, en rojo, seguida por una pluma de ave, también roja. La imagen queda formando un cuadrado, con los textos centrados horizontalmente.
Para ir a los relatos participantes, pulsa AQUÍ.

Buenos días/tardes/noches sean…

Parece que el tiempo no termina de madurar y sigue en su etapa adolescente: Unos días luce el sol, radiante y magnífico y está más feliz que un invitao a un convite; y otros, este se esconde temeroso tras nubes de tormenta o incluso granizo, triste como el que llega tarde al mismo convite.

Por aquí abajito tenemos un clima fantástico, porque nos movemos entre el calorcito del día y el fresquete de la noche. Por eso por la mañanita nos apetece darnos un garbeo y tomar el sol, como los lagartijos, y por la noche preferimos el calorcete de la casita y amodorrarnos en nuestro sillón favorito, con una infusión y un libro en el que perdernos.

Lo primero, el paseo y la cervecita, es para hacerlo entre amigos y al aire libre. Así que si venís por Cádiz no dejéis de avisarme. Os enseñaré el Paraíso en la tierra.

Lo segundo es más íntimo y se presta maravillosamente a nuestra particular propuesta literaria. Por eso el VadeReto de este mes va de:

¡¡¡LEER!!!

Para la creación de vuestro relato os propongo dos cosas.

Primero, esta fotografía que debe serviros como inspiración y de alguna forma verse representada en la historia:

Fotografía virada al blanco y negro con tonalidades sepia.
En ella se ve, centradas en un primer plano, unas manos, de una persona muy anciana, hojeando un libro.
Nada más y nada menos.
Composición a partir de la imagen de Alexas_Fotos en Pixabay.

Segundo, una frase que debe aparecer dentro del relato y que debéis elegir entre las citas siguientes:

«Allí donde se queman los libros, se acaba por quemar a los hombres».

«Cuanto menos se lee, más daño hace lo que se lee».

«Un hogar sin libros es como un cuerpo sin alma».

Sin embargo, ya sabéis que las condiciones del VadeReto son siempre flexibles y bastante abiertas. Si os apetece poner vuestra propia cita sobre los libros o la lectura, adelante, pero tenéis que indicar de alguna manera su autor.

Y eso es to… yeso es to… yesoestooodo, amigos.

El tema de este mes es bastante abierto para que haya una mayor diversidad de historias por contar. Eso sí, hablad del hecho en sí de la lectura, no de los libros en general.

Que Caliope, Melpomene, Talia, Erato o la musa que haya sido castigada a iluminar vuestra inspiración sea generosa y no desista en su empeño, por muy dura que sea la mollera, como la mía. 😅😂🤣

Besos Múltiples, Abrazos y ashushones.
😊😉😘😘😘

P.D. Fondo usados a partir de las imágenes de Peter H en Pixabay (Cabecera) y Yerson Retamal en Pixabay (Logo)

RELATOS PARTICIPANTES:
(por orden de escritura)

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El primer enlace corresponde a la publicación en el blog personal (cuando lo haya),
el segundo, al comentario de aviso en esta entrada
para que podáis expresaros, comentar, interpretar o lo que os apetezca sobre el relato.

Un Espécimen Galáctico

Fotografía desenfocada de un primer plano de un prado. Solo puede verse los tonos verdosos del simulado césped y los reflejos en la lente producidos por la luminosidad.
Imagen de jplenio en Pixabay

La brisa suave y aromática de la pradera me besa los carrillos y mueve mi salvaje melena muy len…ta…men…te. Correteo dando saltitos, cual cervatillo. Mis piernas consiguen mantenerse en el aire, ingrávidas, durante unos segundos, antes de volver a posarse sobre la hierba. La imagen es digna de aparecer en un anuncio navideño de colonia.

Voy persiguiendo a una dulce y preciosa chica que ríe escandalosamente, aunque no consigo escuchar su risa. Ella se gira hacia mí mientras intenta escapar de mi abrazo y tropieza con una raíz perversa, cayendo y rodando por el césped. Yo me paro junto a ella, sereno, lozano, sorprendentemente relajado, cuando debería estar echando la papilla por el esfuerzo de la carrera. ¡Ni siquiera jadeo!

Ella me mira, entre sensual y traviesa, pero su cara cambia a espanto. ¿Se habrá dado cuenta que no soy un príncipe azul, ni siquiera celestón desteñido? No, no me mira a mí, está mirando a través de mí. ¡Qué chica más enrevesada!

Dada la gravedad de su cara, pienso que nos ataca algún monstruito, como los que acabo de matar para salvarla. Me vuelvo, dispuesto a sacar mi espada, aunque no la encuentro. ¡Si es que lo voy perdiendo todo! Pero no me da tiempo a ofuscarme, el motivo del terror es el sol. Su intensidad crece de forma anormal y peligrosa. Parece querer quemarlo todo en un ataque de furia, o de celos. Cierro los ojos, caigo al suelo y comienzo a gritar. Sí, un héroe también puede ponerse histérico.

Todo dura solo unos segundos o eso me lo parece a mí.

Cuando vuelvo a abrir los ojos estoy tendido bocarriba y la potente claridad sigue lastimándome la vista, pero no quema. Intento incorporarme y choco contra la nada. Una nada bastante sólida. El golpazo ha sonado como si hubieran dado la una en la iglesia de San Drogón y debo tener la frente y la nariz como un guiri el primer día de playa.

Tras unos instantes de confusión, y casi pánico, descubro que estoy dentro de una caja de cristal, o algo similar. ¡Por las barbas de mi abuelo! ¿Estoy muerto y se han puesto de moda los ataúdes transparente? ¡Qué siniestro, aunque ocurrente!

Sin embargo, debe haber habido algún error, porque estoy vivo. ¿Estoy vivo? Me palpo y me pellizco, intentando confirmar mi todavía existencia terrena. Me duele y pienso, ¿seguirán los fantasmas sintiendo el dolor físico? Bueno, al menos soy un espectro ocurrente.

Miro mi entorno y veo que estoy en una especie de habitación de hospital, tan blanca que incomoda. Varias máquinas se conectan a mi ataúd y muestran gráficos muy ilustrativos, pero que no tengo ni idea de qué quieren decir. El silencio es estremecedor y me reconforta, hasta que recuerdo que estoy dentro de una caja, de un cajón, ¡de un féretro! Busco algún botón o resorte que consiga abrirla, pero no lo encuentro. Golpeo la tapa, intento forzarla, la empujo con mi cabeza, la insulto, pero nada. Al final lanzo un desesperado grito:

—¡QUIERO SALIR DE AQUÍ!

Y la caja se abre. ¡Lamarequemeparió! ¿Era así de fácil?

Consigo incorporarme, sentarme y no caerme de frente por el intenso mareo. En ese momento, descubro que tengo cables pinchados en mis brazos. En un alarde de valentía y arrebato me los arranco y luego vuelvo a gritar. ¡Tengo repulsión a la sangre! No me da tiempo a desmayarme, un extraño artefacto metálico con brazos, parecido a un espantapájaros, se acerca y me planta dos tiritas, una en cada brazo. ¡Qué atento! Le hablo y pregunto, pero no me contesta. Tampoco tiene cabeza, cara u orejas. ¿Las necesitará?

Cuando intento ponerme de pie vuelven los mareos. El nivel de aturdimiento y desorientación es tremendo. ¿Cómo he llegado aquí? ¿Cuándo lo he hecho? ¿Cuánto tiempo me he llevado ahí dentro encerrado? Por el dolor de cabeza y la sensación de malestar debo haber estado en un fiestón con barra libre. ¿Quién me ha traído entonces? Dudo que haya llegado a este sitio por mis propios pies. ¡Necesito encontrar respuestas!

Mi primer paso ocasiona la erupción del Krakatoa, pero no llego a vomitar. El alarmado espantapájaros metálico ha acudido raudo y veloz con un cubo en sus manos. ¡Esto es un mayordomo y no el de Batman! Cuando comprueba que ha sido una falsa alarma, se retira y vuelve con un recipiente lleno de agua. Bueno, tal vez haya que reprogramarlo para que la próxima vez venga con una cerveza.

Consigo dar mis primeros pasos, aunque mis piernas temblequean como un vil imitador de Elvis. Me siento ligero, como si flotara dentro de una gran piscina. Sospecho que si me lanzo hacia delante podría nadar en el aire. ¡Madremía! Todavía debo andar bastante ebrio. Mi traviesa sonrisa, reflejada sutilmente en el cristal de la puerta, me delata. Esta se abre en cuanto me aproximo. Qué detalle, este hotel se merece cinco estrellas en la guía Michelón.

Salgo al pasillo y aparece en frente otra pequeña habitación con aspecto de WC. Desconozco si es esa su función, pero, al verlo, mi apremiante cuerpo me impulsa a entrar en él y usar el receptáculo con apariencia de váter. Espero que sea eso y no un lavabo o una pileta moderna. Por el tiempo que me lleva vaciarme deduzco que, o me he bebido toda la bodega del pub que visité anoche, o esos cables me han hinchado como la rueda de un tractor. ¡Ay, qué delicia!

Cuando sacudo y me vuelvo veo una aparición espeluznante, horripilante, repulsiva, tirando a desagradable, que me hace gritar, esto se está volviendo ya una costumbre. Ella grita también, aunque no la escucho. Doy un paso atrás, ella también. Le saco la lengua, ella también. Me río, ella también. Evidentemente, es un espejo y me hace comprobar que voy totalmente desnudo. ¡En pelota viva! Menos mal que todavía no me he cruzado con nadie. Cojo una especie de cortina, de aspecto metálico, con el suficiente ancho para envolver mi menudito cuerpo. Me vuelvo a mirar en el espejo y quedo complacido. He pasado del monstruo del pantano a Octavio César muy Augusto.

Regreso trastabillando al pasillo y lo recorro, vacío, frío y silencioso, hasta llegar a una sala, desangelada, con solo una mesa en el centro y una silla junto a la pared. Por lo visto, no se esperan visitas. Sobre la mesa hay una gran cesta llena de fruta. ¡Qué original! No me da tiempo ni a acercarme cuando un enorme y aterrador rugido me hace dar un respingo y pensar que me ha seguido el monstruo del sueño. Por suerte, un segundo rugido, esta vez más parecido a un ronroneo, me hace darme cuenta que el causante de los bramidos es mi propio estómago, se ve que le da igual el menú vegetariano.

Cuando cojo la silla para sentarme, educado que es uno, como por arte de birlibirloque aparecen en la mesa varias jarras llenas de líquidos coloridos, algunos espumosos, recipientes llenos de comida y algo que parece frutos secos. Su apariencia no tiene nada que ver con cualquier cosa que antes haya comido, pero cuando la necesidad apremia no hay remilgos que valgan. Así que me lanzo a la mesa y haciendo honor a mi indumentaria me pego una orgía romano-alimenticia que avergonzaría al mismísimo Baco, Saturno o a cualquier de sus primos.

Cuando aún no he llegado a los postres, la pared que queda justo frente a mí se vuelve transparente. Por un momento, me quedo petrificado y con la boca abierta. La comida se me cae de ella, de forma bastante asquerosa. El robot espantapájaros, que ha debido venir tras de mí, se muestra solícito para limpiarla y por poco me asfixia. Esto consigue sacarme del embobamiento y me hace levantarme para observar la ventana desde más cerca.

Lo que veo a través de ella me hace estremecer, sudar, temblar, casi llorar, ¿gritar? Seguro. Ante un fondo profundo y totalmente ausente de luz, una gran concentración de nubes va dejando vislumbrar un planeta rodeado de varias lunas. ¿¡Eso es el espacio!? ¿¡Estoy en una nave espacial!?

Simulando lo que el protagonista ve, he creado un marco que recuadra una imagen espacial con varios planetas, de distinto tamaño, entre nubes blancas y grises.
Todo el montaje tiene tonalidades azules y metálicos. Los típicos de una imagen espacial.
Montaje a partir de la imagen de Willgard Krause en Pixabay;

No puedo creerme que todavía me duren los efectos de los efluvios etílicos o es que de verdad estoy dentro de una escena de StarTrek o StarWars o Stardentrodeunsueño.

Me vuelvo y comienzo a preguntar a la habitación vacía, a gritos, por supuesto:

—¿QUÉ HAGO AQUÍ? ¿DÓNDE ESTOY? ¿CÓMO HE LLEGADO A ESTA NAVE?

Me responde el eco de las paredes y como son bastantes obtusas no me sacan del misterio. Grito más fuerte, pensando que los ocupantes de esta nave podrían ser  bastante duros de oído. Por supuesto obtengo la misma respuesta anterior: el eco de mis alaridos.

Si esto fuera una historia de Asimov, de Bradbury, de Clarke o de cualquiera de esos genios de la Cifi, me habría respondido una voz metálica, egocéntrica y convincente que me calmaría y me situaría en esta trama. Pero no, por lo visto la IA de esta nave se jubiló antes de tiempo o le llego un ERE que me ha dejado a mí más solo que un garbanzo en la sopa de un asilo.

Una agitación exterior me hace volverme y ver aparecer, a través del cristal, otra nave. La sorpresa me vuelve a abofetear, no ya por la nave en sí, es que en su cabina transparente hay gente saludándome. Puedo ver a unos quince o veinte niños mirándome expectantes y curiosos. ¿Niños? Son criaturas pequeñitas, pero… Uno tiene cuatro ojos, pero no lleva gafas; otro cuatro brazos, y no creo que sea Shiva; a uno, en lugar de piernas, le salen del tronco unos tentáculos parecidos a los de un pulpo; otro no es humanoide, es… parece… creo que… ¡Es asqueroso! Todos disfrutan como si fuera la excursión infantil de algún colegio.

La nave pasa de largo y la sustituye otra, de las mismas características, pero ahora el escaparate está lleno de habitantes mucho más viejos, o eso parecen en comparación con los anteriores. Todos tienen más arrugas que un plato de callos. Uno es todo pelo, muy largo y blanquísimo, no sé si está bocarriba o bocabajo; otro es una inmensa bola flotante con una gorrilla de algún equipo deportivo, no soy capaz de descifrar las letras; otro es una amorfa y asquerosa gelatina que se expande y contrae continuamente; otro… ¡Da igual! ¿¡Qué coño son y de dónde vienen!? ¿Es una excursión del INSERSO marciana?

Uno de los yayos alienígenas, con lo que parece una mano, señala enfáticamente algo que está a mi derecha. Todos los vejestorios atienden sus indicaciones y saltan y gritan exaltados. Otro señala hacia la izquierda, nueva excitación. Empiezo a sospechar que no estoy solo.

Intento escudriñar desde mi aparente balcón qué es lo que están viendo esos bichos¸ pero no soy capaz de ver más allá de lo que tengo enfrente.

—¡QUIERO VER EL EXTERIOR! —Vuelvo a gritar de forma histérica, involuntaria e inquisitiva.

La IA, si existe, es incorpórea y silenciosa, pero solícita. En un acto de auténtica prestidigitación, convierte toda la sala en una inmensa pecera que me hace parecer una mojarra en un acuario. Ya no existen paredes. Puedo divisar todo el universo a mi alrededor. También el techo y el suelo se han vuelto transparentes y grito ante la posibilidad de caerme al vacío. Sí, parezco una cumpleañera histérica, pero nadie me había avisado de este fiestón.

Después de conseguir tranquilizarme, gracias a la botella de lo que parece cerveza y que he apurado de un solo trago, me dedico a investigar con más sosiego la infinitud del exterior. Efectivamente, no estoy solo. En la nave puede que sí, pero no en el exterior, diez, veinte, treinta… ¡Qué digo! Más de cien naves, miles de ellas, se sitúan perfectamente alineadas lateralmente a la mía. En cada nave hay un individuo, unos humanoides, otros cuadrúpedos, otros… cualquiera sabe qué son. Todos colocados como en un inmenso y panorámico expositor de un… ¡¿Zoológico?!

Esta es una disquisición demasiado complicada y agotadora para mí. Espero ser un pichón expuesto en un parque zoológico espacial y no un posible fiambre en el escaparate de un centro de alimentación para consumidores galácticos.

Con los ojos llenos de lágrimas, me doy cuenta de que, con un nuevo truco de magia, todas las viandas que había en la mesa han sido repuestas e incluso han añadido alguna sorpresa más. Sea cual sea el caso en el que me halle, qué menos que me muestre orondo y feliz. Voy a indagar en los manjares que me han dejado y brindaré porque mi persona sea la más bonita de ver y la más desagradable de comer, por si acaso.

¡SALUD!

Relato escrito para el VadeReto de este mes:
Inventa una historia de Ciencia Ficción a partir de la introducción ofrecida.

P.D.: Cabecera creada a partir de la Imagen de Willgard Krause en Pixabay

Pandorum: Colección de Ciencia Ficción Pulp

Buenos días/tardes/noches sean familia acervolense.

No soy del gusto de hacer publicidad de mis cosas, pero en este caso creo que lo merece.

Tengo el enorme placer de comunicaros mi participación en la antología de Ciencia Ficción PANDORUM. 🥰🥰🥰🥰

Captura de la web de Verkami en dónde aparecen los tres libros de la colección, mostrando sus portadas, así como los epígrafes: "Antología Ciencia Ficción Pulp!" (en la parte derecha superior; y "Colección PANDORUM" (en la parte derecha inferior).
Captura realizada desde la web de Verkami.

Esta colección ha sido creada, seleccionada y confeccionada por Tony Jim e Iván Guevara. Ambos son escritores y unos apasionados de los libros y de las aventuras literarias. Y, como podéis comprobar, unos osados y atrevidos defensores de la publicación en papel. 😜😝

Para describir este proyecto, mejor las propias palabras de Iván:

«Pandorum es una colección de libros de bolsillo (o paperbacks) que intenta revivir en nuestros tiempos el espíritu de las antologías de relatos de ciencia ficción que poblaron las estanterías de kioscos y librerías durante la segunda mitad del siglo XX».

La publicación en papel de estas antologías se podrá hacer realidad gracias al proyecto de Verkami, en forma de crowdfunding. Todos podéis ayudar a que se cumpla, bien participando como mecenas o bien difundiéndolo. Os pongo el enlace aquí abajo, por si os interesa, así como en la fotografía superior:

https://www.verkami.com/projects/32874-pandorum-coleccion-de-ciencia-ficcion-pulp

Como curiosidad os paso la relación de relatos que componen los tres volúmenes:

Pandorum 1 – Ciencia Ficción:
El verdadero negocio, de Iván Guevara / El último viaje de Theodore Davis, de Cristian Blanco / Inter náufrago, de Sergio Santana Sáez / La peste, de Blanca Mart / Viaje de regreso, de Claudio Díaz / Sobran prótesis genéticas, de Julián Sánchez Caramazana / La estirpe de las tejedoras, de Ismael Rodríguez Laguna / Proyecto Kkoto, de Aurora Rubio / Perdido en la última frontera, de Juan Carlos Fernández y Cacería nocturna, de Tony Jim.

Pandorum 2 – Especial Viajes en el tiempo:
El secreto mejor guardado, de Claudio Díaz / Eva, de Juan Carlos Fernández / No te cases con la madre de tus hijos, de Iván Guevara / El hombre de bronce, de Tony Jim / Cuentos de la Máquina del Tiempo, de Blanca Mart / El viaje de Anuk a la creación de su mundo, de Mario Martínez Arrabal / Siempre contigo, de Ismael Rodríguez Laguna / Mi propia leyenda, viajero sin tiempo, de Julián Sánchez Caramazana / Batalla por la supervivencia de la especie, de José Antonio Sánchez y La verdadera historia, de Aldana Vargas.

Pandorum 3 – Ciencia Ficción:
Bladerider, de Nicholas Avedon / Impronta, de Thais Cambray / Infierno de balas, de Luis Guillermo del Corral / Lunáticos, de Iván Guevara / ¿Ciencia ficción?, de Jordi Hortelano / Cuestión de suerte, de Tony Jim / Promoción especial, de Ricardo Manzanaro Arana / Galimpeiro, de Blanca Mart y Naturaleza, de Paulo César Ramírez Villaseñor.

Y esto es todo. Agradeceros por adelantado todo vuestro apoyo y difusión. Así como el grandísimo cariño y mimo que siempre le dedicáis al Acervo y a mis locuras.

Cualquier duda, consulta o aclaración, ya sabéis dónde me tenéis.

Besos Múltiples, Abrazos y ashushones.
😊😉😘😘😘

Charlemos sobre: LA INSPIRACIÓN

Buenos días/tardes/noches sean…

A petición de la familia acervolense, iniciamos aquí una nueva sección que pretende indagar sobre la escritura y todo lo que rodea este maravilloso mundo creativo. Este será un rincón mensual donde podremos intercambiar opiniones y, sobre todo, aprender de nuestras propias experiencias.

No se trata, propiamente, de un taller, dado que no hay ni un temario, ni un profesor ni unos objetivos por cumplir. Se trata, solamente, de charlar cada mes sobre un tema relacionado con nuestra pasión por escribir.

Cada uno podrá aportar sus propios hábitos o costumbres, sus prácticas acertadas o fallidas, sus conocimientos adquiridos con los años, en los cursos o con las lecturas asimiladas.

De la misma forma, se podrán recomendar libros, páginas webs, cuentas o medios que les hayan resultado interesantes. (Cuidado con los extractos y los copyright).

Intentad evitar la publicidad o el spam. Queremos que esta sea una tertulia como la que podríamos tener junto a la chimenea, en invierno, o en la terracita, en verano.

Dado que soy el primero en aprender y que solo quisiera hacer la funciones de moderador, anfitrión o conductor de esta sección, me gustaría que vosotros mismos propusierais temas para tratarlo en futuras entradas. Intentad exponerlos lo más específico posibles para que las respuestas y opiniones también lo sean.

Esta sección estará en experimentación durante un tiempo, veremos cómo funciona y si os gusta, podremos hacer todos los cambios que se nos ocurran y entre todos crear un sitio confortable, interesante y en el que reírnos y disfrutar de nuestro «hobby», la escritura.

Para participar solo tenéis que usar los comentarios de la entrada. Escribid vuestras opiniones, vuestras preguntas y vuestras experiencias. Sentíos libres de responder a quienes queráis, siempre de forma respetuosa y educada. Tal vez, este no sea el mejor modo de gestionar nuestras charlas, WordPress complica la estructura de los comentarios anidados cuándo estos se hacen demasiado extensos. Si tenéis problemas, cread comentarios nuevos y señalad a quién respondéis. Cualquier problema que tengáis hacédmelo saber e intentaré solucionarlo en la mayor brevedad posible.

Si vuestros comentarios son demasiado extensos o deseáis hacerlos desde vuestros blogs, tampoco es problema, poned una pequeña introducción y luego el enlace a la entrada. Como solemos hacer con los relatos del #VadeReto.

Sin más…

El primer tema que se me ocurre presentar para nuestro pequeño debate es la base sobre la que se sustenta la escritura. ¿De qué hablo? ¿Qué cuento? ¿Sobre qué tratará mi relato? Charlemos sobre:

La Inspiración

Una bombilla sobre un fondo gris oscuro. Está encendida y flotando en el centro de la fotografía, sin ningún soporte.
Imagen de Arek Socha en Pixabay.

Dicen que Ernest Hemingway siempre empezaba a esbozar sus historias escribiendo con lápiz en papel cebolla; que Agatha Christie vivía momentos de gran inspiración mientras lavaba los platos; Dan Brown se cuelga cabeza abajo en lo que él llama «Terapia de Inversión»; Stephen King encuentra inspiración observando todo lo que le rodea y tomando notas, aunque hace tiempo usaba «otros métodos»; Maya Angelou siempre escribía acostada; mientras que Goethe tenía que hacerlo siempre de pie…

Y vosotros:

¿Cómo encontráis la inspiración?

¿Qué cosas o situaciones os ayudan a sacar ideas para vuestras historias?

¿Qué se os ocurre primero: los personajes, la trama, el final?

¿Qué métodos o técnicas usáis cuando queréis escribir y no se os ocurre nada?

Y esto es todo. Empezamos toda una nueva experiencia y no sé como saldrá. Si no interesa lo cambiamos por minutos musicales y si se extiende demasiado y no se puede controlar mediante los comentarios, veremos la posibilidad de mudarlo a otro lugar.

¡Charlemos! ¡Platiquemos! ¡Conversemos! ¡Departamos!

Besos Múltiples, Abrazos y Ashushones.
😊😉😘😘😘

P.D. Fondo de la Cabecera a partir de una Imagen de Tomislav Jakupec en Pixabay

VadeReto (ABRIL 2022).-

Descripción del logo: Fotografía de fondo de la mesa de trabajo de un escritor. Está recortada de forma que solo se ve un primer plano de una máquina de escribir antigua. En la parte superior aparece el texto "VadeReto", en rojo, con relieve y con trazo blanco bordeándolo. En la zona inferior, una cinta dorada, a modo de banner, con un par de pliegues, lleva grabado encima el mes en curso del presente año, en rojo, seguida por una pluma de ave, también roja. La imagen queda formando un cuadrado, con los textos centrados horizontalmente. Nota.- Para el tema de este mes, he superpuesto la imagen del Universo en modo "sobre-exposición color".
Para ir a los relatos participantes, pulsa AQUÍ.

Buenos días/tardes/noches sean…

¡Abril ya! ¿Alguien podría bajar las revoluciones del año? Lo de la cuesta abajo se lo está tomando muy en serio. Amos, que pegamos un pestañeo intenso y nos vemos otra vez en Navidades. ¡Qué velocidad lleva el calendario! ¡KEEP CALM, Pardiez!

Para vivir en un mundo tipo Matrix, como aseguran algunos, al arquitecto se le está yendo la trama de las manos. Estará disfrutando el joío, pero no sé qué va a dejar para el resto del siglo, aunque mejor, ni pensarlo. El guionista contratado tiene que ser compadre de Quentin Tarantino, M. Night Shyamalan o Wes Craven. Aunque, con el caminito que llevamos podemos terminar en uno de George A. Romero o de Stephen King. (¡Menudos Mossstruos!).

Teniendo en cuenta las «maravillosas» noticias que nos sobrecogen últimamente en el Telediario o las Redes Sociales, es cuestión de salud, sobre todo mental, evadirse y aislarse de este mundo tan loco. Como parece haber hecho mi musa, que se ha subido a las nubes, o más allá, y me ha pedido que trabajemos con un género que todavía no había aparecido en el VadeReto.

Para ello me ha susurrado lo siguiente: Imagina que…

«Acabas de despertar, te notas desorientado y no recuerdas dónde estás, ni cómo has llegado allí. Te sientes ligero, como si flotaras dentro de un lago o una piscina. Te incorporas y te das cuenta de que has estado durmiendo dentro de una especie de caja o contenedor transparente. Miras a tu alrededor y compruebas que estás en un lugar cerrado, porque no puedes ver el cielo, pero es grande, muy grande, demasiado grande para ser tu casa.

»Deambulas durante un rato por pasillos vacíos, asépticos y silenciosos. Atraviesas salas y ves habitáculos con las mismas características. Por fin, encuentras lo que parece una ventana y te asomas. ¡No puedes creer lo que ven tus ojos!

A través de la ventanilla de la nave, usada como marco, se pueden ver varios planetas, de distinto tamaño, entre nubes blancas y grises.
Todo el montaje tiene tonalidades azules y metálicos. Los típicos de una imagen espacial.
Montaje a partir de las Imágenes:
Fondo: Imagen de Willgard Krause en Pixabay;
Ventanilla: Imagen de Adrian Lang en Pixabay

»Exacto. ¡Estás en el espacio!»

Porque el VadeReto de este mes va de:

¡¡¡Ciencia Ficción!!!

Debéis crear vuestra historia a partir de la trama arriba presentada.

Podéis usar los recuerdos que va rememorando el/la protagonista con los tonos que más os apetezcan: Intriga, terror, añoranza, amor, odio, regreso, exilio, descubrimiento… Podéis hablar del origen y el destino de la travesía o de las razones y el por qué del viaje. Aunque también, podéis dejar todos los interrogantes que queráis abiertos para que el lector los responda con su propia imaginación. Lo que se os ocurra y disfrutéis escribiendo.

No es imprescindible que añadáis el texto inicial a vuestro relato, aunque sí poner la historia en contexto. Podéis usar vuestra propia introducción.

Por último, para que el relato no se extienda demasiado, vamos a mantener la historia dentro de la nave, sin llegar a aterrizar en el planeta. Para eso, ya usaremos otro reto. Aunque sí podéis daros un paseíto por los exteriores. 😜

Podéis, podéis, podéis… Sois los dueños de vuestra aventura. ¡Dejaos llevar!

Citas:

«En mi vida he encontrado dos cosas de valor inapreciable, aprender y amar. Nada mas; ni la fama, ni el poder, ni el logro por sí solos, pueden tener el mismo valor duradero. Porque cuando tu vida se ha terminado, si puedes decir «He aprendido» y «he amado,» también podrás decir he sido feliz».

«Los Libros contienen en su interior la sabiduría recopilada de la humanidad, el conocimiento colectivo de los pensadores del mundo, la diversión y la excitación construida por la imaginación de la gente brillante. Los libros contienen humor, belleza, ingenio, emoción, pensamiento y de hecho, toda la vida. La vida sin libros está vacía».

Así, que… Preparad las maletas, despedíos de vuestro planeta, calentad motores y… rumbo al Universo infinito… o más allá. 👩🏼‍🚀👨🏼‍🚀🚀

Besos Múltiples, Abrazos y ashushones.
😊😉😘😘😘

P.D. Fondo de la Cabecera y del Logo a partir de una Imagen de Peter H en Pixabay.

RELATOS PARTICIPANTES:
(por orden de escritura)

  • EL COMPONENTE HUMANO, de Isra (El Destrio)
    Blog – Comentario
  • UN PLANETA HABITABLE, de Marlen Larrayoz (Trujaman)
    Blog – Comentario
  • NAVE GRANDE, ANDE O NO ANDE, de Tony Jim (volat.blog)
    Blog: Parte I; Parte II – Comentario
  • ERROR DE COORDENADAS, de Ángel (Contando Bajo la lluvia)
    Blog – Comentario
  • AQUELLA VOZ, de Nuria de Espinosa (Entre Luces y Sombras)
    Blog – Comentario
  • SEGUNDA OPORTUNIDAD, de Ana Piera (Píldoras para Soñar)
    Blog – Comentario
  • SOLEDAD, de Virtudes Torres (Vitolosa)
    Blog – Comentario
  • ¡VACÍO!, de Alma Leonor (Helicón)
    Blog – Comentario
  • VIAJE INESPERADO, de Rosa Boschetti (rboschetti)
    Blog – Comentario
  • NO HAY FUTURO, de Mercè Gil (El Mundo de Beatrice)
    Blog – Comentario
  • UN ESPÉCIMEN GALÁCTICO, de Jose Antonio Sánchez (JascNet, Acervo de Letras)
    Blog
  • UN BILLETE SOLO DE IDA, de JM Vanjav (Hasta en 500 Palabras+)
    Blog – Comentario
  • UNA MIRADA, UNA HISTORIA, de Jose Lezcano (A Orillas del Oria)
    Blog – Comentario

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El primer enlace corresponde a la publicación en el blog personal (cuando lo haya),
el segundo, al comentario de aviso en esta entrada
para que podáis expresaros, comentar, interpretar o lo que os apetezca sobre el relato.

A la Búsqueda del Hogar

Como otra mañana cualquiera, me apetecía salir a pasear sin rumbo fijo. Deseaba disfrutar del espléndido día, del calor del sol y del aire descontaminado, fresco e innato de la naturaleza. Así, sin darme cuenta me vi dentro del bosque. Y, como siempre me solía pasar, los aromas, los sonidos y los colores me hicieron sentirme en un mundo distinto, lleno de bellezas y misterios por explorar.

Seguía sin encontrar mi sitio en el mundo y multitud de preguntas me atormentaban cuestionándome mi destino. No creía que estas excursiones me darían respuestas, pero, al menos, calmarían mi ansiedad y mi desorden mental.

Me dejé embriagar por los gorjeos de los pájaros que, con sus increíbles colores, revoloteaban a mi alrededor; el crujir de la hojarasca, que alfombraba el terreno llenándolo de tonos ocres, cítricos, púrpuras y aceitunados; el correteo de criaturas que, recelosas de mi presencia, acudían prestas a esconderse en las copas y oquedades de los árboles. Era un inmenso silencio roto por pequeños chasquidos y notas musicales que me llenaban de asombro y satisfacción.

No tardé en sentirme desorientado. Me había alejado del sendero y la espesura me hacía notar perdido. Aunque me encontraba a gusto y reconfortado, empezaba a extrañar mi casa. Tal vez fuera a causa de la sed, el hambre o el frío que comenzaba a sentir.

Anduve sin conseguir reencontrar el camino hasta que salí a un claro entre los árboles en cuyo centro reinaba una cabaña, pequeña, humilde y hogareña. El humo que emanaba de su chimenea me fue atrayendo con su rico aroma y conforme me iba acercando, inconscientemente, una dulce melodía me invitaba a escudriñar en su interior.

Una cabaña solitaria en el interior de un bosque. rodeada de árboles. Predominan los tonos verdes, azules y marrones, todos oscuros. En la composición he modificado la imagen para que se vea de noche y con un cielo estrellado.
Imagen modificada a partir de la ofrecida por David Mark en Pixabay.

Me aproximé, lo más prudente y sigiloso que pude, para mirar por la ventana y contemplé la escena más fantástica e increíble que nunca pude soñar.

En lo que parecía la única habitación de la cabaña, salón, cocina y dormitorio se repartían los espacios para conformar una estancia de apariencia confortable y familiar. A la luz de la ventana, aparecían y desaparecían dos enanos que bailaban desmelenados y desinhibidos. Se acompañaban de una pequeñuela, rubita y de risa escandalosa, que revoloteaba, cual hada angelical, sobre ellos. Los tres se movían al son de la música que parecía interpretar un perro con un acordeón, sentado cómodamente en una silla, acompañado, cerca de él y sobre una mesa, de un gato que zapateaba al mismo tiempo que tocaba un tambor, y de dos ratones, que soplaban en sus instrumentos de vientos. Todos perfectamente sincronizados con la orquestada sintonía.

Pero lo que más me impresionó, a pesar de todo, fue la mujer que estaba junto a la chimenea. Parecía una simple anciana, encorvada y hacendosa, pero cuando volvió su cara hacia las criaturas estuve a punto de caer, escandalosamente, desvelando de esa forma mi disimulado espionaje. Era una mujer muy, muy, muy vieja, tanto, que parecía casi imposible distinguir sus rasgos ante la cantidad de arrugas que le cubrían el rostro. Su aspecto denotaba una imagen misteriosa, al mismo tiempo que causaba escalofríos y recelo. Algo en su persona intimaba y me hizo temer que, sin necesidad de mirarme, pudiera notar mi presencia.

Mientras los danzarines bailaban y los animales tocaban, ella parecía un director de orquesta, moviendo en su mano una larguísima cuchara de palo, que le servía tanto para remover lo que estuviera guisando en una grandísima olla, como para dirigir a los miembros de tan inusitado e inverosímil grupo.

De repente, la criatura voladora dio una cabriola increíble en el aire y terminó enfrentada al cristal de la ventana por dónde yo fisgaba y, claro… ¡Me vio!

Ahora sí que me caí de espaldas y rodé, intentando torpemente levantarme para salir huyendo. Por supuesto, no lo conseguí. Solo logré revolcarme por la hierba para terminar repantingado, frente a la puerta de la cabaña, para contemplar estupefacto como esta se abría.

Tras ella apareció la extraña mujer que había visto por la ventana, pero radicalmente distinta. Había perdido toda su apariencia mística. Ahora era una anciana dulce, con el aspecto más benévolo y entrañable que pudieras desear.

—Hola, ¿te encuentras bien? ¿Te has lastimado? —me preguntó, con su voz cantarina y deleitosa. Como si estar allí, sentado sobre el césped, fuera la cosa más normal del mundo.

Yo no atiné a responder, entre tartamudeos y farfullos. Así que terminé callándome y agachando la cabeza esperando un gran rapapolvo.

—¡Vamos, entra! Dentro de poco se hará de noche y el frío se volverá implacable. Te sentará bien tomar algo caliente. Seguro que te gusta la sopa. Sobre todo la mía —dijo acompañado de un cómplice guiño.

El miedo me impedía moverme, estaba a la espera de que saliera toda la tropa que había visto por la ventana y me molieran a palos por entrometido. Sin embargo, por la puerta salieron tres niños… y el perro.

Los dos chicos tenían la estatura de los enanos, pero sus caras eran lindas e inocentes, como la de unos niños, claro. Y la chica era más pequeña y rubia, como la criatura voladora, aunque ahora ausente de alas, pero con una sonrisa en la cara y dos hoyuelos en los cachetes que la hacían la bebita más dulce y adorable del mundo.

¿El Perro? Bueno, el perro era tal y como lo había visto, pero ahora se movía sobre sus cuatro patas y hacía… pues, lo que hace cualquier perro: mirar de forma amorfa y de lado, olfatear el aire, gruñir y parecer más tonto de lo normal. Suponía que los demás miembros de la troupe estarían dentro y parecerían también normales, lo cual me haría pensar en una alucinación o en un inicio de locura.

Los chicos me ayudaron a levantarme y entre todos, sin oposición por mi parte, me llevaron al interior de la cabaña. El ambiente era acogedor, confortable y lleno de los aromas que salían de la olla y que me hacían gruñir de forma bastante sonora el estómago. La verdad es que tenía bastante hambre.

Después de invitarme a sentarme a la mesa, la amable anciana llenó un bol de humeante sopa y lo colocó delante de mí. Me mostraba remiso a lanzarme sobre ella. Su aspecto no mostraba nada raro, aunque ciertas burbujas que aparecían y explotaban ruidosas me hacían desconfiar. Todos me miraban expectantes, empujándome con sus miradas a degustar la vianda. Un nuevo y espontáneo rugido de mi estómago me ayudó a decidir.

Su sabor era delicioso, especiado, sabroso y con ligeros matices que revoloteaban en mi paladar. Tras la primera cucharada se espantaron mis dudas y apuré en seguida el deleitoso caldo. El calor fue reconfortándome interiormente y me hizo sentir agradecido y satisfecho.

Todos los niños comenzaron a gritar de alegría y reanudaron el baile. La anciana me mostró una radiante y afable sonrisa y me sirvió un segundo plato de sopa que dejó sobre la mesa. Esta vez, me la fui tomando con más mesura.

Poco a poco, el ambiente festivo, las risas y bailes, el conjuntado jolgorio y el hambre saciada me fueron relajando y comprobé, con sorpresa aunque sin temor, que la escena que contemplaba iba cambiando. Los niños se fueron transmutando en los enanos que vi por la ventana, la pequeña rubita desplegó sus diminutas alas y comenzó a revolotear por toda la habitación, y los animales cogieron sus instrumentos y completaron la imagen que antes había creído imaginar.

¿La vieja? Ya no aparentaba ser una anciana bondadosa y entrañable. Su aspecto volvió a mostrar a la viejísima mujer, llena de arrugas y sonrisa siniestra, con más apariencia de hechicera que de abuelita. Sin embargo, no me causó temor. Al contrario, sentí una cercanía familiar que me animó a integrarme definitivamente a la fiesta.

No sé cuánto duró, la imagen que se veía a través de la única ventana iba cambiando. Pasó del somnoliento crepúsculo a una magnífica y tranquila noche estrellada. Se escuchó, tímida y brevemente, lejanos aullidos, tenues aleteos y el ronroneo del viento. Las notas siguieron sonando, acompañadas de palmadas y zapateos, y, sin darme cuenta, llegó el alba para insuflarle vida al bosque. Con este ciclo natural, perdí la noción del tiempo y disfruté alucinado hasta que la música cesó.

Todos empezaron a dar muestras de cansancio y la necesidad de irse a dormir. Me invitaron muy amablemente a que compartiera catre con ellos, sin embargo, sentía la exigencia de volver a casa. A mi casa.

Abandoné la cabaña, llevándome sus afectos y bendiciones, y deambulé por el bosque, de nuevo sin rumbo, durante bastante tiempo. No sabía encontrar el camino de regreso, todo me parecía distinto, insólito, nuevo, desconocido. Terminé llegando a un lago en donde quise saciar mi sed y refrescarme de la somnolencia que me empezaba a embargar el cuerpo y el espíritu.

Bebí con fruición y me lavé la cara con la fresca y límpida agua, pero cuando miré la imagen reflejada en su superficie la sorpresa me abofeteó. Vi unos ojos rasgados y profundos sobre una nariz ancha y redonda. Una inmensa perilla me recubría la barbilla y mis puntiagudas orejas sobresalían de una densa y negra melena. Pero lo más sorprendente eran los dos cuernos que predominaban sobre mi frente.

Miré mi figura, contemplativamente, durante unos intensos y largos segundos, asimilando mi apariencia. Me observé desde distintos ángulos, evaluando lo que veía, y… ¡Me gustó!

Me incorporé para contemplar todo mi cuerpo y disfruté de mis patas cabrías. Las huellas con forma de pezuña, que iba dejando sobre la orilla del lago, me hicieron reír. Inicié una pequeña danza, terminando de aceptar mi imagen, saltando y girando, hasta que unas pequeñas risas me hicieron parar y ver a docenas de criaturas que salían, con timidez, de entre el follaje. Me observaban maravillados, aplaudiendo y mostrándome su aprobación.

Vagaba por el mundo buscando, sin saber que era a mí mismo a quién buscaba. Ahora ya sé dónde está mi sitio. ¡Aquí! ¡Este es mi HOGAR!

Este relato se corresponde con la propuesta para el VadeReto de este mes:
Crea un cuento a partir de la imagen de una cabaña solitaria en el interior de un bosque y destaca una palabra en MAYÚSCULAS.

P.D.: Cabecera creada a partir de la Imagen de JPlenio en Pixabay

VadeReto (MARZO 2022).-

Descripción del logo.- Fotografía de fondo de la mesa de trabajo de un escritor. Está recortada de forma que solo se ve un primer plano de una máquina de escribir antigua. En la parte superior aparece el texto "VadeReto", en rojo, con relieve y con trazo blanco bordeándolo. En la zona inferior, una cinta dorada, a modo de banner, con un par de pliegues, lleva grabado encima el mes en curso del presente año, en rojo, seguida por una pluma de ave, también roja. La imagen queda formando un cuadrado, con los textos centrados horizontalmente.
Para ir a los relatos participantes, pulsa AQUÍ.

Buenos días/tardes/noches sean…

Febrero pasó en un pispás y nos hemos colao en Marzo como el que entra en el cuarto de baño, recién levantao, sin peinarse ni maquillarse. ¡Maremía! ¡Perverso, tenebroso y sincero Espejo!

Este mes no me andaré con liturgias, chácharas ni rodeos y para nuestro VadeReto os propongo desarrollar un cuento a partir de la imagen de una cabaña solitaria en el interior de un bosque, como la que os muestro en la siguiente imagen:

Una cabaña solitaria en el interior de un bosque. En la composición he intentado que se vea de noche y con un cielo estrellado, aunque no es necesario para el relato.
Imagen modificada a partir de la ofrecida por David Mark en Pixabay

¡¡¡LA CABAÑA DEL BOSQUE!!!

Vais/Vamos a tener libertad casi total:

La cabaña os puede evocar un cuento fantástico, o una historia basada en la realidad; desarrollado durante el día, con la belleza de la primavera, o durante la noche, con connotaciones misteriosas y terrorífica; usada como refugio para los personajes, o como un símbolo metafórico o filosófico; que su imagen aparezca una sola vez, o que toda la historia se desarrolle dentro de ella…

Lo que vuestra imaginación e inspiración os susurre.

Solo os pondré una condición más. Que uséis una palabra en MAYÚSCULAS para destacarla del resto del relato. ¿Cuál? Pues ahí está el juego, haced vuestra elección.

Citas:

«La cabaña de una bruja es un objeto arquitectónico muy preciso. Exactamente no es que se la construya, sino que se va acumulando a lo largo de los años conforme se van uniendo las distintas áreas de reparación, como un calcetín hecho enteramente de remiendos».

Terry Pratchett, libro: Lores y Damas

«La pálida muerte lo mismo llama a las cabañas de los humildes que a las torres de los reyes».

«Cual si en suelo extranjero me hallase, tímida y hosca, contemplo desde lejos los bosques y alturas y los floridos senderos donde en cada rincón me aguardaba la esperanza sonriendo».

No os perdáis en la negrura del bosque y buscad la luz que os guíe hacia la cabaña. Quizás esté dentro la musa que os inspire increíbles cuentos.

Besos Múltiples, Abrazos y ashushones.
😊😉😘😘😘

P.D. Fondo de la Cabecera y del Logo a partir de una Imagen de Peter H en Pixabay.

RELATOS PARTICIPANTES:
(por orden de escritura)

  • EL BOSQUE ANIMADO, de Marlen Larrayoz (Trujaman)
    Blog – Comentario
  • LA CABAÑA, de Fina (finamiwebm)
    Blog – Comentario
  • EN LA ESPESURA DEL BOSQUE, de Nuria de Espinosa (Entre Luces y Sombras)
    Blog – Comentario
  • LAGO DE SOMBRAS, de Ángel (Contando Bajo la lluvia)
    Blog – Comentario
  • SE ALQUILA CABAÑA EN EL BOSQUE, de Virtudes Torres (Vitolosa)
    Blog – Comentario
  • EL MISTERIO DE LOS ZAPATOS ROBADOS, de Ana Piera (Píldoras para Soñar)
    Blog – Comentario
  • LUGAR FELIZ, de María Jesús Chávez (Made in Chago City 3)
    Blog – Comentario
  • CADA VEZ QUE EL SUEÑO…, de Isra (El Destrio)
    Blog – Comentario
  • MITOS Y LEYENDA: EL BAILE DE FRAU, de Rosa Boschetti (rboschetti)
    Blog – Comentario
  • A LA BÚSQUEDA DEL HOGAR, de Jose Antonio Sánchez (JascNet, Acervo de Letras)
    Blog
  • QUIZÁS, de Lola García (Lo que Vale la Pena)
    Blog – Comentario
  • UNA CABAÑA MUY CHIC, de JM Vanjav (Hasta en 500 Palabras+)
    Blog – Comentario

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El primer enlace corresponde a la publicación en el blog personal (cuando lo haya),
el segundo, al comentario de aviso en esta entrada
para que podáis expresaros, comentar, interpretar o lo que os apetezca sobre el relato.

La Travesía Imposible

Fotografía de una pisadas, de pies descalzos, sobre un suelo liso de arena.
Imagen de chezbeate en Pixabay.

Pie izquierdo, pie derecho, pie izquierdo, pie derecho…

Siempre mirada al frente, sin pensar en el camino por andar. Nunca mirar hacia atrás, lo pasado está pisado.

Las huellas que voy dejando son testigos mudos de mi paso por este desierto de arena. Su sinuosa irregularidad va mostrando mi errático recorrido, pero también, mi empeño por no cejar en el intento.

Pie izquierdo, pie derecho, pie izquierdo, pie derecho…

Hace rato que trastabillo andando, porque ya no tengo suficientes fuerzas para correr. Porque, qué más da, me queda demasiado camino por delante y, como dice el poema, lo importante es llegar.

El sol todavía se está desperezando y sus entumecidos rayos aún no calientan demasiado. Sin embargo, temo que antes de llegar a mi destino se mostrará en toda su magnificencia y cada bocanada necesaria de aire será sustento y dolor.

Pie izquierdo, pie derecho, pie izquierdo, pie derecho…

Intento divisar el horizonte, pero se me hace tan difuso y distante que a punto estoy de llorar. Menos mal que puedo contenerme, porque entre las lágrimas, el sudor y la arena voladiza que se me pega, ardorosamente, a la cara se me habría formado un engrudo que ríase usted de las prótesis de los trolls en el Señor de los Anillos.

Pie izquierdo, pie derecho, pie izquierdo, pie derecho…

Mis andares recuerdan aquellos tiempos de farra nocturna que terminaban subiendo las escaleras de mi casa a cuatro patas, porque el equilibrio se había quedado tirado junto a la barra del tercer pub que había visitado. Luego, hacía virguerías para meter la llave en la cerradura, pero esa es otra historia.

Pie izquierdo, pie derecho, pie derecho, pie izquierdo, mano derecha, mano izquierda, frente, nariz, bocazo en la arena…

Caído de bruces, cuan largo soy, saco la nariz enterrada e intento escupir los granos que se me pegan a la lengua. «¡Ferá fofible!» farfullo. Me miro las zapatillas y confirmó que los cordones se han aliado para abrazarse y provocarme tan estilístico batacazo.

Me pongo de rodillas y me sacudo la arena que ha quedado pegada en la ropa, pero al intentar ponerme de pie y proseguir mi andadura, un monstruo negro, peludo y de inmensas patas salta sobre mí. Caigo volviéndome a revolcar, cual croqueta casera, por la arena. «Fu fufetera fare» balbuceo, volviendo a toser y escupiendo arena como un aspersor, mientras veo como la inmensa mole peluda se aleja trotando.

—¿Qué, un día duro, eh? —Me espeta un tipo que me sobrepasaba corriendo y luciendo un modelito de lo más fashion.

Lleva pantalones cortos, rojo llameante, sobre otros negros, largos y muy ajustados. En la parte superior, un top amarillo deslumbrante, sobre una camiseta de mangas largas verde mareante. Para que no le falte nada, unas gafas de sol que le ocupan casi toda la cara y una gorrilla azul celestón. Es un catálogo pantone en movimiento.

Después de recuperar la ceguera que el sol, en complicidad con el payaso micolor, me ha provocado, logro incorporarme para continuar la odisea. Sin embargo, una bicicleta está a punto de atropellarme y solo me salva el aviso de su bocina, que nada tiene que envidiar al claxon de un tráiler.

Cuando una vieja con su andador también me adelanta, al mismo tiempo que me saca la lengua, pienso en abandonar. «¡¡Ya no puedo más!!». Pero una muchachita, con la ropa tan diminuta y ajustada que no me deja mucho a la imaginación, me hace reconsiderarlo. Al ver sus andares, y su anatomía trasera, me yergo vigorosamente, como si me hubiera tomado cinco litros de Bluecow o Perrorade y me incorporo a su estela.

Eso sí, rezongando por lo bajinis:

«¡¡¡No me vuelvo a levantar temprano para ir a correr por la playa!!!».

Relato escrito para la propuesta del VadeReto de este mes, en este mismo Blog:
Crea la historia que te inspira la fotografía de unas dunas de arena e incluye en el relato la palabra DESIERTO.

P.D.: Cabecera creada a partir de la Imagen de Greg Montani en Pixabay