Un Paso Hacia el Abismo

Imagen de un puente al amanecer.
Predominan los tonos azules y metálicos. El puente se ve salir desde el lado izquierdo hasta el centro de la imagen. En la parte frontal superior se ve el cielo azul con nubes difusas, presentando las primeras luces del amanecer. La mitad inferior está ocupada por las aguas en las que se sitúan los pilares del puente, de tonalidades azules y grises oscuras. En la parte inferior izquierda se ven unas piedras inmensas que llevan la mirada hacia la base del puente.
Imagen de Kanenori en Pixabay.

La suave brisa de la mañana le acariciaba el pelo y le secaba el sudor de la frente. Le había costado mucho, muchísimo decidirse, pero ahí estaba. Nerviosa, pero decidida; temblona, pero confiada; capaz, valiente, arrojada… A quién quería engañar, ¡estaba aterrorizada!

Se asomó a la barandilla del puente y miró hacia abajo. La distancia le produjo un convulsivo vértigo. Las aguas del río, que allí aguardaban tranquilas, le parecían hambrientas. Pequeñas olas brotaban espontáneas, como incitándola a doblegarse. Cerró los ojos y respiró profundamente, en un intento por buscar en su interior la fuerza suficiente y la determinación que, hasta hace unos minutos, tan impetuosa le parecía. No la encontró.

Miró a su alrededor y los vio. El mutismo del gentío que la rodeaba creaba una atmósfera aún más sombría que la difusa luz de la mañana. La miraban impasibles, aunque expectantes. En unos veía transmitirle una invisible vitalidad para hacerlo. Otros parecían aún más asustados que ella.

Volvió a coger aire, intentando atiborrar sus pulmones hasta hacerlos reventar de confianza, y lo soltó como un torrente, arrojando con él todos los demonios y miedos que se aferraban en su interior.

Con dificultad se agarró al andamiaje y se subió a la barandilla, tan estrecha que la obligó a realizar un acrobático equilibrio y a punto estuvo de caer. «¡No, todavía no! Necesito unos minutos más» pensó. Recuperó la entereza y miró hacia el frente, evitando vislumbrar el abismo y, de nuevo, pensó en el por qué… y este sí lo encontró. Su vida era tan monótona, aburrida, absurda y carente de sentido que necesitaba dar este paso. Quizás después se encarnara en una persona más valiente, más decidida, más capaz, en definitiva, más feliz.

Cerró los ojos y, abriendo los brazos como un ángel celestial, lanzó un estentóreo grito y se dejó caer al vacío.

La gente corrió presta a asomarse al borde del puente, lanzando exclamaciones que denotaban más regocijo que aflicción. La veían alejarse hacia las profundidades expectantes ante el momento culminante de la caída, ante el inexorable desenlace.

Mientras, ella se hundía desamparada hacia el abismo, bebiendo el aire que cada vez adquiría más velocidad, haciéndole imposible abrir los ojos y dificultándole la respiración. Sin embargo, el miedo la había abandonado. Su pánico se había transformado en un estado de paz y libertad que le hacían sonreír el alma.

Cuando quedaban escasos metros para tocar con su cabeza el agua, una descomunal fuerza la inmovilizó, durante apenas unas décimas de segundo. Inmediatamente después, volvió a impulsarla hacia arriba, alejándola del trágico destino y atrayéndola de nuevo hacia el puente.

Arriba, la gente atronaba con sus gritos y aplausos. Saltaban y se abrazaban por el éxito de la hazaña.

Abajo, rebosante de energía, ella se desgañitaba bramándole al mundo que lo había conseguido. Que se había renovado. El eco repetía incansable sus gritos. Se sentía renacida mientras se mecía al antojo de la cuerda elástica que la mantenía atada a la vida. Sí, decididamente, había sido una increíble experiencia hacer puenting.

Este relato ha sido escrito para la propuesta del VadeReto de este mes:
Crea una historia que tenga como escenario un PUENTE.

P.D.: Cabecera creada a partir de la Imagen de Kevan Craft en Pixabay

18 comentarios en “Un Paso Hacia el Abismo

  1. Pingback: VadeReto (SEPTIEMBRE 2022).- | Acervo de Letras

  2. Buenos días Jose.
    ¡¡Me lo temía, me lo temía!! Que aquí tampoco iba a encontrar la muerte en el puente. Con lo fácil que era culminar lo que estabas escribiendo con un hermoso suicidio, amoroso para más inri. Pero no, ¡tenías que sobresaltarnos con una sorpresa final!
    La verdad es que esperaba algo, pero no me imaginaba qué podía aparecer. Y entonces llegó el ¡¡Claro!! ¿Cómo no se me ocurrió?
    Está clarísimo que me encantó. Esas sensaciones tan extremas que se pueden asimilar en ambos casos, esa expectación de los curiosos impertinentes, ese nudo en la garganta, esperando que aparezca el verdadero motivo de semejante decisión.
    Tu relato si que es una hermosa experiencia, porque me has llevado de la mano a sentir cada sensación, cada miedo, cada sentimiento último. Para luego, renacer entre gritos, llantos y risas.
    ¡¡Felicidades amigo!! ¡¡Un gran placer el leerte!!

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    • Buenos días, Marlen.
      Ya sabes que me gusta meter algo de miedito en el cuerpo. 😅😂
      Pero aunque la muerte te puede llevar a otras experiencias fantasiosas y quizás hasta más intensas, de momento, dejemos que una simple cuerda nos mantenga vivos y siguiendo en la pelea. Eso sí, renovados y con otros ímpetus, que son muy necesarios.
      Me encantó que «disfrutaras» de esta experiencia de vértigo. Yo me tomé un par de biodraminas antes de escribirlo. 😂😝
      Un abrazo, amiga. 🤗😊👍🏼

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  3. Hola Jasc, buenísimo. Primero nos haces pensar en el suicidio, nos angustias, luego, yo pensé que acabaría siendo una clavadista de cierta experiencia probando en algún lugar nuevo o no sé. Lo del puenting o bungee no lo vi venir. Muy bueno, nos metes en situación y nos emocionamos junto con los presentes al ver que todo era parte de un juego (por cierto, un doctor me dijo que no es nada recomendable pasando de cierta edad pues se te puede soltar un coágulo). Después de esta información no solicitada, me despido y te dejo un gran abrazo y una felicitación por este magnífico relato. Saludos.

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    • Buenos días, Ana.
      Tranquila que no se me ocurriría ni asomarme al puente. Con mis vértigos y mareos, mejor atado al butacón de soñar.
      La verdad es que todas estas experiencias al límite, para vivir sensaciones extremas, no son actas para cualquiera, y los que lo practican no saben las posibles secuelas a largo plazo.
      Pero hoy en día hay gente que necesita de estas cosas para exprimir su vida.
      Con lo bien que disfruta uno con una cervecita, una tapita, una terracita y un buen libro o compañía.
      Ná, déjenme de puentes y cuerdas, que ya me caigo yo solo en llano y sin piedras. 😅😂😝
      Me encantó que te gustara, muchas gracias por tus comentarios.
      Gracias, amiga.
      🤗😊👍🏼

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    • Buenos días, Nuria.
      Si por maestría te refieres a Maestro, es mi profesión, pero por lo demás, simple aprendiz que juega con las letras. 😜😝
      Será por todas las noticias que nos rodea, por mi estado anímico y porque los finales chungos forman parte de la triste realidad, pero todavía no estoy preparado para dárselos a mis personajes. ¡Los pobres! Dejémoslos que disfrutan de una sonrisa final. 😉👌🏼
      Regalazo que te gustara. Con vosotras, familia acervolense, es muy fácil escribir.
      Abrazo en volandas colgando desde el puente. 🤗😊👍🏼

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    • Buenos días, Mujer de Negro.
      En primer lugar, muchas gracias por tus comentarios.
      La verdad es que quitarse de encima algunos miedos es como saltar al vacío. A veces, es tan difícil.
      Me alegro de que te gustara.
      Con respecto al modo de comentar, es cierto que WordPress no admite más que su propio sistema, Twitter o Facebook, para iniciar sesión. Pensaba que también se podía con la cuenta de Google, pero no es así. No recuerdo si lo estaba cuando configuré el sitio y lo han denegado ahora.
      La necesidad de iniciar sesión es vital para evitar el spam. Sin embargo, como también tengo activada la verificación del primer comentario, voy a probar a desactivar lo anterior.
      Ahora para poder comentar solo es necesario introducir nombre y email. A partir de que yo apruebe el primero que se haga en el sitio, los demás aparecerán automáticamente.
      Siento los problemas, espero que ahora sea más fácil. Gracias por avisar.
      Bienvenida al Acervo y espero poder leerte en alguno de los VadeRetos. Ya he podido comprobar tu arte en las Lágrimas en el Desierto y sería un placer contar con tu participación.
      Un abrazo.

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  4. Buen día, JascNet
    Efectivamente; ya me aparece el apartado para la cuenta de gmail y es una maravillas, así evito traer de lo más profundo aquellas cuentas olvidadas. No conozco la dinámica de VadeRetos, pasaré luego a visitarte y descubrir de qué va
    Que tu fin de semana sea placentero, un abrazo

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  5. Me has llevado desde la desesperación de alguien que quiere acabar con su vida hasta vislumbrar algo que me ha hecho pensar en lo que al final era, un salto al vacío con recuperación. Ay que buen manejo de las letras.

    Te diré que hace algunos años mi hijo vino a casa diciendo que había hecho puénting, por supuesto que tenía edad para hacer lo que quisiera, pero me enfadé muchísimo y su padre se dio media vuelta, no dijo nada pero estuvo de «morros» el resto del día. Tal vez los que tenemos una edad (hablo de mí) no creemos que haya que experimentar con algo cada vez más arriesgado, pero así es la juventud.
    Un abrazo.

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    • Buenos días, Virtu.
      El mío no hizo puenting, pero sí Ala Delta. Yo también estaba más «cagao» que si hubiera sido yo el que me tirara. No me enfadé porque estoy acostumbrado a que haga cosas que yo fui incapaz ni de pensar en mis tiempos. Además, la madre se tiró también con él. 🤷🏻‍♂️😝
      Supongo que es cuestión de la edad, o más bien de la generación. En nuestra época podías atreverte a meterte en un campo lleno de vacas y algún toro, o cruzar la vía del tren cuando empezaba a sonar la sirena. Ahora, como bien dices, cada vez se necesitan experiencias más peligrosas y al límite de la seguridad. Cuestión de épocas.
      Me encantó que te gustara el relato y cayeras en la trampa propuesta. Ya sabes que, de momento, me gustan los finales felices. Para los otros ya está el Telediario. 😜
      Abrazo fuerte.

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  6. Has descrito estupendamente lo que se tiene que sentir antes de lanzarte. Pero yo ni muerta lo haría, x ahora claro, mi estómago tiene que estar conmigo en todo momento, no puedo estar abajo y él arriba. Jajajja

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    • Buenos días, Rubita.
      Evidentemente, como me conoces, sabes que yo tampoco lo haría, porque sería el «salto de la brocha».
      Pero me imaginaba que tú sí que te atreverías, ¿te estás haciendo mayó? 😜😝
      Gracias por pasarte y comentar.
      Besote gordo. 🤗😘🍻🍻

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