Un Espécimen Galáctico

Fotografía desenfocada de un primer plano de un prado. Solo puede verse los tonos verdosos del simulado césped y los reflejos en la lente producidos por la luminosidad.
Imagen de jplenio en Pixabay

La brisa suave y aromática de la pradera me besa los carrillos y mueve mi salvaje melena muy len…ta…men…te. Correteo dando saltitos, cual cervatillo. Mis piernas consiguen mantenerse en el aire, ingrávidas, durante unos segundos, antes de volver a posarse sobre la hierba. La imagen es digna de aparecer en un anuncio navideño de colonia.

Voy persiguiendo a una dulce y preciosa chica que ríe escandalosamente, aunque no consigo escuchar su risa. Ella se gira hacia mí mientras intenta escapar de mi abrazo y tropieza con una raíz perversa, cayendo y rodando por el césped. Yo me paro junto a ella, sereno, lozano, sorprendentemente relajado, cuando debería estar echando la papilla por el esfuerzo de la carrera. ¡Ni siquiera jadeo!

Ella me mira, entre sensual y traviesa, pero su cara cambia a espanto. ¿Se habrá dado cuenta que no soy un príncipe azul, ni siquiera celestón desteñido? No, no me mira a mí, está mirando a través de mí. ¡Qué chica más enrevesada!

Dada la gravedad de su cara, pienso que nos ataca algún monstruito, como los que acabo de matar para salvarla. Me vuelvo, dispuesto a sacar mi espada, aunque no la encuentro. ¡Si es que lo voy perdiendo todo! Pero no me da tiempo a ofuscarme, el motivo del terror es el sol. Su intensidad crece de forma anormal y peligrosa. Parece querer quemarlo todo en un ataque de furia, o de celos. Cierro los ojos, caigo al suelo y comienzo a gritar. Sí, un héroe también puede ponerse histérico.

Todo dura solo unos segundos o eso me lo parece a mí.

Cuando vuelvo a abrir los ojos estoy tendido bocarriba y la potente claridad sigue lastimándome la vista, pero no quema. Intento incorporarme y choco contra la nada. Una nada bastante sólida. El golpazo ha sonado como si hubieran dado la una en la iglesia de San Drogón y debo tener la frente y la nariz como un guiri el primer día de playa.

Tras unos instantes de confusión, y casi pánico, descubro que estoy dentro de una caja de cristal, o algo similar. ¡Por las barbas de mi abuelo! ¿Estoy muerto y se han puesto de moda los ataúdes transparente? ¡Qué siniestro, aunque ocurrente!

Sin embargo, debe haber habido algún error, porque estoy vivo. ¿Estoy vivo? Me palpo y me pellizco, intentando confirmar mi todavía existencia terrena. Me duele y pienso, ¿seguirán los fantasmas sintiendo el dolor físico? Bueno, al menos soy un espectro ocurrente.

Miro mi entorno y veo que estoy en una especie de habitación de hospital, tan blanca que incomoda. Varias máquinas se conectan a mi ataúd y muestran gráficos muy ilustrativos, pero que no tengo ni idea de qué quieren decir. El silencio es estremecedor y me reconforta, hasta que recuerdo que estoy dentro de una caja, de un cajón, ¡de un féretro! Busco algún botón o resorte que consiga abrirla, pero no lo encuentro. Golpeo la tapa, intento forzarla, la empujo con mi cabeza, la insulto, pero nada. Al final lanzo un desesperado grito:

—¡QUIERO SALIR DE AQUÍ!

Y la caja se abre. ¡Lamarequemeparió! ¿Era así de fácil?

Consigo incorporarme, sentarme y no caerme de frente por el intenso mareo. En ese momento, descubro que tengo cables pinchados en mis brazos. En un alarde de valentía y arrebato me los arranco y luego vuelvo a gritar. ¡Tengo repulsión a la sangre! No me da tiempo a desmayarme, un extraño artefacto metálico con brazos, parecido a un espantapájaros, se acerca y me planta dos tiritas, una en cada brazo. ¡Qué atento! Le hablo y pregunto, pero no me contesta. Tampoco tiene cabeza, cara u orejas. ¿Las necesitará?

Cuando intento ponerme de pie vuelven los mareos. El nivel de aturdimiento y desorientación es tremendo. ¿Cómo he llegado aquí? ¿Cuándo lo he hecho? ¿Cuánto tiempo me he llevado ahí dentro encerrado? Por el dolor de cabeza y la sensación de malestar debo haber estado en un fiestón con barra libre. ¿Quién me ha traído entonces? Dudo que haya llegado a este sitio por mis propios pies. ¡Necesito encontrar respuestas!

Mi primer paso ocasiona la erupción del Krakatoa, pero no llego a vomitar. El alarmado espantapájaros metálico ha acudido raudo y veloz con un cubo en sus manos. ¡Esto es un mayordomo y no el de Batman! Cuando comprueba que ha sido una falsa alarma, se retira y vuelve con un recipiente lleno de agua. Bueno, tal vez haya que reprogramarlo para que la próxima vez venga con una cerveza.

Consigo dar mis primeros pasos, aunque mis piernas temblequean como un vil imitador de Elvis. Me siento ligero, como si flotara dentro de una gran piscina. Sospecho que si me lanzo hacia delante podría nadar en el aire. ¡Madremía! Todavía debo andar bastante ebrio. Mi traviesa sonrisa, reflejada sutilmente en el cristal de la puerta, me delata. Esta se abre en cuanto me aproximo. Qué detalle, este hotel se merece cinco estrellas en la guía Michelón.

Salgo al pasillo y aparece en frente otra pequeña habitación con aspecto de WC. Desconozco si es esa su función, pero, al verlo, mi apremiante cuerpo me impulsa a entrar en él y usar el receptáculo con apariencia de váter. Espero que sea eso y no un lavabo o una pileta moderna. Por el tiempo que me lleva vaciarme deduzco que, o me he bebido toda la bodega del pub que visité anoche, o esos cables me han hinchado como la rueda de un tractor. ¡Ay, qué delicia!

Cuando sacudo y me vuelvo veo una aparición espeluznante, horripilante, repulsiva, tirando a desagradable, que me hace gritar, esto se está volviendo ya una costumbre. Ella grita también, aunque no la escucho. Doy un paso atrás, ella también. Le saco la lengua, ella también. Me río, ella también. Evidentemente, es un espejo y me hace comprobar que voy totalmente desnudo. ¡En pelota viva! Menos mal que todavía no me he cruzado con nadie. Cojo una especie de cortina, de aspecto metálico, con el suficiente ancho para envolver mi menudito cuerpo. Me vuelvo a mirar en el espejo y quedo complacido. He pasado del monstruo del pantano a Octavio César muy Augusto.

Regreso trastabillando al pasillo y lo recorro, vacío, frío y silencioso, hasta llegar a una sala, desangelada, con solo una mesa en el centro y una silla junto a la pared. Por lo visto, no se esperan visitas. Sobre la mesa hay una gran cesta llena de fruta. ¡Qué original! No me da tiempo ni a acercarme cuando un enorme y aterrador rugido me hace dar un respingo y pensar que me ha seguido el monstruo del sueño. Por suerte, un segundo rugido, esta vez más parecido a un ronroneo, me hace darme cuenta que el causante de los bramidos es mi propio estómago, se ve que le da igual el menú vegetariano.

Cuando cojo la silla para sentarme, educado que es uno, como por arte de birlibirloque aparecen en la mesa varias jarras llenas de líquidos coloridos, algunos espumosos, recipientes llenos de comida y algo que parece frutos secos. Su apariencia no tiene nada que ver con cualquier cosa que antes haya comido, pero cuando la necesidad apremia no hay remilgos que valgan. Así que me lanzo a la mesa y haciendo honor a mi indumentaria me pego una orgía romano-alimenticia que avergonzaría al mismísimo Baco, Saturno o a cualquier de sus primos.

Cuando aún no he llegado a los postres, la pared que queda justo frente a mí se vuelve transparente. Por un momento, me quedo petrificado y con la boca abierta. La comida se me cae de ella, de forma bastante asquerosa. El robot espantapájaros, que ha debido venir tras de mí, se muestra solícito para limpiarla y por poco me asfixia. Esto consigue sacarme del embobamiento y me hace levantarme para observar la ventana desde más cerca.

Lo que veo a través de ella me hace estremecer, sudar, temblar, casi llorar, ¿gritar? Seguro. Ante un fondo profundo y totalmente ausente de luz, una gran concentración de nubes va dejando vislumbrar un planeta rodeado de varias lunas. ¿¡Eso es el espacio!? ¿¡Estoy en una nave espacial!?

Simulando lo que el protagonista ve, he creado un marco que recuadra una imagen espacial con varios planetas, de distinto tamaño, entre nubes blancas y grises.
Todo el montaje tiene tonalidades azules y metálicos. Los típicos de una imagen espacial.
Montaje a partir de la imagen de Willgard Krause en Pixabay;

No puedo creerme que todavía me duren los efectos de los efluvios etílicos o es que de verdad estoy dentro de una escena de StarTrek o StarWars o Stardentrodeunsueño.

Me vuelvo y comienzo a preguntar a la habitación vacía, a gritos, por supuesto:

—¿QUÉ HAGO AQUÍ? ¿DÓNDE ESTOY? ¿CÓMO HE LLEGADO A ESTA NAVE?

Me responde el eco de las paredes y como son bastantes obtusas no me sacan del misterio. Grito más fuerte, pensando que los ocupantes de esta nave podrían ser  bastante duros de oído. Por supuesto obtengo la misma respuesta anterior: el eco de mis alaridos.

Si esto fuera una historia de Asimov, de Bradbury, de Clarke o de cualquiera de esos genios de la Cifi, me habría respondido una voz metálica, egocéntrica y convincente que me calmaría y me situaría en esta trama. Pero no, por lo visto la IA de esta nave se jubiló antes de tiempo o le llego un ERE que me ha dejado a mí más solo que un garbanzo en la sopa de un asilo.

Una agitación exterior me hace volverme y ver aparecer, a través del cristal, otra nave. La sorpresa me vuelve a abofetear, no ya por la nave en sí, es que en su cabina transparente hay gente saludándome. Puedo ver a unos quince o veinte niños mirándome expectantes y curiosos. ¿Niños? Son criaturas pequeñitas, pero… Uno tiene cuatro ojos, pero no lleva gafas; otro cuatro brazos, y no creo que sea Shiva; a uno, en lugar de piernas, le salen del tronco unos tentáculos parecidos a los de un pulpo; otro no es humanoide, es… parece… creo que… ¡Es asqueroso! Todos disfrutan como si fuera la excursión infantil de algún colegio.

La nave pasa de largo y la sustituye otra, de las mismas características, pero ahora el escaparate está lleno de habitantes mucho más viejos, o eso parecen en comparación con los anteriores. Todos tienen más arrugas que un plato de callos. Uno es todo pelo, muy largo y blanquísimo, no sé si está bocarriba o bocabajo; otro es una inmensa bola flotante con una gorrilla de algún equipo deportivo, no soy capaz de descifrar las letras; otro es una amorfa y asquerosa gelatina que se expande y contrae continuamente; otro… ¡Da igual! ¿¡Qué coño son y de dónde vienen!? ¿Es una excursión del INSERSO marciana?

Uno de los yayos alienígenas, con lo que parece una mano, señala enfáticamente algo que está a mi derecha. Todos los vejestorios atienden sus indicaciones y saltan y gritan exaltados. Otro señala hacia la izquierda, nueva excitación. Empiezo a sospechar que no estoy solo.

Intento escudriñar desde mi aparente balcón qué es lo que están viendo esos bichos¸ pero no soy capaz de ver más allá de lo que tengo enfrente.

—¡QUIERO VER EL EXTERIOR! —Vuelvo a gritar de forma histérica, involuntaria e inquisitiva.

La IA, si existe, es incorpórea y silenciosa, pero solícita. En un acto de auténtica prestidigitación, convierte toda la sala en una inmensa pecera que me hace parecer una mojarra en un acuario. Ya no existen paredes. Puedo divisar todo el universo a mi alrededor. También el techo y el suelo se han vuelto transparentes y grito ante la posibilidad de caerme al vacío. Sí, parezco una cumpleañera histérica, pero nadie me había avisado de este fiestón.

Después de conseguir tranquilizarme, gracias a la botella de lo que parece cerveza y que he apurado de un solo trago, me dedico a investigar con más sosiego la infinitud del exterior. Efectivamente, no estoy solo. En la nave puede que sí, pero no en el exterior, diez, veinte, treinta… ¡Qué digo! Más de cien naves, miles de ellas, se sitúan perfectamente alineadas lateralmente a la mía. En cada nave hay un individuo, unos humanoides, otros cuadrúpedos, otros… cualquiera sabe qué son. Todos colocados como en un inmenso y panorámico expositor de un… ¡¿Zoológico?!

Esta es una disquisición demasiado complicada y agotadora para mí. Espero ser un pichón expuesto en un parque zoológico espacial y no un posible fiambre en el escaparate de un centro de alimentación para consumidores galácticos.

Con los ojos llenos de lágrimas, me doy cuenta de que, con un nuevo truco de magia, todas las viandas que había en la mesa han sido repuestas e incluso han añadido alguna sorpresa más. Sea cual sea el caso en el que me halle, qué menos que me muestre orondo y feliz. Voy a indagar en los manjares que me han dejado y brindaré porque mi persona sea la más bonita de ver y la más desagradable de comer, por si acaso.

¡SALUD!

Relato escrito para el VadeReto de este mes:
Inventa una historia de Ciencia Ficción a partir de la introducción ofrecida.

P.D.: Cabecera creada a partir de la Imagen de Willgard Krause en Pixabay

33 comentarios en “Un Espécimen Galáctico

  1. Pingback: VadeReto (ABRIL 2022).- | Acervo de Letras

  2. Por supuesto que faltaba el relato de tu propio reto y te ha quedado genial. Me encanta el toque humorístico que le imprimes al relato sin dejar también de transmitir la desesperación y el desconcierto del protagonista. Situación muy curiosa en la que lo has puesto, nos dejas pensando en lo que le ha pasado. Me encantó Jasc, saludos…

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    • Pues claro, como iba a faltar a mi propia cita, aunque casi tarde, como siempre. 🤷🏻‍♂️😂😂
      La verdad es que quería huir del tono apocalíptico, aunque queda abierto a interpretación, claro.
      Lo que no cabe duda es que este espécimen gritón es una buena pieza de exposición. 😅😂😂😂
      Muchas gracias por tus palabras, Ana.
      🥰🥰🤗😊👍🏼

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  3. Antes de nada quisiera saber si se pueden echar cacahuetes al homo pragmaticus. Ante la duda, me abstengo: quedan pocos y, con esta situación, quien sabe si pueden hacer falta…

    Un relato divertido, plagado de tics y comparaciones con acento muy de aquí que lo hacen una delicia. La trama te produce esa tensión que hace que desees saber como termina el asunto, por mucho que intuyas que bien, lo que se dice bien, no va a terminar. Pero, sobre todo, está el humor, el género más difícil con mucha diferencia. Humor del bueno, del de sonrisa floja y retranca.
    He disfrutado mucho leyéndolo, un gran abrazo.👏👏👏

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    • Güenas, Senatus Israelius.
      Por supuesto que le puedes echar cacahuetes, aquí les decimos manís o arvellanitas; y también almendras, nueces y garrapilladas. Mientras sea de comer, el Homo Augustus te dará las gracias y te obsequiará con una gran sonrisa. Si le echas bocadillos de jamón hasta te hace saltos mortales, pero mortales por el riesgo del artista. 🤣🤣
      Eso sí, te va a salir caro, vas a tener que comprarle un boleto a Elon Musk para que te lleve a las coordenadas galácticas. 😝😂😂😂
      Me alegra mushísimo que hayas disfrutado y reído, es lo más importante para mí. Y que me lo transmitas con tus efusivas palabras es un regalazo para el que solo quiere entretener y contagiar sonrisas.
      Un abrazo, amigo. 🤗😊👍🏼

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  4. José, enhorabuena por la historia, me quedo sonriendo. Vaya un personaje. Que imaginación tienes, la historia es muy ágil gracias a los toques de humor.
    Un placer leerte.
    Que pases un buen finde .

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    • Muchas gracias, Ángel.
      El personaje, además de ser un gritón impresionante y un glotón incontrolado, es un conformista que ante su inquietante destino no le queda más que tomárselo con resignación… y buenos banquetes. 😅😂🤣
      Me encantó que te gustara.
      Buen finde largo también para ti.
      Un abrazo. 🤗😊👍🏼

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  5. Me ha encantado, me recuerda a las aventuras de cierto piloto espacial XD
    Con esos toques de humor y referencias a la cifi clásica.
    Me ha recordado también a algún episodio de la mítica La dimensión desconocida (The Twilight Zone).
    ¡Enhorabuena!

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    • Muchas gracias, Tony.
      Viniendo del creador del Piloto Jim y de tantas divertidísimas historias es un regalazo.
      Menudas comparaciones me has hecho 🥰🥰🥰
      ¡Qué bueno que te gustó!
      Un abrazo. 🤗😊👍🏼

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  6. ¡¡Pero que maravilla, JascNet!! 😀 😀 😀 Me ha encantado, eres un mago de las palabras y las situaciones, de las relaciones y los párrafos medidos… ¡¡Un maestro de la escritura!! ¡¡Felicidades!! Y gracias por acogerme en este espacio (valga la redundancia) de letras. Nos vemos el próximo mes ❤

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    • Guuuuuauuuu, ¡Qué de piropos!
      Gracias a ti por estas palabras. ¡Qué regalazo! 🥰🥰🥰
      ¿Acogerte? Tienes siempre las puertas abiertas de par en par y un sitito en la terraza, cerquita de los montaitos y la bebía. 😜
      Bienvenida a la familia acervolense.
      Me encantó que te gustara.
      Un abrazo 🤗😊👍🏼

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    • Hola, Nuria.
      ¿Persecución de enamorados? ¿Te refieres al ligón saltarín y la chica trompicona o al prota y al espantapájaros metálico? 😂😂😂
      Buen, es una de las cosas que más me gustan: Engañar al lector, jugarle con la trama y ver como reacciona. En tu caso veo que te gustó y ese es mi regalo.
      Muchísimas gracias por tus palabras, Nuria.
      Un abrashazo 🤗😊👍🏼

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    • Hola, África.
      ¿Cómo empezó? puesss… 🤔 El muchacho estaría… O comiendo, o gritando. 😂😂😂
      Está claro que lo han secuestrado, pero… ¿Quiénes? ¿Cómo? ¿Dónde? ¿Por qué no nos lo cuentas tú? 😜
      Como lectora tienes el derecho y el placer de inventar y completar el resto de la historia.
      Me encantaría saberlo. 😉👌🏼
      ¿Te animas?
      Gracias por tus comentarios, un abrazo. 🤗😊👍🏼

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      • Pues… es que lo del secuestro galáctico…
        Casi me quedo en la pradera, naturaleza, rocío… bruma matinal..,
        Quizá soy más mundana, y práctica… tal vez fue todo un sueño.
        Despierta agradecido por encontrarse en un lugar conocido, con sensaciones extrañas tras tan raro sueño…o no lo fue….?

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        • Pues en estos casos, África, siempre hay dos opciones. Pudo ser un sueño la pradera y despertó en la caja, o, en realidad, su aventura espacial es la pesadilla y desea despertar de nuevo en ese paraíso.
          Como entre Marlen (Trujamán) y yo ha nacido una porfía por continuar el relato, quién sabe, tal vez se respondan algunas preguntas o quizás lo enredemos todavía más. 😂😂😂
          Veremos lo que depara la musa inspiradora.
          Saludos.

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  7. Hola José. Una historia interesante que me recordó a La dimensión desconocida (The Twilight Zone). No sé si la conoces, es una vieja serie de ciencia ficción muy, pero muy buena. No pude evitar leer tu relato como si la estuviera viendo en una pantalla y en verdad me quedó la sensación de estar atrapada en esa jaula galáctica. Disfruté mucho la lectura/video-imaginación. Me encantó el uso del andaluz avanzado (¡Lamarequemeparió!, por ejemplo) jajajaja 😁Un abrazo 🐾

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    • Hola, Rosa.
      Claro que la conozco. Grandísimas episodios que recuerdo en blanco y negro. Estaban basadas en relatos de grandes escritora de la ciencia ficción y el terror. Creo recordar que uno de ellos era Richard Matheson, el creador de «Soy Leyenda» y «El increíble Hombre Menguante». Su colección de relatos es maravillosa.
      ¡Andalú Avanzao! 😂😂😂
      Es que me sale de sopetón. 🤷🏻‍♂️😝
      Qué güeno que te gustó.
      Muchas gracias por tus comentarios. 🥰
      Un abrazo 🤗😊👍🏼

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  8. Desde luego, entre tanto apocalípsis, nos faltaba el humor JascNetiano. Pensar que puedo convertirme en el alimento de una horda de abuelos alienígenas y reírme de la situación, sólo se te puede ocurrir a ti. ¡¡¡Inconsciente!!! ¡Lamarequemeparió!
    ¡¡Me encanta que la risa se apropie de todo lo existente!! Y nadie como tú para lograrlo. Es que, Jose, te necesitamos para curar estas fiebres de seriedad y malos presagios. He disfrutado muchísimo esta delicia.
    Glotón incontrolado, conformista ante su inquietante destino, gritón aspamentoso ¿De dónde habrá salido este espécimen?
    ¿Cómo termina? No me importa, mientras tanto, aún sigo riendo. Y no sé por qué me da la impresión de que esa era la intención.
    Un abrazote grande grandote.

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    • Ay, Ipuin Kontalari Maitea 🥰🥰🥰
      ¿Te ha gustado y lo has disfrutado riendo? ¿Cómo va a ser otra mi intención? Además, es un gran regalo para mí.
      Intento tomarme las cosas con humor, al menos en lo que a contar historias se refiere, que la vida real ya es bastante cabrona.
      ¿De dónde habrá salío este espécimen? Pues yo, más que gritar, soy de soltar tacos y acordarme delamarequeparió la puerta, el mueble, el sofá con el que tropiezo. Pero creo que reaccionaría igual que el muchacho del relato. Si la cosa no tiene remedio, pues a comer, beber y disfrutar del exhibicionismo. 🤣🤣🤣
      ¡¡¡JascNetiano!!! Me ha encantao. 🥰🥰🥰
      ¿Cómo continua? (Porque no quiero que tenga final, además sería dentro del estómago de algún ET) pues hay dos opciones: Me lo contáis vosotras/os (yo siempre incitando a la escritura) o un día de estos me da por continuarlo yo. Quién sabe. Siempre hay tiempo. 😜😂
      Muchísimas gracias por tus palabras, Marlen. Sabes como alegrar un domingo. 😍😍😍
      Un abrazo tan grande como la barriga que se le va a queá al espécimen. 😂🤣
      🤗😊👍🏼

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      • Ja Ja Ja!!! Menuda barriga!! Que conste que al espécimen ese me lo imaginé con tu cara (con sombrero y tó) y el improperio salía de tu/su boca más de una vez.
        ¿Continuación del relato? Ahora estoy bastante liada… pero no lo descarto. Como tú dices: Siempre hay tiempo. Ya sabes que vascos y órdagos hacen buenas migas. A ver quién se apunta. Tú quedas comprometido, ¡por hablar!
        Gracias a ti por tu humor maravilloso. Un abrazaso!!

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        • ¿Te me imaginaste con sombrero, barrigota y en pelota corriendo por la nave? 😱😱😱
          ¡¡¡O tienes mucha imaginación o fue una pesadilla!!! 🤣🤣🤣🤣
          Por la continuación no hay problemas, tengo tantas cosas pendientes. 😝
          Pero vamos a dejar que estos comentarios se olviden en la mente de la gente. 😅😂
          Un barrigonazo, digo abrashazo. Aunque viene a ser lo mismo. 😜🥰

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    • Muchas gracias, Mar.
      Preciosas palabras. 🥰🥰🥰
      Imaginación nunca me ha faltado. La de cates que me he llevado por mi vida contemplativa en la clases. 😅😂
      Lo difícil es llevar esas locuras mentales al papel y conseguir alguna sonrisa. Espero haberlo conseguido.
      Me alegro que te gustara. Un abrazo 🤗😊👍🏼

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  9. Hola, JA. Verás cuando te despejes de la resaca. Te han pillado los de la perrera espacial que son unos que se dedican a pillar especímenes de allá por donde pasan y luego, en el mejor de los casos acabas en un circo galáctico. La otra opción es que como no hagas gracia acabes en algún laboratorio para hacerte igual que aquí a las ranas.
    Bueno, siendo graciosillo igual puedes hacer carrera circense y ya ves que comida y bebida no te faltará, así que mejor hacer bolos interplanetarios que en una sala de diseminación o peor en un matadero de hamburguesas alienígenas. Te recomendaría no te cebases que al precio que, por eos lares, estará la carne igual se comen al payaso después de hacerles gracia.
    Si necesistas ayuda con la cerveza pásame las coordenadas que unas 🍻🍻🍻🍻 por la geta no son para desaprovechar. 👽🖖🏼

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    • Buenos días, JM.
      La verdad es que entre servir de buen condumio, que tendrían para varios meses, o hacer el payaso, me quedo con lo segundo. Aun sin querer, me sale mejor. 😅😂🤣
      Además, tratándose de beber y comer gratis, ahí los gaditanos somos expertos. No creo que haya una ciudad con más fiestas gastronómicas en la calle cada año. Gratis y con fiesta.
      Cerveza hay, aunque no como la de la Tierra. Es una cosa amarilla con espuma y prefiero no pensar su procedencia. Está fresquita y es lo que hay, así que mejor disfrutarla sin ser pejiguera.
      Gracias por tus comentarios, te mando unas cuántas para que las degustes.
      Un abrazo 🤗😉🍻🍻🍻🍻

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