Mi Primer Viaje

Hoy voy a hacer mi primer viaje. Es normal, tengo solo tres añitos. Cuando mis padres me dieron a elegir, no lo dudé ni un segundo, ¡quiero volar! Tuvimos que esperar al fin de semana y se me hizo más largo que la espera de la merienda. Estoy nerviosa y asustada, ¿Qué se sentirá siendo como un pájaro?

El trayecto en coche es corto, aunque se me ha hecho interminable. El “¿Falta poco papi?” se me ha escapado demasiadas veces. Menos mal que ellos tienen más paciencia que yo. A mami se le han ocurrido un montón de canciones de viajes y al final no me he dado cuenta de que habíamos llegado.

El sitio es muy grande y está lleno de gente. Debido a mi altura no puedo ver nada, por eso le cojo la mano a mi papá y la agarro muy fuerte, me da miedo perderme entre tantas personas. Avanzamos, casi sin espacio, y yo me agarro también a mi mami para que no se pierda ella. ¡Parece que todo el mundo se ha puesto de acuerdo para viajar hoy mismo!

Por fin salimos a una zona, donde hay menos gente, y el sonido atronador de los altavoces me retumba en los oídos y tengo que tapármelos. Aparece una chica joven, muy simpática y guapa, con pinta de azafata. Me dedica bonitas palabras y su sonrisa me tranquiliza. Habla con mi padre, asiente convencida y me tiende la mano, invitándome a que me agarre a ella. Yo miro a mis padres y ellos me empujan con la mirada a que lo haga, pero no me suelto de mi papi. Él intenta convencerme, dice que tengo que entrar yo sola. ¿Yo sola? Me empiezo a poner muy nerviosa. Él consigue desasirse y la chica me arrastra con ella, con dulzura, pero inflexible. Yo me dejo llevar, aunque estoy tan asustada que no reacciono hasta que lo veo.

¡Allí está el avión!

¡Es precioso! Tiene un color rojo intenso, con las alas amarillas y como un ventilador en la punta. Brilla con la luz del sol y… aunque es grande… no lo parece tanto como cuando lo he visto por la tele.

Llegamos a unas escaleras, pero sus escalones son demasiado altos para mí, así que la chica me coge en brazos y me suelta al subir a la plataforma. Me lleva hasta un asiento y su gran sonrisa se despide con mucha dulzura. Me entra una tristeza involuntaria y mis ojitos se empañan con la aparición de tímidas lágrimas. Quiero ver a mis padres, pero, cuando giro la cabeza intentando buscarlos, se encienden todas las luces deslumbrándome y una música espantosa comienza a berrear dejándome casi ciega y sorda.

El avión tiembla, se estremece, se mueve… ¡Vamos a despegar!

Todo ocurre demasiado rápido. Primero el avión avanza muy lentamente y luego va cogiendo velocidad poco a poco. El estómago se me encoge y el aire, que me golpea en la cara, seca rápidamente mis lágrimas. ¿Ya ha comenzado mi viaje?

Siento como el corazón me late con más fuerza y mis manos se ponen blancas por la fuerza con que me agarro. Comienzo a oír gritos, risas y algún aplauso. Todas son voces de niños. Yo cierro la boca muy fuerte, no quiero tragarme ninguna mosca. Al mirar por la ventanilla, ¡veo a mis padres! Pero desaparecen rápidamente. Antes de que me dé tiempo a asustarme, aparecen de nuevo. Desaparecen y vuelven a aparecer. Se van y vuelven. ¿Qué misterio es este?

El avión ahora va muy rápido y siento como el aire me mantiene en volandas. Como cuando papi gira conmigo en brazos. ¡Es una sensación maravillosa!

Ahora que mis ojos se han adaptado a la luz del ambiente, miro a mi derecha y veo… ¡¡¡Un caballo con alas!!! Miro hacia atrás y me persigue… ¡Un conejo montado en un globo! A su lado… ¡Un delfín vuela con sus aletas como si fueran alas! Encima de cada uno hay un niño riendo, gritando, disfrutando del viaje. Todos menos uno, más pequeño, que no para de llorar. La risa de todos los demás me contagia y yo también me pongo a reír.

Aunque estoy dentro del avión, levanto los brazos y simulo ser un pájaro y… ¡Vuelo!

—¡Es reconchimegashuli! —grito. No sé lo que significa, pero se lo he escuchado a un compi del cole. Por la expresión de su cara, viendo en su mano una chocolatina, tiene que querer decir lo mismo que yo ahora siento.

Mis padres siguen apareciendo y desapareciendo hasta que una música muy chula nos avisa que el viaje toca a su fin. Poco a poco nos vamos parando y, transcurridos unos segundos, vuelve a aparecer la chica simpática, me coge en brazos y me lleva con mis padres.

—¿Te ha gustado? —me dicen al mismo tiempo los dos. Yo les digo que sí moviendo muy rápido mi cabeza y abro los ojos mucho ante su pregunta—. ¿Quieres dar otra vuelta en el Tiovivo?

—¡Claro que sí! —les respondo—. Pero ahora quiero montarme sobre una paloma.

¡Me encanta volar! ¡Cuándo sea mayor quiero ser pilota!

Relato escrito para la propuesta literaria VadeReto de este mes:
Inventa una historia que se desarrolle en el interior de un avión o similiar.

(Imagen de la cabecera de Gerhard G., en pixabay.

VadeReto (Septiembre 2021)

Descripción del logo.-
De fondo, una mesa de escritorio, con avíos de escritura: Cuaderno abierto con borrones, una cartera, un cubilete con lápices, un despertador y, destacando, una pluma roja de ave dentro de un tintero. Todo esto queda enmarcado por una corona de laurel dorada. La parte exterior, queda oscurecida. En la parte inferior, aparece en horizontal, una cinta, también dorada, donde aparece escrito el texto "VadeReto" y debajo de éste el mes abreviado y el año, dentro de un rectángulo plateado.
Nota.- Para esta ocasión, he añadido un fondo de cielo tormentoso. Azules y violetas se alternan entre las nubes.

Buenos días/tardes/noches sean…

Diciembre es el mes oficial, según el calendario, en el que termina un año para empezar otro. A efectos prácticos, es una de las formas en que medimos las etapas de nuestra vida. Sin embargo, el mes que realmente nos da la sensación de cambio es Septiembre.

Septiembre da finalización a las vacaciones oficiales, las que suelen disfrutar la mayoría de la gente, los que pueden. Pero Septiembre también es el mes del comienzo del curso escolar, para todos los que están en edad de colegio o en etapa de formación. Es el mes del regreso al trabajo. Del fin de las buenas temperaturas, para los que gustan de la “caló”, y del comienzo del frío, o al menos de la sabanita en la cama y la rebequita en la calle.

Septiembre para la mayoría es un mes apático, por no decir antipático, desagradable, desteñido… Vamos que andan locos por que llegue al calendario.

Para otros, sin embargo, entre los que me encuentro, es el mes de las vacaciones tranquilas; del comienzo de nuevos proyectos; del tiempo templado, ni frío ni caló; del descanso antes de la vorágina ante, pre y navideña. Un mes para volar.

¿Volar? ¿Quién ha dicho volar? Pues ya que lo mencionáis…

Vamos a coger un vuelo en el VadeReto de este mes.

Imagen de un avión en vuelo realizada a contraluz. Se ve la silueta del aparato sobre un cielo con tonos amarrillos, predominante, y marrones, nubes. El sol está tapado por la aeronave y ésta apunta hacia arriba.
Imagen de Gerhard G en Pixabay

¿Qué os parece si nos inventamos una historia que se desarrolle en el interior de un avión?

Seguro que a más de uno y una se le ha pasado por la cabeza ya una historia terrorífica de accidentes, secuestros, virus o criaturas malévolas flotando en el aire.

Pero, también tienen cabida las historias románticas, de conocimiento, de cambio, de amistad, de nuevas relaciones, de compartir momentos, de vivir unos minutos u horas en un lugar cerrado y a mucha distancia de la sólida y segura tierra.

Interior de un avión. No se ven detalles enfocados, solo la mirada desde el fondo del pasillo (parte trasera del avión) y la tanda de sillones a cada lado de la imagen.
Imagen de Nick Zigic en Pixabay

Como casi siempre, tenéis libertad para usar el género que más os guste: drama, terror, comedia, thriller… mezcolanzas y mixturas, incluidas. Dejaos llevar por las emociones.

Nunca mejor que en este caso, dejad volar vuestra imaginación y que aparezca la musa entre las nubes y os llene de inspiración.

El Comandante y todos los miembros de la tripulación del Acervo os dan las gracias por elegir este vuelo para vuestra travesía escritoril. Esperamos que el viaje sea de vuestro agrado y que nos hagáis disfrutar de vuestros maravillosos relatos.

Reclinad vuestros sillones, conectaros a una buena música y… ¡DEJAOS LLEVAR!
Besos y achuchones.
😊😉😘😘😘