Un Cadáver a la Mesa

Imagen de un rincón de un bosque en dónde se ven dos árboles. Uno delante, grande e imponente, con las ramas, también grandes como en un inmenso abanico. El otro árbol tiene las mismas características, pero aparece más pequeño en la perspectiva. Ambos crean una especie de burbuja de aire que engloba la escena y sus troncos, de forma que el verde de las hojas se transforma en marco de la escena y la fotografía.
Imagen de Jplenio en pixabay.

«Al fin llegué a los pies de aquella impresionante y antiquísima deidad. Su anchura me limitaba todo el horizonte y se elevaba de forma tan indefinida que parecía perderse más allá del firmamento.
El silencio era tan intenso que dañaba a los sentidos. Solo mi corazón se empeñaba en querer quebrantarlo. La quietud era tan profunda que ni la más tenue brisa se atrevía a perturbarla.
Con un hondo suspiro hinqué mi rodilla ante ella. Agaché la cabeza y le dediqué la plegaria que desde pequeño me habían inculcado. Deposité mi carga en el suelo y le agradecí su protección y vitalidad para la consecución de mi misión.
Me fui dejando tras de mí el pesadísimo lastre que me había encadenado durante tanto tiempo y sentí ganas de salir volando.
Allí quedaron solos, como en un encantamiento, los espíritus ancestrales y su cadáver.
...»

Emprendí el camino de regreso hacia mi cabaña. El día se había ido escabullendo sin que me diera cuenta y solo al ver luces iluminando sus ventanas me apercibí que la oscuridad se había adueñado del bosque. Abrí la puerta e intenté entrar dejando fuera mi desaliento y pesadumbre.

—Hola hombretón, has tardado mucho hoy en buscar la leña —me dijo ella nada más verme.

Como siempre que regresaba, me mostraba la más dulce de las sonrisas. Su belleza se resistía al tiempo y su presencia era la única fuente de calor que conseguía aislar las paredes del imperecedero invierno exterior.

—Ya está la cena, ¿has visto a Jai?

Un tremendo escalofrío hizo estremecer cada hueso de mi cuerpo. Endurecí el gesto para impedir que se mostrara toda mi negrura interior. Respondí con un minúsculo hilo de voz, evitando que su temblor me delatara.

—No.

—No le he sentido desde esta mañana. La humedad de la noche se está transformando en niebla y el frío no es bueno para sus viejos huesos.

Siguió con sus avíos en la cocina y yo, dándole la espalda para ocultarle mi semblante, me dirigí hacia la mesa. Las tres sillas se mantenían fieles a su alrededor y los cubiertos aparecían perfectamente alineados junto a cada uno de los tres platos.

—¿Estás seguro que no está afuera contemplando la salida de su querida amiga, la luna?

—No —dije de nuevo. Solo los monosílabos se atrevían a escapar de mi garganta.

—¿Qué te pasa? Te noto muy cansado.

Resoplé y, sin volver a responder, me senté en mi sitio, con la mirada baja y fija en el plato aún vacío.

—Verás cómo esta cenita que he preparado te reconforta.

Me llenó el plato de humeante sopa y sus efluvios me embriagaron, llevándome algo de calor y sosiego a mi lacerante corazón.

Ella se sirvió también y se sentó enfrente de mí.

—¿Sabes qué te digo? Tengo demasiada hambre y frío. ¡Hoy no vamos a esperarle! Ya regresará cuando su estómago le demande calor y sus congelados huesos anhelen la calidez de la chimenea.

Sorprendido ante su arrebato, miré hacia la silla que estaba a mi derecha, completamente vacía y fría. Ella también la miraba, pero parecía no ver nada.

—¿Has conseguido mucha leña? —me preguntó, intentado disimular la inquietud que la atenazaba. Era la primera noche que cenábamos sin su presencia—. Ha dicho la radio que se avecina un temporal de nieve. Mañana deberíamos de ir a comprar reservas, por si nos quedamos aislados.

Yo le respondía con simples gestos de mi cara o de mis hombros. Cada palabra que intentaba escapar era atrapada por mi desangelado ánimo.

Ella hablaba sin parar, parecía destilar una nueva frescura, denotaba que la había abandonado una pesada carga. Me contaba lo que había hecho durante el día; sus planes para mañana; las noticias que había escuchado en la radio; sus quehaceres con los animales. Yo empecé a relajarme y, sin darme cuenta, comencé a hablar también. Hacía años que no manteníamos una distendida y sencilla conversación. Su presencia siempre flotaba entre ambos y la distraía de mis palabras. Era un impenetrable obstáculo hasta para nuestras miradas.

La veía hablar, con jovialidad y aplomo. De vez en cuando, miraba levemente hacia su asiento, pero el vacío no la capturaba. Su ausencia parecía no hipnotizar su atención y volvía a su sencilla verborrea. Me miraba candorosamente. Sus ojos me mostraban que su felicidad todavía era posible.

Conversamos toda la noche y ni una sola vez torció su preciosa sonrisa. Incluso, luego, mirándola mientras dormía, la sentí en paz y libertad. Por fin había escapado a sus cadenas.

Jailergud la controlaba desde que nació. Nada podía hacer sin su consentimiento y ella no sentía libertad para hacerlo sin su consulta. Toleraba mi presencia con desprecio, pero sabía que no podía remediarlo, yo nunca renunciaría a ella y no podía arriesgarse a que ella se rebelara y escapara a su influjo. Hoy, por fin, he conseguido que recobre la libertad que nunca tuvo.

Ahora, una inmensa paz invade también mi alma. Puedo confirmar que no he errado en mi empresa.

¡No, no soy un asesino!

Jailergud murió hace ya siete años y, desde entonces, ella soportaba su influencia como si nunca se hubiera ido. La seguía poseyendo igual que en vida. Así que decidí hacer caso a la leyenda. Desenterré sus huesos y los llevé hasta la divinidad del bosque. Sé que el sortilegio ha funcionado. Hoy, después de tanto tiempo, he conseguido que su fantasma regrese al inframundo y nos deje vivir en paz.

Este mini relato es mi propuesta para el VadeReto de este mes.
El Reto consiste en continuar el texto que aparece al principio, sobre fondo sombreado: «Al fin llegué a los pies…»

16 pensamientos en “Un Cadáver a la Mesa

  1. Infinitas posibilidades las que abre este relato, para su continuación escrito de tu mano (yo también quiero más), y para que mi mente revoltosa juegue con darle a cada quien un significado, no necesariamente de seres de carne y hueso. Mi curiosidad innata me pide hacerte mil preguntas, y saber ¿qué es para ti esta historia? ¿quiénes son, que les une, de quién es el “cadaver”? ¿por qué ese nombre tan poco andaluz, Jailergud ? Todo ello con el respeto inmenso de saber que tras las letras de un creador está su derecho a mantener en la trastienda todo aquello que le parezca oportuno, porque precisamente también ahí está el quid, en dar la posibilidad a cada lector de que invente. Gracias por regalarnos doble placer, el de leerte y el de dar rienda suelta a la imaginación.

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    • ¡Qué curiosa es esa mente tan traviesa con rizos! 😅

      En realidad, todos esas preguntas tienen más de una respuesta. Porque esa ha sido mi intención. No he querido dejar claro el género del finado, o la relación entre los dos vivos. Tampoco el tipo de influencia que ejerce el fantasma sobre la chica, porque esas ambigüedades dan mucho más juego en la mente lectora y le puede permitir ampliar e imaginar mucho más de lo escrito.

      A lo que sí te voy a responder es a la intención del nombre. Por influencia de mi maestra, la gran JessiKhalesshi, cuando no quiero nominar a los personajes con nombres de los que encontramos alrededor, me voy a alguno de los idiomas nórdicos: finlandés, noruego, sueco…, o incluso a los que formaban parte del bloque soviético: estonio, ucraniano, esloveno … Entre otras cosas por la jugabilidad fantástica que tienen. Suenan como los personajes del Señor de los Anillos o similares.
      Pero es que además, muchos nombres tienen un significado y este es realmente sorprendente. Como ejemplo dejo que busquéis los que he empleado en alguno de mis anteriores relatos (sobre todo de los primeros).

      En el caso presente, Jailergud lo he tomado del sueco. Jailer significa carcelero, muy parecido al inglés; y gud significa Dios. De esta forma he querido simbolizar el poder y las cadenas que ejerce, incluso después de muerto, el dueño del cadáver.
      No deja de ser un punto más de diversión en la escritura. 😊

      Aunque es un relato corto, y he tenido la suerte de ser visitado por la inspiración pronto, he cambiado durante el proceso varias veces la respuesta a las preguntas que me haces. Así que, continuando con el juego, estaría bien que cada uno diera una visión de lo que ha entendido y yo puedo deciros si estuvo en mis ideas preliminares o no. Seguro que me sorprendéis.

      Muchas gracias por los comentarios y quedo impaciente por leer tu historia.
      Un abrazo. 😘😘😘

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  2. ¡Vaya!
    En ascuas me has tenido durante toda la historia. Y así sigo porque el misterio no termina en la última frase; al contrario, el final no hace otra cosa que aumentar la incertidumbre y lanzar a mil por hora la imaginación.
    Me quito el sombrero, Jose A.
    Un abrazo

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    • Guau!!! 😱😱😱
      Muchísimas gracias Margarita. 😍😍
      La verdad es que inicialmente tenía otra idea para el relato, pero, sobre la marcha, se me ocurrió ir creando incertidumbre sobre casi todo. Hay que incentivar la imaginación. 😅
      Me encanta que te haya gustado.
      Un abrazo.

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  3. ¡Hola! Me ha encantado tu relato, con ese final tan sorprendente y escalofriante al mismo tiempo!! 😱 Tremendo desenlace. También me han gustado mucho las descripciones y cómo transmiten sus sentimientos y emociones los personajes. Además el relato transmite todo el tiempo una atmósfera sombría y estremecedora. Lo has escrito de forma que he podido visualizar los momentos: esa silla vacía, el intento de disimular los gestos… El título es muy adecuado para el relato, de por sí da intriga y misterio, pero tras leer el final cobra un sentido que realmente asombra, como que se le ha dado una vuelta de tuerca al concepto.
    Muy buen trabajo. Enhorabuena.
    Un abrazo 😃

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    • Hola, Auxi.
      Me encanta, lo has captado casi todo. Es un placer comprobar que un relato tan chiquitín da tanto juego.
      Muchishíiiisimas gracias. Tus palabras son un regalo maravilloso.
      Abrashuzo y besote.

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  4. Buena historia de misterio JA, al estilo de Pesadillas o las nacionales Historias para no dormir. Voy a tener que esforzarme para cambiar el sentido y que sea una alternativa, al menos, divertida; tu misterio está a salvo 👍

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  5. Una historia completa el nudo se desenreda pero eso no quiere decir que termine ahí. Justo es donde empieza otra historia: El comienzo como en las pelis que tienen enganche en su primera entrega.
    Ahora nos dirás qué pasaba, quién era ese ser posesivo y por qué su dependencia.
    Aún no he leído de qué va el reto de abril pero se me ocurre que podía seguir aquí la historia.
    Saludos.

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    • Uy!!! Eso de momento queda aparcado en los sueños. Ya me costó terminarla para prorrogarla. Quizás más adelante.
      Si quieres te dejo a ti que imagines. 😊😜
      Cuando veas el reto de abril, lo mismo me das sartenazo. 😅
      Pero hay que inventar y eso es lo bueno del VadeReto.
      Saludos.

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