La Gesta de un Héroe Alucinante

Imagen de Sarah Richter en Pixabay

Estaba siendo un día de mierda y la tarde amenazaba con seguir por el mismo camino. Sentado en uno de los bancos del parque, mientras contemplaba cómo las nubes formaban preciosas y curiosas imágenes, mi primo Perrishi llega como un tsunami e interrumpe impunemente mis elucubraciones.

—Manolillo, queashe ahí tan enshimismao. She te van a eshcurrí lash neuronas, tío.

A veces, no sé si su shesheo es porque quiere aparentar buena pronunciación o, simplemente, es muy gilipollas. El hecho es que debería tener preparado un paraguas cada vez que converso con él.

—Aquí estoy, Perrishi, intentando resolver la ecuación del mundo.

—¡Qué dishe, tío! Pa matemática eshtoy yo, ¡anda ya!

Se sienta a mi lado, dándome un tremendo culazo, y me enseña una bolsita llena de hierbas.

—¿No es un poquito temprano para eso, prenda? —le dijo guiñando y con cara de precupación.

Él me responde intentando mostrar cara de villano de peli mala.

—Eshto queshtá viendo, no esh un coshto cualquiera, tío. Esh una cosha nueva que me ha traío el Juantripi. Dishe que te hashe shentí como Shupermán —añade moviendo sus peludas cejas.

—¿Dice? Eso es que todavía no lo has probado, ¿Verdad?

—Esh que ya shabes que no me gusta probá mi materiá. Hay que mantené un límite con el produshto. Uno no puede shé conshumidó de shus mierdas.

—¡Claro, seguro! Quieres mantenerte al límite. ¿No será que quieres que lo pruebe yo antes, para asegurarte de que no te mata? ¿Te crees que soy tu conejillo de indias?

—Avé, Manolillo. No sheas mash tiquishmiquish. Dale solo una calaíta. ¿Qué te va a pashá?

Me estaba empezando a poner perdido a salivazos. Estaba por pedirle que me hablara por señas o escribiéndolo en un papel.

—¿Qué me entren unas diarreas sinfónicas que me hagan llevarme dos días sin salir del váter?

—¡Que shagerao eresh, primo! Ira, yoshtoy asquí pa shocorrerte. Tú le dash una calaíta cortita y shi yo veo que te ponesh morao me pongo a gritá y a llamá a quien haga falta. —¡Ah, bueno! Siendo así, tenía el mayor de los consuelos. ¡Qué elemento!

Como el Perrishi me conoce bien, y sabe que no me puedo resistir a sus mierdas, le hago un gesto de aprobación y le dejo hacer. Además, así evito que siga duchándome.

Se saca un papel del bolsillo, vuelca un poco de la hierba dentro y con una increíble habilidad, producto de sus muchas prácticas, lía el porro con una sola mano. Cierra un ojo, se lo pone delante del otro. Mira la perfección del alineamiento del canuto y me lo pasa.

—Ma queao perfeshto, primo. Anda, tuya esh la pash y la gloria por shiempre —Encima el cabrón se pone litúrgico.

Intento darle una calaíta suave y controlada, pero, como siempre me pasa, estoy a punto de apurar el cigarro de una sola chupada. El humo entra en mis pulmones. Lo dejo deambular por ellos unos segundos y luego, muy despacito, lo voy soltando por nariz y boca al mismo tiempo.

Miro al frente. Levanto la vista al cielo. Observo a mi alrededor y luego al Perrishi.

—¿Qué? —me interroga con impaciencia.

—Yo no noto nada. Creo que te han dado coba, Perrishi.

—¡¡¡Me cago en su putísima mare!!! Le voy a estar dando cates hasta que hable en arameo. —Sí, ha dejado el shesheo. Con el cabreo se le ha olvidado. Será hijodeputa.

—Joder, primo. Siempre te están engañando. ¿Seguro que te habrá cobrado un pastón por esta porquería?

—¡Qué va! Si en realidad se lo he robao, pero me había dicho que era una cosa guapa, guapa. Deja que coja a ese peazo de cabrón. ¡Del Perrishi no se chachondea nadie!

Y diciendo esto, sale bufando y soltando lindezas por su boca. Yo me voy a terminar el cigarro. Tiene buen sabor y es relajante. Además, no tengo más tabaco encima.

Vuelvo a deleitarme mirando el cielo. Durante unos cuantos minutos contemplo cómo las nubes siguen formando curiosas figuras. De pronto, una de ellas se transforma en un inmenso pene. Va creciendo de forma inverosímil y su glande me mira sonriente. Yo intento disimular, buscando conejitos, dragones y florecitas por el cielo. Localizo una que parece una azucena esponjosa, pero que al ver a la enorme verga se transfigura en una impresionante vagina. ¡La mare que me parió!

Desvió la vista del cielo, más turbado de lo normal, y miro al suelo. Una larguísima columna de hormigas realiza su marcial desfile rumbo a alguna parte. Van y vienen, siempre manteniendo la fila, en aparente armonía. En una de estas, todo el batallón se para en seco. Van tropezando unas con otras. Se mosquean y protestan. La que va en cabeza, vaya molondro que gasta la muchacha, se gira y me planta cara.

—¿Se puede saber qué estás mirando? —Yo no respondo. Me he quedado más congelado que la mano de mi suegra—. ¿Te parece divertido contemplarnos trabajar mientras tú estás ahí sentado tocándote los cojones?

Aunque es un ser muy pequeño, puedo escucharla nítidamente. Eso sí, tiene una de esas voces chillonas y machaconas que te taladran el cerebro.

—Disculpe usted, señora…

—¿¡CÓMO QUE SEÑORA!? —Del grito me ha destaponado los dos oídos—. ¡¡¡Te reviento la cabeza de una pedrada!!!¡¡¡Soy Señorita!!! ¡¡¡Mezcla de sapo y borrico!!! —Vaya genio se gasta la señ… hormigonera—. ¡¡¡Deja de mirar como trabajamos y levántate ya del banco, que se te van a poner los huevos cuadrados!!! —Tiene que ser por lo menos generala de siete estrellas la muchacha.

Me quedo sin habla y con más mala cara que un bulldog mojado. La hormigona, igual de cabreada que el Perrishi, reinicia el desfile y se lleva a toda la tropa a su incierto destino. Las pobres van con la lengua fuera por el ritmo frenético que les aplica la jefa.

No me da tiempo a levantar la cabeza cuando empiezo a escuchar gritos. Intento localizar los alaridos y enfoco la vista en el edificio de enfrente. Desde el primer piso, una preciosa rubia grita asomada al balcón. Luce una bata de gasa, vaporosa y casi transparente, que deja ver su fascinante cuerpo embutido en su sexy ropa interior. Grita. Me llama gritando. Grita y me insulta. En realidad, no logro averiguar qué es lo que me estaba diciendo. Cierro los ojos, intentando aguzar la vista, y veo que desde detrás de ella sale un mar de humo. ¿Y si no me está llamando a gritos? ¿Y si en realidad está pidiendo auxilio?

Intento levantarme del banco, pero en lugar de andar, me alzo del suelo usando mis alas. Sí, me han salido alas. ¡¡¡Qué fueeerteeee!!! Salgo volando y me acerco al balcón de la chica y esta, al verme, me muestra su más dulce y sensual sonrisa.

—Aquí está tu superhéroe. ¿Te llevo a alguna parte preciosa? —le digo mostrando mi cara más seductora.

—Oh, mi arcángel favorito. Has acudido a mi ayuda. —¿Arcángel? ¿Eso qué es? Me han dicho cosas más raras. Yo me siento más bien como un palomo mareado—. Espera, no puedo salir así vestida, déjame unos minutos que me cambie de ropa.

Su casa se está quemando y ella quiere ponerse un look más apropiado para mi película. No me extraña. Sé cómo se comportan las mujeres conmigo. Nerviosas, atolondradas y sobre todo raras, muy raras. No la espero y me dispongo a entrar también en su casa, pero un gorrión despeinado, apoyado en la barandilla, me interpela:

—¿Eres tú mi amante bandido? —Sí, me lo ha dicho cantando e imitando al Bosé. Gorjea y me silba sin recato—. ¿Te apetece un revolcón entre plumas?

Desvío la mirada, sintiendo mi cara arder. No sé si será de la vergüenza o del calor que sale de la habitación. Penetro en ella y el humo me hace casi imposible ver nada. Busco a la chica, pero no la encuentro. La humareda va tomando forma y, al igual que antes las nubes, se va transfigurando en el esbozo de una silueta. Cuando se define, toma el aspecto de una bruja muy vieja y muy fea.

—Eres una preciosa harpía. ¿Te gustaría una noche loca de magia negra? Ya sabes, ¿nigromancia, orgía con los muertos, borrachera de sangre…?

La leche. ¡Qué miedo y asco! Salgo espetado de la habitación antes de que me ponga las zarpas encima. ¡Qué coño pasa! Todo el mundo se quiere enrollar conmigo. ¡Me habré levantado hoy con el bonito subido!

Salgo al pasillo de la casa y busco al motivo de mi heroicidad. No la veo por ninguna parte, pero escucho trastear en el salón. Entro y me la encuentro en el suelo, a cuatro patas, mostrándome su lindo culo enfundado en un lujurioso tanga rojo. Su contoneo me está poniendo como el fogón de un mercancías. No me lo pienso dos veces, me abalanzo hacia ella, la cojo por la cintura y … me la cargo bajo el brazo. No es momento de lujurias desenfrenadas. Lo primero es lo primero, salir de allí antes de que parezca un pinchito braseado.

Intento regresar de nuevo al dormitorio, para salir por el balcón. Sin embargo, la habitación está inaccesible, las llamas deben haber prendido en la cama y no hay forma de escapar por allí.

La chica grita, gime, patalea, me araña. Está claro que ha entrado en pánico. Me muerde una oreja. ¡Hijadeputa, se ha vuelto histérica!

—Si solo quiero salvarte del fuego, chiquilla —le grito para calmarla.

No surte efecto, me gruñe y me muestra los dientes. No le hago caso y enfilo el portón. Lo abro como los vaqueros en las pelis del oeste. La puerta impacta con tanta fuerza contra la pared que descuelgo todos los cuadros y tiro los libros de las estanterías. Da igual, se iban a quemar. Salgo al descansillo y veo como los vecinos abren sus puertas alertados por mi discreta aparición.

—¡Salvaros vosotros que yo ando un poco liado! —les grito—. Que esta chica parece una princesa, pero pesa como un gorrino cebado.

Ella parece sentirse herida en sus sentimientos e intenta arrancarme la oreja de otro bocado.

—Lo siento, cari, es que me estoy poniendo nervioso. Si en el fondo eres etérea como un ángel —Esto se lo digo resoplando, porque en el fondo pesa tela marinera.

—¡Socorro! —grita una vieja que sale de su casa con una escoba y me da con ella en la espalda.

—¡Gracias, señora! —le digo. La buena mujer está intentando apagarme las alas que han prendido a causa del fuego. Es efectivo, pero no veas como duelen los escobazos. La vieja parece frágil, pero tiene la fuerza de un leñador canadiense.

Pienso en bajar en el ascensor, pero recuerdo las pelis de desastres. Hay que salir siempre por las escaleras. Bajo los escalones de dos en dos y, a veces, de cuatro en cuatro. Más por la inercia que por mi agilidad. Veo peligrar mis dientes en un par de ocasiones. Afortunadamente, son solo un par de pisos.

Los vecinos se asoman al pretil de las escaleras y me gritan. Yo les grito, a su vez, que no me esperen. Que salgan del edificio antes de que sea demasiado tarde. Que no creo que pueda salir y volver a entrar para rescatarlos. Además, tendré que consolar a esta linda doncella que se está poniendo de los nervios. No me hacen caso y siguen gritando. Llaman a la policía. ¡Serán estúpidos, tienen que llamar a los bomberos! Allá ellos.

Enfilo el portal y cruzo la calle. Esta vez lo hago corriendo, no volando. Estoy exhausto y me desparramo en el mismo banco en el que estaba antes. ¡No puedo más! Dejo a la chica posada al lado, junto a mí y me espatarro cuán largo soy. Veo como los vecinos se asoman a las ventanas y siguen gritando. Serán necios, en lugar de salir del edificio se ponen a pedir auxilio.

Miro a la chica que acabo de salvar y ella me mira también. Sus ojos son grandes y acuosos. Sus orejas grandes y sedosas. Su nariz húmeda. Su lengua… ¿Me estará mandando señales? Me acerco y me endiña un lengüetazo que me lava la cara y me peina al mismo tiempo. Claro, está prendada de mí por mi acto heroico.

Cuando me voy a acercar a ella para darle un morreo, aparece de nuevo mi primo.

—Manolillo, ¿¡Qué hashe!? —Parece que se le ha pasado el sofoco y ha vuelto a su excelente pronunciación.

—Pues ya ves. Aquí saboreando el momento romántico del día. ¡Mira que amor de criatura!

—¡Coño! ¿¡Te hash vuelto zoofiliaco de eshos!?

—¿Qué dices, primo?

El bocado que me lanza la chica me hace despertar de sopetón. Ahora la veo nítidamente. Es una preciosa… perra, pero… en el más literal de los sentidos. Es una golden retriever de más de treinta kilos. Blanca con tonos canela. Creo que en el fondo se ha encariñado conmigo. Posa una de sus tremendas patas en mi hombro y me lame la oreja.

También veo a los vecinos que ya no piden socorro, en realidad, me están insultando. Asimismo, escucho las sirenas de la policía. Deben venir de camino. Me doy cuenta que el edificio está intacto y que no hay ni rastro de humo o fuego. Miro a mi primo y le digo: —¡Madre mía! Tenías razón, colega. ¡¡¡Qué colocón más bueno!!!

UN HOMBRE  BAJO LOS EFECTOS DEL LSD SALVA AL PERRO DE LOS VECINOS DE UN INCENDIO IMAGINARIO.
Un neoyorquino de 43 años acabó arrestado por allanamiento de morada, aunque sus intenciones eran buenas y su comportamiento fue heróico... dentro de su alucinación.
18-oct-2016

Relato escrito para la propuesta literaria VadeReto de este mismo blog.
Estas son las condiciones de este mes:
Crea un relato a partir de una de las noticias propuestas en el reto.

Esperanza tras la Tempestad

Inmersos en una tormenta inesperada. Nuestros corazones se afligen angustiosos. El futuro es incierto y las emociones acongojan. Sin embargo, siempre hay una luz que muestra el camino de la esperanza. Es el momento de creer en nosotros mismos y mostrar la fortaleza que dudamos tener. Juntos lo conseguiremos.

Microrrelato publicado en el Reto “Emociones en 50 Palabras
de Sadire Lleire (@SLleire)

Este reto consiste en escribir, cada mes, un microrrelato o poesía inspirado en la imagen o el sonido propuesto, pero con tan solo 50 palabras.
Este mes, también se propone que la historia tenga lugar durante una tormenta o el inicio de esta.

Este micro ha sido considerado como merecedor del Certificado de Excelencia del reto de este mes:

Galardón otorgado por Sadire Lleire como "Certificado de Excelencia" para este mes de marzo de 2020.

Muchas Gracias, Sadire. 😍😍😍

La Sabiduría de la Naturaleza

La tristeza los mantuvo ocultos mientras la raza dominante exterminaba sin contemplaciones. Abandonaron su entorno, con asco e ira, y se escondieron a la espera. Cuando los destructores se tuvieron que encerrar por miedo a un enemigo mucho más pequeño, más insignificante, pero más implacable, más temible, la naturaleza les devolvió la alegría y, como una bandada de flechas que atraviesan sin permiso, tomaron posesión de la tierra. Las llamadas bestias y fieras volvieron a dominar el mundo y la naturaleza no se sorprendió. Sabía que estas cuidarían mejor de ella, porque su apariencia era sombría, pero sus corazones límpidos.

Microrrelato para el Reto Literario “Escribir Jugando
de Lídia Castro (@lidiacastro79)
Crea un microrrelato o poesía (máx 100 palabras) inspirándote en la carta.
En tu creación debe aparecer la imagen del dado: una flecha/un carcaj
Reto opcional: Que aparezca una de las seis emociones básicas:
sorpresa, asco, miedo, alegría, tristeza o ira.

Este micro ha sido galardonado con la mención especial del Optimvs mensi.

Muchas Gracias, Lídia. 😍😍😍

Sorteo VadeReto Especial, Ganador

Realizado el sorteo correspondiente al VadeReto Especial

Estos son los participantes:

Sadire Lleire
Lehna Valduciel
Israel
Jessica Galera
JM Vanjav
Natalia Readingdeworld
GodricVampire

Captura realizada en la página Sortea2. En ella aparecen todos los participantes y el ganador del mismo.

Como se puede ver, el afortunado ha sido:

JM Vanjav

Enhorabuena, JM. Has resultado ganador de un Cuaderno Encantado, realizado por Inés Poveda (@InesPoveda). Además de un libro en papel, dedicado por su autora, cuyas publicaciones puedes consultar en los siguientes enlaces:

En breve, te pondré en contacto con ambas autoras para concretar los detalles.

Felicidades y espero que los disfrutes.

El Reflejo de mi Alma

Imagen de Ryan McGuire (pixabay)

Cada vez que me miras me interrogas, con esos ojos tan incisivos y acusadores. Me ofreces tu sonrisa y, sin embargo, me huelo la trampa. ¡Qué tramas maldito embustero! Cierro los ojos, pero sigo viendo tu inquisitivo rostro. Todos los días te interrogo, pero jamás me respondes. Solo sirves para recordarme mi fútil y vana existencia en el tiempo. Me das miedo. Sé que es imposible dejar de mirarte, pero algún día…

Microrrelato publicado en el Reto “5 Líneas” de Adella Brac (@adellabrac)

Este reto consiste en escribir, cada mes, un microrrelato en 5 líneas que incluya las tres palabras propuestas: (Tramas, jamás y trampa.)

Batalla por la Supervivencia de la Especie

29 de febrero de 3469, 15 horas 35 minutos 18 segundos y 20 milisegundos.
Eso, según el año solar.

Soy demasiado vieja para pelear, pero cuando la necesidad obliga, los años no son más que excusas de una mente realmente decrépita. Hace ya varios meses que luchamos por no sucumbir a la invasión. Éramos un pueblo pacífico, laborioso y tranquilo. Solo nos alterábamos por disputas familiares, sin mayor problema que terminar tomándonos unos refrescantes néctares de zarramo para dirimir nuestras diferencias. Ahora, con ineficaces armas en las manos, batallamos para no caer esclavizadas o perecer en la lucha.

—Capitana, la munición que abía, ya no la ay —me espeta una de mis soldados más elocuentes. El día no hace sino mejorar.

—Tranquila, sargenta. Mientras haya coraje habrá esperanzas. No podemos hundirnos con el primer problema que nos reviente en la cara.

—¿Problema primero, señora? Los víveres son fenecidos, para lavarse agua no ay y el enemigo, con su ostil ostigamiento, está ya tan cerca que… —Por la diosa D’Ondesten, qué difícil es entender a esta zagala.

—¡Soldado!, ¿has venido a informar o a conseguir que me ponga a llorar?

—Lo siento señora. Es que tiempo ace que no comemos. Desde el tiempo en que se podía pasear sin que el tiempo se te hiciera eterno buscando en poco tiempo un sitio seguro dónde no te cogieran sin tiempo a esconderte y te mataran con poco tiempo para… —Por los cuernos de Ordandará que no va a hacer falta una bomba para que me estalle la cabeza.

—¡¡¡Basta!!! Comida no habrá, pero la lengua la tienes tan larga que se podría alimentar con ella a todo el pueblo.

—Perdón, señora, por los nervios me aflijo. ¿Cuál las órdenes son?

—¡Agua, ajo y resina. Yo no he inventado esta guerra!

—Esto… tampoco de eso tenemos, señora.

— No eres más trancasordio porque naciste un martes, si lo llegas a hacer un domingo le dan un premio a tu madre. ¡¡¡Aguantarse, a joderse y resignarse!!! Monstrenca. Vuelve al pelotón y que nadie se entere de que tenemos menos perspectivas de supervivencia que una de tus neuronas en un vendaval.

—Sus órdenes mi Capitona —Esto lo ha dicho con mucha guasa y sarcasmo.

Ha salido corriendo a un pelo de que la deje calva de un guantazo. Me juego mis plumas a que no tarda ni un plis plas en contárselo todo a la tropa. ¿Tropa? ¡Qué ingenua soy! La última vez que las conté no llegaban a diez inocentes piezas de este triste e insignificante ejército.

5 de abril de 3472, 18 horas 0 minutos 0 segundos y 0 milisegundos.

Hemos recibido el impacto de otra bomba temporal. A este paso no llego a cotizar para la jubilación. Todos los relojes del bosque marcan la misma hora, de forma exacta y elocuente. Esto no puede significar nada bueno. ¿Tendré intacta la bilocación?

—Mi capitana, otro problema a abido. —Aquí no le da tiempo a una ni para tener incertidumbre.

—¿Qué pasa ahora Lenguaraz Smarty? —De aquí a unos minutos me sangran todas las orejas.

—Otras dos elementales muertas an sido. Una de vieja y la otra tras engullir un zimbordio de color castrulia. —¿Y no podía haber caído la bomba justito en toda la mollera de la sargenta? Está claro, las diosas nos han abandonado.

—¿Cuántas quedamos, sargenta?

—¿Contándonos yo, usted y la diosa? Pues… —Sí, está contando con los dedos—. Semos cinco y media.

—¡¿Media?!

—Xasto, mi señora capitana. A Dorothy, la última bomba quedarse le a echo sin dos de sus brazos, una pierna, tres orejas y…

—Vale, vale… deja los detalles para el informe de la ambulancia. No le digas nada al resto de elementos, pero creo que de esta no nos salva ya ni un milagro de la Diosa Shastá. Reúne a toda la tropa que les voy a decir unas palabras.

—En realidad, señora, detrás nostra justo están. —La madre que la parió podría haberse dedicado a laborar en lugar de a reproducirse.

—Chicas —les digo mientras intento mantener la compostura y la voz firme y autoritaria. Necesitan aliento y brío. No es el momento de sembrar el pánico. Aunque viendo sus caras, yo diría que no tengo que disimular—. ¡¡¡Ha llegado el momento que todas estábamos esperando. Afilemos nuestras garras, calentemos todas nuestras piernas, brazos y colas, y salgamos a luchar sin miedo a la muerte. La Diosa Veniconmi nos espera con sus treinta y dos extremidades abiertas!!!

Dicho esto, desenvaino mis uñas telescópicas, preparo mis cabezas de repuesto y me pongo a gritar como una Ullottan, mientras lidero a lo que queda de mi tropa. Bueno, eso espero. Aunque prefiero no mirar hacia atrás y ver que no me sigue nadie.

—¡¡¡NO ME COGERÉIS VIVA, REPUGNANTES HUMANOS!!!


Relato publicado en el Reto Literario “Reto de Lubra: Tiempo” de Jessica Galera (@Jess_YK82)

Datos del Reto:
Crea un relato inspirado en la imagen y que cumpla con los tres Designios de Lubra que tienes que escoger y que, en consonancia, estarán relacionados con esa temática.

Condiciones:
# Primera frase de tu relato: “Soy demasiado viejo/a”
# Menciona el día, la hora, el mes y el año en el que te encuentras (lo más preciso posible).
# El Reloj Negro:
– Escribe la palabra “tiempo” cinco veces en tres líneas, demuestra tus dotes literarias.
– A lo largo del reto has de utilizar estas tres palabras: ZARRAMO,  CASTRULIA y TRANCASORDIO.
– Zámpate tres “H” en palabras que la lleven.

VadeReto (Marzo 2020)

Logo del VadeReto correspondiente al mes en curso.
Las letras de "Va de Retro", bañadas en oro, se sitúan sobre un libro abierto de color amarillo, con páginas vacías. La segunda "r" de Retro simula caerse para dejar el verdadero nombre del reto.
El libro reposa sobre un marco circular plateado, con relieves de laureles triunfales.
En la parte de abajo, dentro de un rectángulo gris, y en color rojo, aparece el mes y el año, de forma abreviada..

Buenos días/tardes/noches sean…

Dado que el VadeReto del mes pasado os sugirió a casi todos el género terrorífico, este mes he querido ofreceros la oportunidad de desarrollar una visión más insólita y humorística para vuestras historias.

Todas las noticias, cuyas capturas se muestran a continuación, son totalmente reales, aunque no lo parezcan. Al menos, de esta forma han sido publicadas en periódicos de tirada internacional. El mundo es así de sorprendente y los humanos más estrambóticos todavía.

CREMAN A UN HOMBRE POR ERROR EN EEUU Y LE OFRECEN A SU FAMILIA DISCULPAS Y CENIZAS.
La equivocación se produjo porque el técnico responsable de la cremación no comprobó el número de identificación del cuerpo.
30-oct-2016
MULTAN A UN COCHE QUE IBA SUBIDO EN UNA GRÚA POR EXCESO DE VELOCIDAD.
El servicio Catalán de Tráfico aseguró a la propietaria que la multa fue notificada a ella porque la grúa tenía una matrícula andorrana.
19-ene-2015
UNA FUGITIVA PIDE QUE CAMBIEN SU FOTO DE "SE BUSCA" POR OTRA EN QUE SALE MEJOR.
La joven escapó el 19 de agosto de una comisaría cerca de Sidney, Australia. "Podéis usar esta foto, por favor y gracias", escribió al mandar a la Policía una foto en la que salía más favorecida.
30-ago-2016
UN HOMBRE  BAJO LOS EFECTOS DEL LSD SALVA AL PERRO DE LOS VECINOS DE UN INCENDIO IMAGINARIO.
Un neoyorquino de 43 años acabó arrestado por allanamiento de morada, aunque sus intenciones eran buenas y su comportamiento fue heróico... dentro de su alucinación.
18-oct-2016
Duke, un perro de raza Gran Perineo, ha ganado las eleccione a la alcaldía en Cormorant, en Minnesotta. El resulado de las elecciones han dado como claro vencedor al animal por tercera vez consecutiva.
Lo mandatos en el pueblo duran un año.
24-ago-2016
LA POLICÍA RECIBIÓ UN AVISO DE "DISPUTA DOMÉSTICA" Y AL LLEGAR DESCUBRIÓ A UN HOMBRE, SOLO, GRITÁNDOLE A UNA ARAÑA.
El hombre contra la araña. Episodio I.
La policía australiana recibió el pasado fin de semana múltiples llamadas que reportaban una disputa doméstica violenta en un domicilio al norte de Sydney (Australia), al llegar al lugar de los hechos encontraron a un hombre, solo, con un bote de spray en la mano.
26-nov-2015

La propuesta de este mes consiste en elegir una de las noticias anteriores y a partir de ella elaborar una historia para vuestro relato. Podéis modificar algunos detalles y los personajes, pero no debe cambiarse la esencia de la noticia.

Ya sabéis, la extensión mínima es de 100 palabras, pero podéis desparramaros todo lo que vuestra creatividad necesite.

¡Que paren las rotativas! ¡Que engrasen las máquinas! Os vais a convertir en periodistas de los antiguos y vais a sacarle todo el jugo a las noticias. Escudriñad en los detalles y mancharos las manos de tinta.

P.D. Como ya he comentado en redes, el sorteo VadeReto pasa a ser cuatrimestral. Así que este se corresponde con el tercer reto para poder participar en el primer cuatrimestre del 2020. La lista de libros disponibles la podéis consultar en el siguiente enlace:

Sorteo VadeReto

Mi Relato para el VadeReto:

La Gesta de un Héroe Alucinante

Estaba siendo un día de mierda y la tarde amenazaba con seguir por el mismo camino. Sentado en uno de los bancos del parque, mientras contemplaba cómo las nubes formaban preciosas y curiosas imágenes, mi primo Perrishi llega como un tsunami e interrumpe impunemente mis elucubraciones…

Aquí tenéis el relato completo